. Otra de las mentiras preferidas de Pedro Sánchez
y sus ministros que desmonta la verdad y que pone contra las cuerdas al narciso
socialista que sabiendo lo de la epidemia y el alto riesgo de contagio impulsó
la manifestación del 8 M.
Lo sabían, acudieron al mercado
en demanda de equipos de protección para la Policía Nacional y han declarado
los abogados del Gobierno que no supieron hacerlo, que fueron incapaces de
comprender la situación del mercado, compraron "cantidades
ridículas" ante la magnitud de la epidemia y además ordenaron que los
policías evitaran usar el material de protección para no producir alarma entre
los ciudadanos.
Sabían a lo que se enfrentaban y
el riesgo que corríamos, demostraron su incapacidad para comprar en un mercado,
en el que otras naciones sí supieron aprovisionarse y decidieron que era mejor
que los policías corrieran el riesgo del contagio, antes de que los ciudadanos
nos enteráramos que lo que se nos venía encima no era una gripe de segunda
división. Nos mantuvieron engañados y mandaron el ocho de marzo a la gente a la
manifestación porque para los social comunistas era mucho más importante la
repercusión política del evento que la salud de los españoles.
Este es el gobierno que denuncia
la utilización de bulos y falsedades contra su actuación, cuando lo cierto es
que Pedro Sánchez y sus mariachis han nutrido el relato que pretenden vender,
de manipulación y mentiras. Dicen que nadie sabía lo que iba a pasar y la
realidad los atropella, porque otros países si se dieron cuenta del peligro de
la epidemia y se apresuraron a equiparse con eficacia y generosidad; la
ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se queja de que la epidemia llegó
sin avisar, a veces uno no puede creer la estupidez con la que se expresan.
Todo vale para ocultar su irresponsabilidad y su inepcia y lo que es mucho
peor, la miseria moral que impregna su actuación ante la epidemia y sus
espantosas consecuencias.
Espero que las declaraciones de
los abogados del Gobierno, que están recogidas en un acta judicial del 6 de
este mes y en la que se recogen fechas y detalles, sirva para que las querellas
lleguen más pronto que tarde a los tribunales y se haga justicia, porque esto
que nos está pasando no se puede perdonar.
Y el domingo de Pascua de
Resurrección, Pedro Sánchez obsequió a la Nación con otra inacabable
comparecencia ante las cámaras de televisión, en la que manifestó que la
disminución de contagios y fallecidos por el coronavirus en los últimos días
era un motivo de "alegría" para todos. Dieciséis mil
novecientos setenta y dos muertos sobre su conciencia y este badulaque (1) se
atreve hablar de alegría. El mismo Presidente que animó a sus ciudadanos a
asistir a una manifestación que disparó exponencialmente el número de contagios
en Madrid y lo hizo a sabiendas del alto riesgo que iban a soportar los que
asistieron y los que no fueron también porque todos sabemos cómo se expandió la
epidemia en Madrid.
Dice el responsable de que se
llevara a cabo la manifestación, el que fue incapaz de comprar el material que
necesitábamos, el falsario que “estos números hablan de la desolación, pero
también, de la alegría" y sostiene que "los resultados son
alentadores".
Lo hace unas horas antes que
muchos compatriotas vuelvan al tajo sin la protección más elemental. Una
decisión que aumenta la grieta entre las dos facciones del ejecutivo, una
medida peligrosa que puede causar un repunte de la epidemia y como Pedro
Sánchez lo sabe, la agit prop socialista ya está en marcha y se afirma
machaconamente en las redes sociales, que la vuelta al trabajo de nuestros
compatriotas se debe a las presiones de la derecha.
Ineficacia, incompetencia,
ignorancia, impericia, inutilidad, nulidad, torpeza infinita y para tapar sus
vergüenzas, mentiras, falacias, enredos, falsificaciones, ficciones, patrañas y
calumnias varias.
A eso se reduce la acción de este
Gobierno, que no ha sabido hacer frente a la epidemia cuya peligrosidad
conocía, una plaga que no llegó sin avisar, que no era una gripe de segunda
división y que ante el brutal fracaso de su gestión, sólo ha sabido buscar
culpables en la oposición para ocultar su absoluta inepcia y su repugnante
miseria moral. Está claro que para Pedro Sánchez nuestros muertos sólo son
cifras de una estadística que le preocupa por las consecuencias que pueda tener
en la próxima contienda electoral.
No nos merecemos esto.
(1) Del DRAE Badulaque:
3. m. y f. Persona necia,
inconsistente. U. t. c. adj.
4. m. y f. Ec. Persona
impuntual en el cumplimiento de sus compromisos.