. Pedro Sánchez 'Plagio' y
sus ministros y ministras sabían desde el día antes que la peligrosidad del coronavirus
era un hecho.
No faltan
desalmados que aprovechan cualquier circunstancia para rentabilizarla a su
favor o simplemente hacer el mal. Y esto último es lo que ha sucedido en
Castilla y León: alguien ha hecho circular una nota anunciando la suspensión de
las clases en la comunidad a partir del día 20 de marzo.
Esa mala y
castigable estrategia me recuerda a aquel alumnado que, en los años ochenta,
llamaba a su centro con amenaza de bomba los días que había examen. Lo hacían
desde el anonimato y con voz distorsionada. Llegó un momento que nadie hacía
caso a ese tipo de llamadas. Bien es verdad que, en muchos casos, la inspección
educativa acudió al centro a petición del director o directora correspondiente,
con el fin de delegar responsabilidades ya que era la nefasta “época del plomo”
del terrorismo vasco.
Esa nota a la que antes nos referíamos ha dado
lugar a que el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández
Mañueco, compareciera en televisión para denunciar la falsedad de la misma. A
la vez se ha puesto a disposición del Gobierno central para adoptar cuantas
medidas se adoptaran por la autoridad sanitaria. También ha aprovechado para
arrimar el ascua a su sardina y se ha extendido inútilmente, como en él es
habitual. Reconozco que sus discursos son aburridos, cansinos y vacíos; nada
que ver con los de Juan Vicente Herrera y Juan José Lucas.
Mucho tiene
que aprender este presidente de Isabel Díez Ayuso; la presidenta de Madrid se
ha puesto por delante del Gobierno social-comunista en la adopción de medidas
contra la pandemia que ya es el Covid-19. Su comparecencia ha mejorado
considerablemente todas las intervenciones del Gobierno central y, escuchadas
las opiniones de la ciudadanía madrileña, ésta se siente segura con la
responsabilidad mostrada por Ayuso y su Gobierno, pero con temor por si el
Gobierno de Pedro 'Plagio' interfiere maliciosamente en las medidas adoptadas,
bien por envidia o por tapar su propia dejadez e ineficacia, además de la
irresponsabilidad mostrada el 8M.
¿Y por qué
ese temor de los madrileños? Pues porque se ha comprobado que el 8M fue
nefasto. Pedro Sánchez 'Plagio' y sus ministros y ministras sabían desde el día
antes que la peligrosidad del coronavirus era un hecho y que esa irresponsable manifestación iba a
causar un ascenso brutal de afectados, como así fue. De momento hay afectadas
entre las ministras, personal de Moncloa y numerosos altos cargos -- y altas
'cargas'-- que asistieron al bodrio de la mal llamada defensa del feminismo
vulgar y sectario que se predica y defiende en esta España nuestra,
manifestándose anualmente en la citada fecha. ¿Será que no se puede ir sola ni
borracha? Nada que ver con el feminismo al que aludía la portavoz del PP en “Working Woman” que, dicho sea de paso,
representa el feminismo moderno en contraposición con el que arrastra la
barragana de Pablo Iglesias.
Con las
mentiras del Gobierno social-comunista y su deficiente actuación en la llamada
"peste china", se está ganando la animadversión de todos: desde
periodistas hasta cadenas de TV y emisoras de radio, sin contar a cuantos
colectivos ya estaban a partir un piñón contra el caos que representa esta peña
que aún algunos llaman Gobierno de coalición. En una ocasión leí en el ‘Magazine
Good Reading' que "La gente nos juzga por nuestras intenciones. Se
puede tener un corazón de oro, pero eso también puede decirse de un huevo
duro".
No estaría de más que se aplicase esto mismo el antes
mencionado presidente de Castilla y León para que no se deje llevar por la
mentira, la desinformación de sus asesores y los malos consejos de sus cercanos
o su otra parte del gobierno de coalición con los seguidores del que fuera
veleta del Congreso de los diputados, Alberto Ribera.