. Lo ha hecho con medidas injustas,
atropelladas y desproporcionadas; incluso ha atentado contra sus propios
trabajadores públicos en un acto de traición, fascismo y venganza ante la
permanente denuncia de los trabajadores de incompetencia gubernamental.
El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha
equivocado sus reacciones y sus actos, también en temas de defensa, bienestar
social, igualdad de oportunidades, educación y sanidad. Son muchos los
problemas sin resolver en los distintos Ministerios. Debería dar vergüenza al
Gobierno central comprobar que muchas comunidades autónomas van muy por delante
del equivalente Ministerio. Los Gobiernos de Zapatero han supuesto un paso
atrás en muchos asuntos y un receso en el progreso social, político y
económico; hasta tal punto es así que hoy la confianza en el Gobierno roza los
mínimos exigibles.
Ahí tienen ejemplos claros como la aturdida
participación en la guerra de Afganistán donde el ejército español ha acudido
engañado y sin apenas protección o la participación en el escudo antimisiles, y
lo ha hecho con todas las consecuencias negativas. Al final, estamos ante un
Gobierno ‘perroflauta’, hipócrita y vulgar.
En bienestar social, el socialismo ha
gobernado de forma mediocre, dividiendo a la sociedad y legislando para unos
pocos con sectarismo, atrevimiento y traición. La igualdad de oportunidades que
tanto han predicado se ha convertido en una falsa y mal intencionada igualdad:
ahí tienen al sectario y atolondrado Instituto de la Mujer, ejemplo de
indignidad, desidia, acoso y florero.
De
educación mejor no hablar, porque apenas tiene cometidos: no solo no ha
sabido convertirse en liderazgo para todas comunidades autónomas, sino que ni
siquiera fue capaz de sacar adelante el MEC el conocido como Pacto de Estado
por la educación y eso que era un compromiso firme del enfermizo Zapatero. ¿Y
Sanidad? Pues sencillo: siempre que puede se escaquea de colaborar con las
comunidades y ha acabado poniendo al frente del Ministerio a quien desconoce
hasta lo que hace, además de no entender las necesidades sanitarias, balbucear
ideas de otros y convertirse en el hazmerreír de los consejeros de Sanidad de
todas comunidades autónomas del Estado. ¡Pobre Pajín! ¡Si la incompetencia pudiera
volar…!
Escuchar hace unos días las palabras del
aprovechado y acosador, Pedro Zerolo, ponía los pelos de punta; porque es una
prueba de cómo se intenta manipular a la sociedad menos formada y cómo se
intenta captar víctimas para la causa socialista. Nadie parece haberle
explicado al sospechoso y dicharachero Zerolo las palabras de Tácito: "La fidelidad comprada siempre es
sospechosa y, generalmente, de corta duración".
Jesús Salamanca
Alonso