. La vuelta de los trabajadores
pertenecientes a sectores no esenciales se consumó hoy ante el rebote
estratosférico de Pablo Iglesias y el resto de los ministros podemitas, que ya
se habían opuesto en el Consejo de Ministros del Viernes Santo a que se
permitiera la vuelta de los trabajadores que habían sido confinados con el
permiso retribuido recuperable.
Entienden los de Pablo Iglesias
que la vuelta al trabajo de todos esos ciudadanos va a ocasionar muy
probablemente un repunte en los contagios, cuestión en la que estoy de acuerdo
con el Vicepresidente. Lo cierto es que el ampliar el ámbito del confinamiento
fue una medida tomada a la desesperada porque el aislamiento que se decretó con
el Estado de Alarma se mostraba incapaz de frenar la expansión de la epidemia.
El confinamiento que de decretó en el Estado de Alarma se aplicó tarde y se
aplicó mal, una cuestión que nadie puede discutir porque la decisión de ampliar
el confinamiento, con el coste económico y laboral que va a tener, se debió a
que la curva de contagios seguía creciendo de manera incontrolada.
Y esta segunda medida, para
variar, se tomó también tarde - hubiera debido adoptarse el mismo día que se
decretó el primer confinamiento- y ahora parece que se retira demasiado pronto.
Poco o nada sabemos del comportamiento y alcance real de la epidemia en nuestro
país, porque nuestro gobierno, todavía no está haciendo test masivos y sin
testar masivamente a la población, no hay manera de saber con exactitud a qué
nos enfrentamos.
Las medidas se toman a ojo de
buen cubero, con miedo, porque los expertos no saben exactamente que puede
suceder y por eso siempre se aplican demasiado tarde y en este caso en
particular imprudentemente pronto, es por eso por lo que no se obtienen los
resultados deseados. Creo que la incorporación al tajo de los trabajadores que
entre ayer y hoy han vuelto a su puesto de trabajo va a producir un repunte de
infectados, lo mismo o algo parecido creen los expertos del gobierno, aunque
parece que la esperanza del Ejecutivo está puesta en que el repunte sea pequeño
y no tenga una incidencia demasiado elevada en el número de fallecimientos.
Pablo Iglesias le comunicó vía
telefónica a Pedro Sánchez que los ministros de Podemos no asumirían los
muertos por la vuelta al trabajo. Cuando leí la frase entendí que los podemitas
asumían las muertes que se hubieran producido hasta el día de hoy, pero me
equivocaba esas no le preocupaban para nada. Iglesias no pensaba asumir las
muertes porque ahora "no podremos escudarnos en los expertos" y lo
decía porque la OMS había desaconsejado que los del permiso retribuido
recuperable volvieran a la tarea.
Repentinamente Pablo Iglesias,
hace caso de lo que la OMS advierte, resulta curioso porque desde el mes de
enero hasta el 8M el gobierno social comunista ignoró infinidad de advertencias
y alertas de la OMS y también de las autoridades sanitarias de la UE y lo
hicieron con una tranquilidad de espíritu, con una frialdad, que pone los pelos
de punta; el día 8 tenían un compromiso con las feministas y a pesar de conocer
la existencia de una epidemia extremadamente peligrosa, con un altísimo nivel
de contagio, alentaron a la gente para que
acudieran a la manifestación y sucedió lo que tenía que suceder, la
expansión incontrolada de los contagios y de las muertes.
Justificaron su actitud
explicando que ellos habían hecho lo que les habían dicho sus
"expertos", es decir se escudaron en la falible opinión de unos
presuntos científicos que nadie conocía, salvo al inefable Fernando Simón.
Ahora no pueden hacerlo porque el Comité de Sabios que han organizado,
advertidos por lo sucedido se ha mostrado menos dúctil que los
"expertos" del mes de marzo y han expresado sus dudas sobre la bondad
de la decisión.
Está claro que Pablo Iglesias
tiene una idea muy peculiar sobre que es un gobierno o probablemente piensa que
existen dos gobiernos en la Moncloa. Los acuerdos de Consejos de Ministros se
adoptan por mayoría, conjunta y solidariamente, por lo tanto cuando alguien no
está dispuesto a asumir una decisión adoptada por la mayoría del Consejo, sólo
le queda dimitir y a otra cosa mariposa. No se puede distinguir, como hace
Iglesias, entre los muertos de la primera hornada y los de la segunda, no cabe
asumir la responsabilidad de lo que me parece bien y negarme a asumir la que me
molesta.
Iglesias ha dejado más que claro,
cristalino que este Gobierno se escudó en las opiniones de sus expertos para
justificar la imprudencia temeraria que supuso permitir la manifestación del 8M
y con esa coartada se sintieron a salvo e ignoraron las opiniones de la
organizaciones internacionales de salud, que decían justamente lo contrario que
los científicos del gobierno español propiciando así la muerte de miles de
españoles.
Un gobierno no debe escudarse
bajo ningún concepto, por el contrario debe defender a los ciudadanos, hacer
frente a sus problemas y buscarles solución. Creo que la definición de Escudar
que nos da el DRAE define muy bien cómo han usado la opinión de los expertos
Dice así, Escudar: Valerse de algún
medio, favor y amparo para justificarse, salir del riesgo o evitar el peligro
de que está amenazada. Sánchez e Iglesias se escudaron en la opinión falaz de
sus expertos y mientras ellos disfrutaban de la protección de ese escudo,
dejaron indefensos a los ciudadanos a los que dicen defender.
Las consecuencias de la cobardía
y de la inepcia del gobierno ahí están, 174.060 contagiados, 18.255 fallecidos,
67.504 recuperados, sin olvidar a los 26.672 profesionales de la salud
infectados por el Covid-19 desde que comenzara la pandemia en nuestro país.
Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y
sus respectivos ministros tendrán que hacer frente a sus responsabilidades más
pronto que tarde; el pueblo español no puede permitir que esto pase sin más.