Los mismos collares

Así como quien no quiere la cosa, por lo bajini, a la chita callando, los líderes políticos ya están enfrascados de lleno en plena campaña electoral. Aún no es el momento, pero la gran esperanza socialista –Alfredo Pérez Rubalcaba- y el eterno candidato –Mariano Rajoy- ya han comenzado a enviar mensajes a la población y pullitas a sus respectivos contrincantes con el fin de conseguir votos. Aunque a priori uno pueda llegar a pensar que sus mensajes son bien distintos, en realidad son como los panfletos de los depósitos bancarios o de las hipotecas; si uno lee la letra pequeña con detenimiento se dará cuenta enseguida de que son la misma cosa. Y, al igual que los prospectos de los medicamentos, cualquiera de las dos políticas tendrá efectos secundarios. Sin embargo, lo más curioso no es la semejanza en sus recetas, lo más curioso es que, al parecer, como por arte de birlibirloque, los dos candidatos tienen claro cómo salir de esta maldita crisis. Y eso no es solo curioso, sino algo realmente extraordinario, especialmente en el caso del ya casi líder del PSOE, que –utilizando un símil pugilístico- no supo por dónde le venían los golpes de la crisis pero ahora, con la cara hinchada de tortazos, sabe cómo ganar el combate. Hay que joderse. En el caso del líder del PP, por su parte, las cosas tampoco pintan mucho mejor, ya que si su gestión de gobierno va a ser un calco del de las comunidades autónomas que administra su partido más vale que Dios nos coja confesados.

 

. Aún no es el momento, pero la gran esperanza socialista –Alfredo Pérez Rubalcaba- y el eterno candidato –Mariano Rajoy- ya han comenzado a enviar mensajes a la población y pullitas a sus respectivos contrincantes con el fin de conseguir votos. Aunque a priori uno pueda llegar a pensar que sus mensajes son bien distintos, en realidad son como los panfletos de los depósitos bancarios o de las hipotecas; si uno lee la letra pequeña con detenimiento se dará cuenta enseguida de que son la misma cosa. Y, al igual que los prospectos de los medicamentos, cualquiera de las dos políticas tendrá efectos secundarios. Sin embargo, lo más curioso no es la semejanza en sus recetas, lo más curioso es que, al parecer, como por arte de birlibirloque, los dos candidatos tienen claro cómo salir de esta maldita crisis. Y eso no es solo curioso, sino algo realmente extraordinario, especialmente en el caso del ya casi líder del PSOE, que –utilizando un símil pugilístico- no supo por dónde le venían los golpes de la crisis pero ahora, con la cara hinchada de tortazos, sabe cómo ganar el combate. Hay que joderse. En el caso del líder del PP, por su parte, las cosas tampoco pintan mucho mejor, ya que si su gestión de gobierno va a ser un calco del de las comunidades autónomas que administra su partido más vale que Dios nos coja confesados.
Sea como fuere, y como ya he dicho al principio, aunque los mensajes puedan sonar distintos, las recetas en la práctica van a ser las mismas; contención del gasto público, reducción de los salarios y aumento de los impuestos. Y es que no hay más. O mejor dicho; nuestros políticos no tienen capacidad suficiente para pensar en algo más. Por ello, para atajar la sangría de la deuda de nuestro país, ambos líderes meterán la mano en nuestros ya menguados bolsillos para extraernos la poca calderilla que nos queda. Prueba de que lo único que les interesa es la contención del gasto es lo que se está haciendo tanto a nivel estatal como autonómico con los dos pilares fundamentales de nuestra política social; la educación y la sanidad. La reducción de los recursos humanos y económicos que sufre la educación en nuestro país llevará al crecimiento de la escuela privada y concertada, que es más económica de mantener para el estado. No es mejor, sino más económica, aunque perjudique a la gran mayoría de la sociedad. Por su parte, la sanidad se convertirá a algo parecido a la serie MASH, con quirófanos instalados a pie de calle en tiendas de campaña y médicos que no tendrán más remedio que extirpar órganos y amputar piernas debido a la tardanza en la atención temprana

Todos sabemos que los responsables de la crisis deberían estar en la cárcel, pero no es así. Al contrario. Los ciudadanos estamos pagando con creces la nefasta gestión de nuestros gobernantes y de los directivos de los grandes bancos. Por eso, antes de ir a votar a cualquier partido actual habría que preguntarse qué están haciendo nuestros políticos, nuestros grandes banqueros y nuestros grandes empresarios –además de asfixiarnos- para atajar la crisis. Es decir; a qué privilegios han renunciado, qué gastos propios han reducido, a qué amiguetes han despedido para no sobrecargar más con su absurda existencia el gasto brutal del estado.

UNETE



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