.wikipedia.org/wiki/Wuhan">Wuhan, China al resto del mundo, se han planteado
varias teorías, desde conspiraciones hasta acciones de la propia tierra. Lo
cierto es que ya es un hecho y es considerada una pandemia por la Organización
Mundial de la Salud. Varios gobiernos han tomado medidas para controlar,
poniendo a sus ciudades en cuarentena para evitar la propagación.
Aparentemente, Ecuador no estuvo
preparado para algo así, por el simple hecho de que se ha visto reflejado la
falta de planes de contingencia a nivel de salud y comunicacional. Eso sí,
queda la pregunta en el aire ¿Qué tan grave es el covid-19? ¿Por qué la gente
sigue saliendo? Son las preguntas más frecuentes entre los ecuatorianos.
Conocemos que es un virus de China,
que hoy por hoy ha cobrado más de 21.286 vidas en todo el mundo, pero ¿por qué
aun así no cobramos conciencia? Tenemos la convicción que ese tipo de
enfermedad no nos llega a nosotros, padre, abuelo, hijo y vecinos. Pero si,
esto es una realidad, sucede y está ahí, cada vez más grande.
Las personas empiezan a especular
que si tomas algún “remedio casero” eres inmune, que si ayudan difundiendo los
videos, imágenes y audios ya sean de Ecuador o de otro país, la gente tomara conciencia,
pero en realidad ¿qué sucede? Si los voceros oficiales son aquellos que se pasan
la noticia al momento de informar, el televidente se marea, se asusta o
simplemente deja de mirar.
¿Qué estamos haciendo mal? Crear
caos e incertidumbre deja a la ciudadanía intranquila, especulando y sobre todo
causando el rumor, “Al parecer, el vecino dio positivo para Covid-19, si se lo
llevan, puedo salir ya”. No, la idea es realizar un mensaje real con una sola
persona, donde los ciudadanos detrás de la pantalla se sientan identificados,
como si te hablara tu padre o abuelo, alguien más cercano. Pero, por el
contrario, sucede que tenemos varios portavoces, que lo único que hacen es
confundir.
Mientras tanto, podemos decir que
sucede y quién nos protege en un país en donde el presidente se lo ve muy poco
y por no decir casi nunca, el vicepresidente está intentando sacar a flote el
barco, regionalismo entre alcaldes en donde las acciones de uno son mal
intencionadas por otros, guerra social, ciudadanos con ciudadanos, ministros
donde no solo dejan el puesto si no comentan que la situación y la realidad es
mucho peor, pues no existe material para afrontar esta realidad.
Jamás estuvimos listos para una
situación así, nuestros médicos, los verdaderos héroes, se exponen a diario por
la falta de material para poder tratar a los pacientes, nuestras Fuerzas
Armadas y Policía Nacional trabajan en conjunto para mantener y resguardar el
orden en la población.
¿En qué momento debemos empezar a
tomar conciencia? ¿Cuándo un familiar, un amigo, esté contagiado? O ayer,
cuando no era necesario salir varias personas a comprar, pedir comida a
domicilio las tres veces al día sin protección, salir a pasear al perro para
despejar la mente, tener que ir a la farmacia sin necesidad, no.
Seamos claros, no estamos listos
para educarnos de nuevo, no somos empáticos con las personas que se están
disputando la vida en un hospital y por aquellos que aun no saben que tienen el
virus, e incluso así, salen a seguir esparciendo el virus, asumimos que en
nuestro hogar nadie es demasiado verdugo como para decidir quién si y quién no.
Pero la realidad es que, en un futuro no muy lejano, deberán elegir ser los
dueños de nuestras vidas y decidir quién vive o muere. Un aplauso por los que
deciden vivir siempre apegados a sus sueños y esperanzas, quedándose en casa a
cuidar de los suyos, buscando la manera de como sobrellevar esta difícil
situación. Pero aquellos que deciden seguir saliendo y haciendo como si nada, creyéndose
dueños del mundo e inmunes a todo mal, solo nos queda pedir que miren a su
alrededor y sean más humanos y menos individualistas.Levantarnos de una crisis mundial,
en donde la toma de conciencia es nuestra mejor aliada para poder sobresalir en
conjunto, y que nada que se haga individualmente, nos salvará de un escenario
diferente al de otros países. Si todos cuidamos de los nuestros, el impacto y
el dolor será minimizado por ellos, por ti y por mí.