Hay reportajes que a uno le reafirman en su creencia de que a la clase política de este país le hace falta cultura, valga la evidente redundancia, política. Es decir, aquí cualquiera puede hacer carrera política y después sentirse impune. Sólo necesita afiliarse, ser listo, aprovechar sus oportunidades, dejarse ver, tener iniciativa y no faltar nunca a las citas de su partido y ya tendrá gran parte de su trabajo hecho para aspirar a una concejalía o un sillón de diputado regional y si la cosa va bien, el salto a la política nacional es coser y cantar. El alcalde de Guadalajara, Antonio Román, tiene como todos los políticos el déficit de la pereza democrática con sus conciudadanos.




