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Hoy quería hablarles del fin del
confinamiento y ante la demostrada incapacidad de Pedro Sánchez y sus
ministros, que en el comienzo de la epidemia se negaron a reconocer que lo que
se nos venía encima era muy peligroso e ignoraron las advertencias de Europa y
las alertas de la OMS, siento el temor de que, preocupados por la tensión
social y sobre todo por la repercusión electoral de la epidemia y el
confinamiento, tomen medidas precipitadas.
Hoy Sánchez ha anunciado el
levantamiento del permiso retribuido. El día 10 de abril volverán a sus puestos
de trabajo aquellos a los que se les aplicó la medida, cuando el gobierno,
bueno el gobierno y los números, decidieron que el confinamiento que decretó en
un primer momento era insuficiente. Parece que las cifras han evolucionado
favorablemente y de un crecimiento de los contagios estimado en un 20%, estamos
en un 6%, lo que está muy bien y demuestra que el segundo confinamiento ha
tenido su efecto.
Repito, los números son
favorables, pero tengo una duda que me gustaría que alguien me aclarara. A
partir del día 10 ponemos en la calle a millones de ciudadanos, si cuando los
enviamos a sus domicilios la tasa de contagios bajó notablemente, por qué ahora
que los reactivamos no estamos expuestos a un repunte de la tasa de infección.
De corazón, ojalá me equivoque,
pero creo que el número de nuevos infectados remontará y lo hará porque entre
los millones de trabajadores que vuelven a sus tareas se encuentran un número
muy alto de infectados, es una cuestión estadística, entre los que se
encontrarán los que estarán incubando el virus y desarrollarán síntomas y otros
que estando en el mismo proceso lo harán manera asintomática, pero unos y otros
seguirán contagiando y la tasa de infectados, me temo que crecerá.
Comprendo que ante la expansión
de la epidemia se imponía este confinamiento extra que ha tenido un coste
altísimo que no podremos afrontar. Las medidas económicas del gobierno han
ocasionado un desastre brutal al paralizar gran parte de nuestra actividad
económica, pretendiendo que las pérdidas las asuman los empresarios, a los que
se les ha ofrecido como única compensación unos créditos que deberán devolver.
La misma jugada que a los autónomos a los que se obligó cerrar y a pesar de
ello tuvieron y tendrán que pagar sus cuotas, porque, lo dijo la ministra de
Economía, tenían que pagar porque el Estado tiene sus gastos.
El segundo confinamiento, permiso
retribuido según el gobierno, ha sido una medida desesperada que no se podía
prorrogar y no estoy justificando a Pedro Sánchez, porque si hubiera hecho caso
a las autoridades sanitarias europeas y a la OMS, si se hubieran provisto de
test, respiradores, EPI,s, etc. etc., hubieran podido hacer lo que hizo Corea,
a los coreanos les bastó hacerles test, desde el minuto uno, hasta las estatuas
de los parques y monitorizar a los positivos a los que medicaban durante su
obligada cuarentena. No han tenido
necesitar de confinar a sus ciudadanos y han conseguido vencer a la epidemia.
Nosotros tuvimos y tenemos que
sufrir el confinamiento, porque a cuenta de la imprevisión de Pedro Sánchez y
compañía, no se tomaron las medidas apropiadas en el momento oportuno y así
estamos como estamos. Es por eso por lo que temía y temo que el gobierno ceda a
la tensión social y a su mala conciencia - porque los social-comunistas
contarán lo que quieran contar, pero saben perfectamente que se equivocaron de
plano y que la gestión de la crisis sanitaria ha sido un auténtico desastre a causa
de su imprevisión - y tiendan a abrir la mano a destiempo.
Veremos qué efecto tiene la
vuelta a la calle de los ciudadanos que retornan a su puesto de trabajo - el
que lo tenga, porque muchos se van a encontrar con la empresa cerrada y ellos
en un limbo administrativo - decía que en pocos días veremos si el cese del
segundo confinamiento produce un repunte en la tasa de infectados, espero y
deseo que el gobierno tome buena nota de lo que suceda y el levantamiento del
confinamiento general se haga gradualmente, tal y como ha anunciado hoy el
presidente, pero que se haga sin prisas y si tienen dudas al respecto, más vale
que tomen la decisión con retraso, que en eso son especialistas. Ni la sanidad
ni la economía pueden soportar un repunte del Covid19.
Hay quien me acusa de haber
desarrollado una fobia a cuenta de Pedro Sánchez, pero lo cierto es que el
presidente hace lo imposible por caer en el ridículo; entiendo que como se lía
a hablar y no tiene gran cosa que decir, se le escapen tonterías. La de hoy,
antológica, se la ha dedicado a la infancia; por lo visto el presidente tiene
la impresión de que los niños españoles eran unos guarros que no se lavaban las
manos y ahora, gracias a nuestro líder carismático de figura inmarcesible, han
aprendido a hacerlo. Que sienta la irresistible necesidad de lanzar sandeces de
este calibre lo define.
Se lo dije cuando parafraseó a
Churchill y se lo digo hoy, que lo ha hecho con Kennedy, da vergüenza ajena el
empeño que tiene en ponerse al nivel de estadistas de talla mundial que tienen
un lugar destacado en la Historia.
Presidente recuerde: "Aunque
la mona se vista de seda, mona se queda", hágame caso y ahórrese el
ridículo.