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Carta contra el Coronavirus


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25/03/2020


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Cada mañana de lunes a viernes, me levanto a las 5.50 para ir a trabajar. Me ducho y salgo a las 6.35 hacia el trabajo como hago desde hace casi dos años, pero algo ha cambiado. 


Ya no encuentro ningún vecino. Casi no me cruzo coches por la carretera, aunque ahora ya esté amaneciendo cuando estoy llegando a mi puesto de trabajo.

Entro en un edificio fantasmagórico. Casi no hay gente, trabajamos desde hace semanas bajo mínimos para evitar masificaciones. Mascarillas, guantes... tráfico de café, porque hace un par de semanas que cerraron la cafetería. Hace semanas que no veo a muchos de mis compañeros: a los cámaras de exteriores, a los reporteros, redactores, gente de producción... la empresa tomó medidas mucho antes de que se impusiera el Estado de Alarma. Los echo de menos. 

Echo de menos a mis padres y a mis hermanos. A mis cuñados, a mis amigos... a mi familia en general. 

Durante 8 horas (en realidad muchas más por el grupo de whatsapp del trabajo) no paro de recibir noticias e información sobre todo lo que acontece al país y al mundo entero. Ese “mal” que nos está atacando a todo el mundo y que no hace distinciones de ningún tipo. Estoy psicológicamente agotada. 

Pero algo bueno hay que sacar de todo esto.

He reconectado con gente que hacia tiempo no hablaba; he visto vídeos de personas intentando ayudar a otras personas. 

Gente animándose los unos a los otros a través de una mascarilla, a través de un cristal, o con un mensaje de ánimo en un ascensor. 

Personal de hospitales dejándose la vida por curar, por mantener limpios los hospitales, o simplemente escuchar a los enfermos y familiares que llaman desesperados. Recién licenciados que empiezan su primer trabajo en el peor momento de la crisis sanitaria, pero que su vocación va por encima del miedo que tienen a lo que se enfrentan. 

Veterinarios que cambian a los animales por las personas. 

He visto caseros mandar mensajes a sus inquilinos para que no paguen el mes, bancos aplazando hipotecas, grandes empresas intentando colaborar haciendo material sanitario, aunque no sea su función. 

Policías y militares en la calle intentando que la gente entienda que, por su bien y el de todos, es mejor quedarse en casa, y animando por megafonía un ratito a toda la gente que está encerrada en casa. 

Padres luchando por mantener a sus hijos ocupados y que no noten mucho que llevan más de 10 días sin salir. 

Camioneros haciendo mil horas extras para que no falte comida ni suministros en ningún sitio. Barrederos y servicios de limpieza desinfectando a todas horas. 

Mercaderos, fruteros, pescadeteros, panaderos, pasteleros, cajeros, vendedores de tabaco, carniceros, reponedores, personal de gasolineras...hacer mil horas extras para que todo siga con la mayor normalidad posible y que todo el mundo tenga lo que necesite. 

Periodistas y gente de medios de comunicación al pie del cañón para que no falte información. 

Gente haciendo mascarillas en casa para quien lo necesite. 

Protección civil repartiendo comida, mascarillas...

Profesores haciendo esfuerzos porque sus alumnos no pierdan mucho del curso. 

Alumnos y padres luchando contra la tecnología porque es difícil conectar con los profes. 

Trabajadores de telefonía luchando porque no nos quedemos sin tecnología cuando más necesitamos estar conectados. 

Vecinos que dejan comida y notas de ánimo a otros vecinos.

He visto cuidadores y educadores sociales agotados sufriendo por los que cuidan, tratando de que no noten la gravedad de lo que pasa.

Gente donando lo mucho o poco que tiene para intentar acabar con esta lacra. 

Psicólogos, monitores de gimnasio, dietistas, bailarines y deportistas en general que altruistamente ceden su tiempo por internet para hacernos la cuarentena más llevadera...

En resumidas cuentas, gente ayudando a otra gente. 

Espero no haberme dejado a muchos. Sé que alguno se me escapa seguro, pido perdón por adelantado. 

Creo que si algo positivo podemos sacar de todo esto es que JUNTOS SOMOS PODEROSOS! Cuando nos unimos, podemos con todo... pero tenemos y debemos estar unidos. Esto pasará tarde o temprano, solo espero que hayamos aprendido lo que realmente es importante y dejemos los odios y las diferencias a un lado para seguir luchando juntos. 

¡ÁNIMO Y QUEDAROS EN CASA POR LOS QUE NO DEBEMOS/PODEMOS HACERLO!



Etiquetas:   Asistencia Sanitaria   ·   Mundo   ·   Coronavirus

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Vicente Adelantado Soriano, Educación Gracias por el artículo. En contra de todos los que claman venganza, y no hacen más que criticar y mostrarse como entendidos en todo, es un alivio poder leer algo que da esperanzas, que muestra un poco de solidaridad y la añoranza por amigos, deudos y parientes. Un balón de oxígeno. Gracias.




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