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El mundo se
encuentra en un momento de transformación, de incertidumbre, en una crisis de
la forma de organización de la vida humana en el planeta. El caos es el momento
propicio para el cambio hacia una forma evolutiva ascendente de organización
social. Tomando todas las líneas de cambio positivas que ya están en evolución,
unificándolas, creando una visión modélica hacia donde debe ir el mundo en
expansión y evolución.
La globalización está
tocando el timbre de nuestras casas, obligándonos a pensar, a reflexionar el
grado de interdependencia que tenemos, cuanto nuestras vidas están
entrelazadas, lo que suceda en China afecta a todo el mundo. Ya no debemos
pensar como entes separados, en conflicto, con muros, barreras, teniendo en
cuenta que somos una especie más en el planeta, inquilinos temporales que
alguna vez deberemos devolver el planeta sin destruirlo.
El visualizar una
sociedad global que funcione como un organismo, en que sus partes ninguna es
superior a la otra, sino que cada una ocupa su lugar de especialización, en un
todo de entrelazamiento sistémico, de naturaleza tipo simbiótica, que permita
la construcción de un equilibrio socioeconómico, cultural, ambiental y político que sea dinámico.
Las nuevas
sociedades globales deben ser eco sustentables, que respeten la naturaleza, la
finitud de sus recursos, deben tener ciclos de producción circulares , no
lineales, teniendo en cuenta el reciclado del producto y su reutilización, sin
la generación de desperdicios, ni desechos industriales.
La cooperación y complementación,
deben ser las bases de esa sociedad global, teniendo en cuenta las
particularidades y especificidades de cada zona, región, país o comunidad.
La interconexión
digital a nivel mundial posibilita que cada ser humano pueda marcar su interés,
su decisión y elección de qué futuro desea para el planeta. Un organismo que
funcione en red, facilita a cada una de sus partes la posibilidad de expresión y
voto en las decisiones más trascendentes que afecten a todo el sistema en su
conjunto.
El subir a nuevos niveles de desarrollo
humano, nos obligara a reflexionar si algunos bienes básicos como el alimento y
la salud no deberían ser bienes cuasi públicos.
El funcionamiento
de las ciudades, pueblos y comunidades debería cambiar teniendo en cuenta el
desarrollo de los mejores entornos para su mejor entrelazamiento con la
ecología humana, donde muchos factores ambientales, sociales y emocionales
pueden afectar el buen desarrollo de un niño, una persona, una familia y una
comunidad. Este entrelazamiento debe ir evolucionando hacia un equilibrio dinámico
entre un entorno natural, un medio físico, una estructura social, económica,
cultural, mental y emocional. Apuntando a lograr una mejor simbiosis entre la
vida humana, su arquitectura, su cultura, sus interacciones sociales con la
tierra como un todo.
La interdependencia
y entrelazamiento entre la vida en el planeta, nos demanda que debemos proteger
la biodiversidad, los hábitat de los animales, los diferentes ecosistemas, ya
que de no hacerlo rompemos el equilibrio ecológico, la simbiosis entre diferentes
especies, provocando destrucción de hábitat y ecosistemas, migración de
animales, muchas veces hacia zonas habitadas, lo que provoca la interacción
mayor con seres humanos. Y muchas veces su captura y su venta en ferias de
animales vivos puede acarrear la trasmisión de virus y bacterias de animales a
humanos, con las consecuencias ya conocidas. Las pandemias por virus puede ser
nuestra propia incapacidad como civilización de desarrollarnos armónicamente y
en simbiosis con los otros seres vivos del planeta.