Cecy Valerio.
“De los diversos
instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los
demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la
imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges.
“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un
amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que
llora”. Proverbio Indú.
En el marco del Congreso de la Palabra que se lleva a cabo en la
Biblioteca Central Estatal Wigberto Jiménez Moreno, se presentó la actriz Lilia Aragón con la lectura de
varios textos literarios con el tema “La mujer”. En su emotiva y virtuosa
interpretación escuchamos fragmentos de la obra de Gabriela Mistral, Sor Juana
Inés de la Cruz, Isabel Allende, Rosario Castellanos, entre otras.
El objetivo de este evento
que lleva a cabo el Instituto de Bellas Artes en diferentes partes de la
República es el rescate de la lectura, el regreso a los libros, el fomentar el
hábito de la lectura en silencio y la lectura en voz alta, la visita a las
bibliotecas, la inversión en un libro.
La sala de la Biblioteca Central fue el escenario para la
presentación de Lilia Aragón, quién además de ser una excelente actriz, es una extraordinaria
artista, comprometida con la promoción de las Bellas Artes, como lo es la
Literatura. Combinó magistralmente el objetivo del evento, que es la promoción
de la lectura, con un tema que le apasiona: La equidad de género. Por eso, sus
lecturas giraron en torno a los derechos de la mujer, basadas en textos escritos
por mujeres.
El ambiente fue mágico. Los ahí presentes nos contagiamos del amor
por la lectura que nos trasmitió Lilia. El reto, aun más grande, dar ejemplo de
ser buenos lectores a nuestros hijos y alumnos; hacer que se enamoren de los
buenos libros, que retomen la lectura para, a través de ésta, viajar a lugares
insospechados, imaginar posibles mundos, crear paisajes, aprender nuevos
conocimientos, volar incansablemente, soñar, conversar, analizar, disertar, investigar.
Digo que es un reto debido a que los jóvenes, y gran parte de los
adultos, están más interesados en los medios de comunicación masiva y cada vez
más se pierde el interés por la lectura en libros. Yo sigo enamorada de los
libros, de la palabra impresa, del olor de la tinta y el papel, de las
bibliotecas, de las librerías.
No es que me oponga a los medios electrónicos, que son una
excelente herramienta que facilitan muchas cosas, como el estudio, la
investigación científica, la comunicación, el ahorro de tiempo, en fin. Son
maravillosos siempre y cuando no vayan en detrimento del uso de nuestro idioma.
Mario Vargas Llosa en un artículo publicado en el mes de julio hace un análisis
de esa “adicción frenética a la pantallita” y menciona con tristeza el cada vez
más pobre amor por la lectura de un libro.
Trabajo con jóvenes en impartiendo la materia de Español y
despertar en ellos el gusto por la lectura ha sido un firme propósito. A base
de insistir, de visitar la biblioteca cada semana, de invitarlos y motivarlos a
leer, ha sido posible que ahora muchos de ellos disfruten tener un libro en sus
manos y emprendan la fascinante aventura de dejarse llevar a través de sus
escritos.
Agradezco a mi comadre
Lilia en haber venido a contagiarme y hacerme reflexionar acerca de la
importancia de la lectura y el papel tan importante que desempeñamos los
formadores y docentes para lograr el rescate de esta hermosa actividad.