. Ante la gravedad
de este crecimiento esta mañana he sentido que sería bueno escribir algo
constructivo sobre la responsabilidad que a todos - menos por lo visto al
gobierno - nos alcanza. La idea era repasar las medidas de autoprotección que
las autoridades sanitarias aconsejan adoptar al objeto de guardarnos del
contagio y así frenar la expansión de la epidemia.
Pensaba animar a todos a observar
estrictamente estas medidas, a pesar de que la inconmensurable estupidez de
Pedro Sánchez, a la que hay que sumar su falta de ideas y la patológica
demagogia que preside desde hace ya algún tiempo su pensamiento político, hace
muy difícil apoyar las medidas que tarde y mal van adoptando.
Declaraciones como "El
heroísmo consiste también en lavarse las manos, en quedarse en casa y en
protegerse a uno mismo para proteger al conjunto de la ciudadanía" no
ayudan. No me cabe la menor duda que en los sucesos que estamos viviendo seguro
que existen muchos héroes, pero lo de lavarse las manos, quedarse en casa,
etc., simplemente son medidas de protección muy importantes, ante la
peligrosidad de este virus que contagia durante el periodo de incubación y por
eso hace tan difícil luchar contra él con éxito.
Si tuviéramos un gobierno
responsable que desde el minuto uno de la llegada del coronavirus a nuestras
vidas, nos hubiera advertido la gravedad del asunto, la dificultad de la lucha
que tendríamos que afrontar si las medidas de contención no funcionaban. Si no
hubieran adormecido nuestro sentido de responsabilidad ciudadana con todos esos
mensajes, falsos de toda falsedad, que lo único que pretendían era tenernos
tranquilos e inermes ante lo que se nos venía encima, entonces quizás y sólo
quizás, la ciudadanía hubiera reaccionado con la disciplina que requiere esta
lucha.
No ha sido así y esto ha sido una
merienda de negros. Pedro Sánchez descargando su responsabilidad en Carmen
Calvo y Salvador Illa, el ministro explicando que en el fondo él poco tenía que
ver con estas cosas porque estaba en manos de unos científicos y expertos que
eran los que decían lo que había que hacer y además como tenemos el inefable
placer de disfrutar del Estado de las Autonomías, a él que lo registraran, que
la responsabilidad estaba distribuida entre las 17 consejerías autonómicas de
Sanidad.
Lo de la comparecencia para, se
suponía, declarar el Estado de Alarma, sólo sirvió para alarmar a cualquiera
que estuviera atento a lo que disparataba nuestro presidente con una cara de
funeral que decía mucho más de lo que cualquiera pudiera decir sobre la
gravedad del problema y de la absoluta incapacidad del gobierno para hacerle
frente.
Comenté ayer que con la urgencia
que exige el crecimiento de la epidemia estos del gobierno se lo habían tomado
con calma y que hasta el lunes, en el mejor de los casos, las medidas no se
iban a poner en marcha. Desgraciadamente acerté, el Estado de Alarma comenzará
el lunes aplicando solamente algunas de medidas, porque aunque el Consejo de
Ministros haya durado más de siete horas, no han sido capaces de aprobar las
medidas que tienen que ver con la inevitable crisis económica y laboral que
está a la vuelta de la esquina.
La criminal incapacidad de esta
gente no tiene límite, resulta que las medidas que debían conformar el decreto,
no estaban ni estudiadas ni consensuadas y lo que debía ser un Consejo de
Ministros muy importante, por la materia que trataba, pero de trámite, porque
todos, salvo el gobierno, pensábamos que todo estaba hablado y acordado, se ha
convertido en una lucha ideológica en la que los miembros del gobierno se han
dedicado a hacer política con la enfermedad y los enfermos, en lugar de buscar
soluciones.
Algunos ya sabíamos que existen
dos gobiernos, hoy la verdad se ha hecho presente esa realidad para escándalo
de los ciudadanos en general y los progresistas en particular. Veamos qué es lo
que ha sucedido en ese esperpéntico Consejo de Ministros: La primera en la
frente, Pablo Iglesias ha decidido asistir pese hallarse en cuarentena y en
Moncloa hay gente que ha mostrado su enfado porque la presencia del podemita
ponía en riesgo la salud de los presentes y claro si uno de los Vicepresidentes
de iure del gobierno y Presidente de facto del gobierno podemita, decide
pasarse por el mismísimo arco del triunfo una de las medidas fundamentales de
contención, va a resultar difícil obligar a los ciudadanos a que observen la
disciplina de las cuarentenas.
Por otra parte, parece que los
problemas que creaban el desacuerdo eran por una parte, la intención de Podemos
"nacionalizar" las empresas eléctricas y tomar bajo su mando a la
sanidad privada, como paso previo a su nacionalización, que pese a lo que digan
los podemitas en las redes sociales, está en primera línea de la lucha contra
el virus, junto a la Pública.
Y la otra medida que pretendían
imponer los de Podemos era que el País Vasco y Cataluña, fueran a su aire en la
lucha contra la epidemia. Lo que significaría una independencia de facto, con
un Estado de Alarma que no se aplicaría a la totalidad del territorio nacional.
Estamos en manos de unos
miserables incapaces de llevar a término las medidas que sirvan para frenar la
expansión de la epidemia. Así que más vale que nos pongamos las pilas y los
ciudadanos facilitemos al máximo la lucha contra el virus. Debemos estar
convencidos que es fundamental protegernos de la infección, no porque así nos
libramos de la enfermedad, que también, sino porque si decidimos hacernos un
Pablo Iglesias y nos pasamos las medidas por el forro... ustedes ya me
entienden, vamos a poner en riesgo a toda nuestra familia y a la gente con la
que tengamos contacto.
Ha llegado la hora en la que los
ciudadanos pongamos de nuestra parte todo lo que hay que poner para vencer al
virus. Ya llegará la hora de hacer justicia y pedir responsabilidades a esta
gente que ha demostrado su incapacidad para gobernar y que están más
interesados en las luchas partidistas que en buscar soluciones.