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Coronavirus y Estado


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01/04/2020

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La pandemia ha evidenciado el manejo populista, corrupto, negligente e ilegal de los recursos públicos en nuestro país. Cada periodo de elecciones presidenciales los recursos del erario se dispendian, al amparo de una ley electoral aprobada por los partidos que reciben esos recursos, es decir yo diseño la ley, promuevo la ley y apruebo la ley que me otorga mucho dinero de manera intermitente. Por perverso que se observe así es nuestro sistema político y los mexicanos estamos acostumbrados a soportar y a someternos a nuestros gobiernos. 


No es casualidad que a Moctezuma no se le mirara directamente, lo traemos en nuestro código genético. Sin embargo el tiempo pasa, gobiernos van y vienen, la sociedad aparentemente progresa, el marco jurídico se actualiza en aspectos que poco le importan o afectan a los gobernantes como los matrimonios del mismo género, legalización de la marihuana, despenalización del aborto, etc. Pero en lo sustancial que permite la corrupción e impunidad de los gobernantes y el sometimiento de pueblo continúa igual o desde mi punto de vista se perfecciona. Prueba de ellos es nuestra ley electoral que otorga ilegalmente recursos del erario a particulares que han formado un partido político, generalmente políticos de carrera, amparados por un principio de ley que ellos mismos diseñaron mediante el cual elevan a la categoría de "interés público" a los partidos políticos para justificar la transmisión de recursos del erario a los citados organismos cuando los únicos interesados en ellos son los políticos que los forman. Así han surgido personajes tan tristemente célebres como Alberto Anaya dueño del partido del trabajo, José Emilio González del partido verde, Andrés Manuel López Obrador de Morena, y ahora Felipe Calderón quien ya fue presidente esta en vías de formar su partido para acceder también al baile multimillonario recurrente, que además tiene la particularidad que son recursos que pueden disponer prácticamente a su antojo, sin darle cuentas a nadie ni siquiera l fisco federal. Supremo diseño legal desde donde quiera vérsele.



Todo lo anterior parece un cuento de hadas para los políticos que no solo hacen política con el dinero de todos los mexicanos, sino que con el dinero de todos los mexicanos acceden legalmente a los puestos de elección popular desde donde podrán continuar viviendo y desviando recursos públicos para beneficio propio y de sus camarillas importándoles poco el pueblo que los elige, que los mantiene y que los soporta. Aun así el pueblo mexicano acostumbrado al sometimiento y entretenido con las discrepancias que ellos mismos, los políticos fomentan, tales como la equidad de género, matrimonios gays, aborto, marihuana, corruptelas de gobiernos pasados  y un largo etcétera que utilizan de distractores.









El coronavirus ha puesto en evidencia que a nuestros gobernantes lo que menos le importa es el pueblo que gobiernan. Un estado se constituye para garantizar valores supremos de su población: seguridad personal y patrimonial, educación, salud, trabajo, alimentos, es decir garantizar la estructura que permita a un pueblo progresar integralmente y si nos queremos ver con un poco mas de alcance tener las bases para acceder a la felicidad si la consideramos fin ultimo del ser humano. Ahora que tanto se habla de bienestar y felicidad. Lo anterior porque esta pandemia ha puesto en evidencia que nuestros gobiernos han ido relegando el sector de la salud pública, pilar fundamental del Estado, a un lugar secundario atrás de sus intereses partidistas, el seguro popular no era una mala idea, era brindar atención médica gratuita a aquellos grupos que no cuentan con la seguridad social tradicional en nuestro México, pero se tomó la decisión de desaparecerlo por fines partidistas en lugar de tomarlo como punto de partida para un sistema integral y universal de salud para los mexicanos, todo ello por motivos partidistas, hoy nuestro sistema de salud, debido a ese vaivén político no está preparado para enfrentar con cabalidad la pandemia, los hospitales no cuentan con el equipo material ni humano suficiente para atender esta emergencia y eso es responsabilidad del gobierno y del sistema político que regala multimillonarias sumas de dinero provenientes del erario a los partidos políticos en cada elección, en lugar de destinar esos recursos públicos a los pilares del desarrollo como son la educación y la salud. Un pueblo sano y educado será sin duda el constituyente de un estado próspero, un estado justo, un estado seguro. El Estado en que los mexicanos merecemos vivir.









Hasta pronto





Etiquetas:   Corrupción   ·   Política   ·   México   ·   Coronavirus

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