¿Qué pensarán las
montañas
de sus marchitas
entrañas?,
¿qué colegirá su bosque
de la erosión, cruel estoque?
¿Qué meditará la flora
cuando la aridez aflora?,
¿qué discurrirá la
cuenca
de la humanidad
mostrenca?
¿Qué cavilará mi lago
por futuro tan
aciago?,
¿qué supondrá la
ribera
de esa lluvia pordiosera?
¿Qué imaginará el
caudal
cuando decrece
humedal?,
¿qué siente
profundidad
cuando ve su
nimiedad?
¿Qué dirán las
tristes olas
cuando se han quedado
solas?,
¿qué rumiarán las
espumas
por lo negro de sus brumas?
¿Qué opinarán las
burbujas
cuando su oxigeno
estrujas?,
¿qué gozoso estará el
lirio
por su plaga, que es
martirio?
¿Qué tanto se mece el
agua
cuando en el dolor se
fragua?,
¿qué tanto se mece el
agua
cuando su vida
naufraga?
Pues, se mece . . . porque
sufre,
porque percibe el
azufre
de la muerte que la
acosa,
de tal desgracia . .
. ¿quién goza?
Autor: Lic. Gonzalo
Ramos Aranda
Lago de Pátzcuaro,
Michoacán, México, a 10 de agosto del 2013
Dedicado al Profesor
Everardo Hernández Campos
Reg. SEP Indautor No. 03-2013-111212464200-14