. Sebastian Vettel se consagró bicampeón de la Fórmula 1 en el GP de Suzuka confirmando una realidad que se avecinaba hace varias semanas. El Red Bull del alemán está varios peldaños encima de sus competidores. Era sólo una cuestión de tiempo, nomás. Apenas cuatro años después de su debut, la realidad de Vettel, quien nunca se había destacado en categorías inferiores, lo catapulta como “el” piloto que romperá todas las marcas posibles, en una galería que compartirá con los Schumacher, Fangio, Prost, Senna, Lauda y poco más.
Iniciamos una recorrida. Sebastian Vettel, con 19 triunfos en F1, es el piloto más jóven en…
Participar en un Gran Premio (entrenamientos libres del Gran Premio de Turquía de 2006, con BMW Sauber).
Participar en una carrera (Gran Premio de EE.UU. de 2007, con BMW Sauber).
Sumar puntos (Gran Premio de EE.UU. de 2007, con BMW Sauber).
Lograr la “pole” (Gran Premio de Monza de 2009, con Toro Rosso).
Subir al podio (Gran Premio de Monza de 2009, con Toro Rosso).
Ganar una carrera (Gran Premio de Monza de 2009, con Toro Rosso).
Ser subcampeón mundial (Gran Premio de Abu Dabi de 2009, con RBR).
Ganar un mundial (Gran Premio de Abu Dabi de 2010, con RBR).
Ser bicampeón mundial (Gran Premio de Japón de 2011, con RBR). 24 años, 3 meses y 6 día
Estamos en presencia de alguien grande, ayudado lógicamente por una estructura eficiente, ávida de triunfos y con un presupuesto de excelencia y bien utilizado con la que cuenta Red Bull. Las ecuaciones en automovilismo resultan ser sencillas: excelencia del piloto + estructura de la escudería + dosis de fortuna solamente pueden traer buenas noticias. En el mismísimo auto, elaborado como en una orfebrería, siempre, en cada Gran Premia, ubicado a una distancia sideral a los rivales, llámense como se llamen, Ferrari, incluso.
Hablamos de un trinomio perfecto. El dinero del millonario Dietrich Mateschitz, austriaco, a través de la emblemática bebida energizante, el asesoramiento de Helmut Marko, ex F1, quien en los ratos libres instruye en una escuela de marines en Austria, tipo duros sí los hay, que encontró en Vettel, ese joven nacido en Heppenheim, a un talento bruto pero además a una persona con ganas de impregnarse de conocimientos y perfeccionarse día a día. Alemán ciento por ciento.
Birome en mano, el pequeño Kaiser, apodo colocado en referencia a Michael Schumacher, ambos germánicos, continúa escribiendo historia en la Fórmula 1. Desde Suzuka, avisó lo que todos ya sabíamos en esta temporada: es el mejor de todos.