Viernes santo, la crucifixión de México

México y sus habitantes están siendo crucificados por un Presidente que  por semanas se lavó las manos respecto a las medidas preventivas y de operatividad por el contagio masivo de COVID-19, que no dio fe a lo sucedido en otras naciones y como última cena espero a mencionar y reconocer que que hay más de 26 mil personas contagiadas.

 

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Durante muchos días ocultó Andrés Manuel López Obrador la realidad, hasta que los azotes sociales y de autoridades de salud le cayeron encima y ahí fue cuando al empezar a ver el incremento en el número de muertos, a México se le puso la corona de espinas.

 

López Obrador, el mesías,  ya lleva dos caídas de tres, la primera con el atraso en la compra de insumos e invitando a la gente a salir y la segunda dejar al desamparo y además responsabilizar a las empresas del pago total de sueldos más gastos, sin que el gobierno federal ponga un peso ni siquiera de apoyo moral.

 

Quintana Roo es el estado más afectado con la tasa de desempleo del país debido a la crisis sanitaria; se han perdido a la fecha 63 mil 847 fuentes laborales. Estudios económicos marcan a la entidad como el destino con mayor afectación ante el paro de la industria turística, y ahí se tiene a un Gobernador como lo es Carlos Joaquín empujando con 10 líderes municipales más para mediar la difícil situación.

 

En todo el país la perdida es de 347 mil empleos, en su mayoría de las pequeñas y medianas empresas, sin que condone la federación ni un céntimo de aportaciones tributarias, pero en el que si continúan las obras caprichosas de un aeropuerto inútil como el de Santa Lucia y el tren maya.

 

Andrés Manuel en el punto más critico no ha hecho más que politizar la enfermedad, responsabilizando a sus antecesores de lo sucedido, en medio de un panorama negro para los mexicanos. El gobierno sigue apedreando, castigando y es cuando los mexicanos claman ante la cruz de una cuarta transformación ¿Dios por qué nos has abandonado?.

 

EN EL OJO DEL HURACÁN.

 

Muy activo se le ha visto al secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, Alberto Capella Ibarra, tanto en redes sociales haciendo uso de las mismas para dar aviso de los operativos y recorridos implementados por la contingencia sanitaria, así como para dar aviso y exhortar a la ciudadanía de las medidas que se tomen para afrontar la situación.

 

Incluso hasta regaños y enojos se le pueden leer al polémico funcionario por la necedad ciudadana. Sin embargo esto no solo es desde la comodidad de un celular, lo mismo se le ve presente en la operatividad de a pie por las calles de los municipios quintanarroenses y lo mejor es apoyando y reconociendo el trabajo de su agremiados, los policías que ponen el cien en estos momentos.

 

Acompañando en todo momento las labores de operatividad se le ve a este funcionario, Capella Ibarra como a un conjunto muy reducido de miembros del gabinete que han estado cada día y cada hora acompañando al ejecutivo del Estado.

 

 LO QUE LAS COPETUDAS CUENTAN.

 

De la vergüenza pasó Othón P. Blanco a la lastima, la preocupación y la conmiseración con un Presidente Municipal que no ata ni desata, que solo ejerce como burla en redes sociales por sus chistosadas pero como edil es un cuerpo inmóvil.

 

En medio de la contingencia sanitaria y la crisis económica este miembro de la 4T ha despedido personal que laboraba en el Ayuntamiento y además es el único edil de los once municipios de Quintana Roo que no se ha sumado a la compra de insumos de despensas, ni colaborado con personal para el reparto de las mismas.

 

Othoniel Segovia representa la flojera, lo disperso con tinte de aburrido, lo que causa pena ajena. Es hecho persona y funcionario el desafecto que alude a la distancia y falta de conciencia entre sus intereses y los nuestros. COMO DIJERA LA TIA JOVITA “ cuando un dedo apunta al cielo, el tonto mira el dedo”.

UNETE



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