. Desgraciadamente lo más que probable es que la
suma de las dos origine una quiebra social que, lamentándolo mucho, creo que no
estamos preparados para afrontar.
Hemos ido creando una sociedad
débil e indisciplinada, el que sea cofrade que coja su vela, en la que muy
pocos reconocen la existencia de obligaciones y en la que a la disciplina no se
la percibe como una virtud sino como una imposición con tintes fascistas y por
lo tanto se la rechaza.
No es que sea muy difícil, los
derechos nacen y automáticamente son contrapesados por la obligación
correspondiente y la disciplina, por mucho que les pese a algunos, es la virtud
que distingue al grupo de la manada. Lo que no es fácil de entender es que
siendo conceptos tan sencillos sean ignorados por la mayoría de los españoles.
Unan ustedes a estas dos
incapacidades, la falta de capacidad para el análisis de muchísimos ciudadanos,
que aceptan como si de verdad revelada se tratara, las falsedades más groseras,
eso sí, si provienen de los “suyos”. El problema es que los ciudadanos que
llevamos un montón de tiempo siendo manipulados por el poder hemos llegado a un
grado tal de estupidez, que en España lo importante no es lo que se diga, sino
quién lo diga.
El otro día toda España pudo ver
como el vicepresidente Iglesias se saltaba por bemoles la cuarentena que debía
observar y se presentaba en el Congreso de Ministros. A pesar de que las
imágenes eran públicas y en ellas se veía a Iglesias sin mascarilla y
hurgándose la nariz, su partido explicaba que había ido "convenientemente
protegido", automáticamente los seguidores podemitas hicieron suya la
falaz afirmación. Les da igual defender una mentira tan evidente y si hiciera
falta asegurarían que el sol sale por el oeste.
Pero como este gobierno tiene una
inmensa capacidad para sorprendernos, al rato pudimos asistir a un espectáculo
difícil de creer. En la intervención de Pedro Sánchez para presentar el Plan de
Choque, éste justificó la presencia de Pablo Iglesias en la reunión ministerial
porque "como no estaba enfermo podía asistir". Y claro cuando a uno
le quedan aunque sean diez gramos de capacidad analítica, se queda helado
viendo al presidente del gobierno, mintiendo como un bellaco y ya de paso
cargándose en vivo y en directo el concepto de cuarentena, que por cierto
también le debiera alcanzar a él.
Hoy el ministro Marlaska,
preguntado en un programa de televisión por el quebrantamiento de la cuarentena
de Pablo Iglesias afirmaba, solemne y enfático, que todos los miembros del
gobierno cumplen estrictamente las normas de protección sanitaria. Eso sí,
después de mentir con rotundidad, ha soltado para las cámaras una sonrisita de
conejo, que supongo quería decir: Entiéndanme yo cuento lo que me toca contar,
que con las cosas de comer no se juega.
Así que un vicepresidente del
Gobierno de España sujeto a cuarentena, se la salta y asiste a un Consejo de
ministros y por si había dudas, al cabo de unos días nos suelta un miserable
discurso en una rueda de prensa y el ministro que manda a la Policía Nacional,
Guardia Civil o Policía Local que le multen a usted si lo pillan en la calle,
resulta que miente en público para salvar la cara a un compañero de gobierno.
Y algunos dirán, es que los
políticos son unos sinvergüenzas que mienten más que hablan, afirmación que nos
les voy a discutir, pero para que la cosa quede bien clarita me gustaría
comentar la intervención de Fernando Simón. ¡Si hombre claro que lo conoce
usted! Simón es ese experto que no ha dado ni una desde que empezamos con el
coronavirus, uno con el pelo escarolado, cara de pena, que sale en la tele con
una rebequita muy mona y que hoy se ha permitido la gracia de afirmar que lo de
Pablo Iglesias era una excepción razonable.
¿Una excepción razonable? ¿Acaso
el virus actúa razonablemente? Y eso lo dice un epidemiólogo al que el gobierno
ha puesto por las nubes y el pavo lo suelta en Televisión Española y se lo dice
a un país en el que seguro que si nos ponemos a contar por encima,
encontraríamos a más de 40.000.000 de habitantes que consideran que son la excepción
que confirma cualquier tipo de regla.
Así que nos enfrentamos a una
epidemia muy peligrosa, con un crecimiento de infectados que da miedo y un
montón de muertos, una crisis que nos ha obligado a confinarnos y el tipo que
más sabe de estas cosas, eso al menos dice Pedro Sánchez, sale en la tele para
advertir, que hay que ser comprensivos y aceptar que siempre habrá excepciones.
No sé cómo podrán dormir esta
gente, incapaces de frenar la epidemia, que tiene al Sistema Sanitario
colapsado, ese sistema tan potente que nos vendieron los del gobierno
social-comunista hasta que le vieron las orejas al lobo y que se muestra
incapaz de atender a todos los enfermos porque el gobierno ha demostrado una
incapacidad logística difícil de aceptar, no se puede ser tan inútil si no es
queriendo. Parece que lo único que nos puede librar es el confinamiento y
mientras tanto la cúpula del gobierno y su experto de cámara se cargan el
concepto de la cuarentena.
Y supongo que desde Europa mucha
gente nos contempla preocupados, porque somos un foco infeccioso que pone en
peligro al continente junto a nuestros hermanos los italianos, otros que tal
bailan, aunque parece que sus gobernantes mienten menos que los nuestros. Decía
que mucha gente nos contempla preocupados desde Europa, preocupados y perplejos
porque desde fuera no se entiende que ante tanta inconsecuencia del gobierno y
sus expertos, ante tanta mentira flagrante, el pueblo no reaccione.
Y es que en Europa son unos
tolays que no se enteran, no saben ni de lejos con quien se juegan los cuartos,
porque si nos conocieran a fondo, nos estarían expulsando ahora mismo de la UE.
Los europeos, pobre gente, ignoran que en España realmente no importa si lo que
se dice es cierto o falso, que lo que importa es quien lo dice.
Habrá que explicarles que si el
presidente del gobierno fuera Pablo Casado y el "Vice" Abascal y a
éste se le hubiera ocurrido saltarse la cuarentena, este país hubiera ardido en
llamas. Faltaría más, porque una cosa tan grave no se puede consentir, pero
viniendo de un partido de izquierdas la cosa cambia compañero, que todos
estamos en la lucha contra el fascismo.
Y así nos luce el pelo, tenemos
un gobierno ineficaz y miserable que pierde su tiempo buscando culpables.
Maniqueos siguen en lo mismo, se pide unidad, mientras se organizan caceroladas
contra el Rey, se pide lealtad a las CCAA, mientras desde TVE1 se machaca al
gobierno de Ayuso con noticias falsas o sesgadas, se presume de la exquisita
colaboración con las Autonomías, mientras se retienen en las aduanas material
sanitario vital para la lucha contra el virus.
¿Y cómo se reacciona?, pues por
ahora muy bien para Pedro Sánchez, los ciudadanos de izquierdas han decidido
apoyarlo al precio que haga falta porque ellos están convencidos que la
izquierda no puede hacer nada mal y que los malos son y serán los de la derecha
y si hay que echarle la culpa a la "foto de las Azores" o a Santiago
en Clavijo, pues tal día hizo un año.
Qué mal nos veo.