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El 8M ya es una “desgracia
nacional” para España; una fecha para nunca más volver a celebrar por la sentida
tragedia que ha dejado en país y en muchos otros donde se ha celebrado:
hablamos también de Francia. Y todo ello a pesar de las recomendaciones de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) de no celebrar actos multitudinarios. En España aún
no hemos perdido la libertad de expresión, por eso hay que ir con la verdad por
delante: el acto de multitud, traducido en manifestación por la falsa igualdad,
se celebró porque Pedro Sánchez es rehén de la ultraizquierda, del comunismo decimonónico y de su tribal
defensa de ideas adoquinadas. Dio la impresión de que no quería más el
Gobierno.
Mientras las comunidades autónomas adoptaban medidas preventivas –hay que reconocer que NO todas ellas— y encargaban
material sanitario nacional e internacional, el Gobierno de Sánchez se dedicaba
a jugar con el proyecto de ley de “Libertad sexual” (un bodrio como pocos que
no debe salir adelante), a celebrar la exhumación del vacío féretro del General
Franco y a poner indignas trabas a las comunidades que abanderaban la gestión
del virus. Entre otros, eso es muy
propio de la ministra de Hacienda, ‘Mariasú Montero, y forma parte de la
estrategia socialista para dañar a quienes gestionan bien. Ni que decir tiene
que en cualquier país es a la inversa.
Hasta tal punto eso es así, que la presidenta de Madrid tuvo
que remitir una carta al presidente instándole a que no pusiera trabas para
recibir el material que ya estaba de camino. ¿Qué hubiera sido de los afectados
de Madrid si Esperanza Aguirre no hubiera intensificado esfuerzos para
construir once hospitales en la Comunidad durante su mandato? Tengan en cuenta
que el PSOE recortó cerca de 3.000M€ en la misma Comunidad de Madrid durante
los “juegos florales” de la ‘abuelita’ Carmena.
¡Ay si levantara la cabeza el viejo
profesor y viera a la siniestra recortando en Sanidad y la Educación!
No han faltado entidades y personas que se han volcado con
la ciudadanía: ahí tienen el caso del Banco de Santander, Inditex y El Corte
Inglés, por citar a los más conocidos, pero también hay que quitarse el
sombrero ante pequeños comerciantes, alcaldes y otras personas anónimas que han
puesto su grano de arena. Un dato de
dignidad, saber hacer, solidaridad y cariño es el de la alcaldesa de Santander,
Gema Igual; no solo ha mostrado cómo hacer mascarilla mediante un video en el
que se la ve implicada, dedicando su tiempo a lo que más demandaba su comunidad en ese momento: “Como no tenemos
mascarillas, las hacemos”. Cuando estoy haciendo este artículo ya veo un dato muy
llamativo e insistente en las redes sociales: “¡300.000 mascarillas donadas por
Inditex (Amancio Ortega) sumadas a las cero donaciones de los “titiriteros”
subvencionados y asociaciones feministas, total suman: 300.000 unidades!”
Frente a todo eso, ahí tienen a Pedro Sánchez echando la
culpa de los contagios a los ciudadanos; está tan asustado que ya ni siquiera
hace uso del postureo de su lenguaje inclusivo. Pero es más grave aún comprobar
cómo los gobiernos socialistas y los medios vendidos al poder hacen uso
permanente de mensajes absurdos que no calan en la sociedad, ni llegarán a
calar porque el tiempo de las mentiras y las patrañas ya pasó.
De todas las consejeras de Sanidad, la que más ha hecho el ridículo
ha sido la de Valencia, con el apoyo de Mónica Oltra y Ximo Puig; haciendo uso
de su complejo de inferioridad ha cargado los contagios de los sanitarios “a los viajes que hacen y por acudir a ver a
sus familiares”, en vez de a la falta de material que todos hospitales y
comunidades han denunciado hasta la saciedad, dada la incompetencia del
Gobierno central con su orden de requisamiento. Eso sí, siguiendo las burdas
consignas de Ferraz, no creen que “los contagios se deban a la falta de
material de prevención que ha sido denunciada de forma generalizada en toda
España”.
El propio Ministerio de Sanidad ha quitado la razón a esa
consejera y “ha reconocido ‘in pectore’ que más de 5.000 sanitarios han caído
contagiados por el coronavirus. Un dato que implica que un 14% del total de
enfermos en España son personal sanitario” (Dato a fecha 24.03.20). Cuando el Gobierno
Sánchez ya se ve entre la espada y la pared, no ha tenido más remedio que reconocer
dos cuestiones: El hecho de conocer la gravedad del virus desde mediados de enero
(Pedro Duque) y la falta de compras preventivas de material de protección
frente al virus (Fernando Simón).
Finalmente, puestos a aportar datos, y ante la respuesta de
desconocimiento de Fernando Simón sobre la situación de Alemania con su ya conocida
expresión: "No me explico lo de Alemania", haremos un esfuerzo para
explicarlo en el próximo artículo. Así podrá entenderlo el ‘pagafantas’, Fernando Simón, y sus señoritos, Salvador Illa y Pedro Sánchez, y el innombrable, ‘marqués
de Galapagar’.