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Congelar lo “congelable”, una costumbre en las negociaciones fronterizas venezolanas


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04/10/2011

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Herodoto (vivió entre 484 y el 425 a. C.) es considerado el padre de la Historia. Este historiador y geógrafo griego,  fue el primero en escribir, en prosa, una obra titulada Historié (Istopia) cuyo significado literal es investigación. En el comienzo de su prosa, escrita en el año 444 a.C, Herodoto dice lo siguiente:

 

“Herodoto de Halicarnaso presenta aquí las resultas de su investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones de los hombres y que las grandes empresas acometidas (…) no caigan en olvido…

 

La historia por lo tanto no es una simple narración de hecho. La historia es una investigación de las causas y de los efectos de las acciones de los hombres, en un espacio y tiempo determinado.

 

Este breve preámbulo se trae a colación porque la historia de las negociaciones fronteriza entre Venezuela, Colombia y Guyana, desde 1830 han intervenido diferentes causas que de alguna u otra forma, han creado consecuencias que no han sido del todo favorables para Venezuela. La pérdida de territorio tanto del lado con la frontera con Colombia como de Guyana, ha sido un tema que a nuestro criterio, no ha sido tratado con la profundidad que amerita.

 

En más de una oportunidad hemos leído y escuchado en los medios de comunicación la palabra “congelar” para referirse al aplazamiento en abordar una negociación que defina de una buena vez, los límites entre Venezuela/Colombia (área Golfo de Venezuela) y Venezuela/ Guyana (área del Esequibo)

 

Una de las razones por la que las negociaciones se “congelan” es porque hasta ahora, la política exterior en materia de delimitación fronteriza, se ha tratado como un problema de gobierno y no de Estado, esto sumado a que no ha sido la prioridad de los gobiernos venezolanos (al menos desde 1970) dentro de su plan de gobierno, resolver el problema de la territorialidad fronteriza.

 

Revisando algunas fuentes hemerográficas de los años 70 del pasado siglo XX, encontré opiniones de periodista de la época acerca del Protocolo de Puerto España, aquel acuerdo firmado en la capital de Trinidad el 18 de junio de 1970, por las comisiones de Venezuela y Guyana, la cual “congeló” por espacio de 12 años, las negociaciones entre ambos países por el territorio denominado Esequibo. Para la época, el Canciller de Venezuela era el Dr. Arístides Calvani. El Canciller Calvani fue llamado por la prensa de la época “El artífice del aislamiento” porque el diferendo colombo-venezolano fue diferido y la reclamación con el Esequibo “congelada”.

 

Me permito transcribir una crítica que hizo un medio de comunicación impreso respecto al Protocolo de Puerto España, en marzo de 1974:

 

“El caso del “Protocolo de Puerto España” es quizás el ejemplo más patente para demostrar una política de oposición donde la mesura ha privado a veces sobre lo que quizás había sido el mejor interés nacional! Si ha habido un acto de política exterior, que habría ameritado que el Congreso ejerciera la facultad que le confiere la Constitución Nacional para un voto de censura, que tuviera por efecto la remoción del Ministro, es éste. Este “Protocolo” cuyo objetivo principal fue el aplazamiento de la aplicación del artículo IV del Acuerdo de Ginebra, por doce años, fue en verdad un desistimiento elegante de la cuestión, que por este solo hecho ya entra en el tenebroso mundo de la traición a la patria, por lo demás, el presidente Caldera no dijo la verdad al país, cuando afirmó que este transcendental paso había sido “ampliamente” consultado en lo que él se ha empeñado en llamar la política del “diálogo”. Falso. Los hechos inmediatamente posteriores a la firma del “protocolo” demostraron que esta “consulta” se había efectuado a niveles irrelevantes a la cuestión, y que en ningún caso se había referido al paso que se tomó (…) A pesar de esto, y de que todos los Partidos Políticos sin excepción, manifestaron su rechazo al “protocolo”, Acción Democrática redujo su oposición al mismo a una política sintetizada en la frase de “congelar el congelamiento”…es decir, simplemente, no considerar la cuestión en el Congreso, con lo cual en cierta forma se lograba lo que en definitivamente se buscaba : aplazamiento…”[1]

 

Es importante señalar que la recién independizada Guyana dio a entender a la prensa internacional de la época que Venezuela tenía intensiones expansionista, por lo que en la Conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores de América Latina, efectuada del 18 al 23 de febrero de 1974, el Ministro de Relaciones Exteriores de Guyana, Sonny Ramphal, contó con un respaldo “tácito” del Secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger con respecto a las supuesta intenciones expansionistas de Venezuela. Al respecto en la Revista Resumen (cuyo editor era Jorge Olavarría) N°19, del 17 de marzo de 1974  comenta  lo siguiente:

 

“Es casi seguro que Estados Unidos presione al gobierno de Carlos Andrés Pérez para que Venezuela permita el ingreso de Guyana a la Organización de Estados americanos (OEA) dejando a un lado la cuestión de la reclamación que impide la conversión del país de habla inglesa en Estado miembro del organismo regional.

Las  “seguridades” dadas a Ramphal por los dos Embajadores especiales de AD (se refieren al partido Acción Democrática) y comentadas por éste a los corresponsales de las agencias noticiosas y publicada en un edición reciente de “El Nacional” de Caracas, han causado profundo malestar en sectores concientes del país. De ser absolutamente ciertas, se estaría repitiendo la triste historia venezolana de tratar las cosas fundamentales de la República a como dé lugar y en secreto para que el pueblo no se entere como nunca se ha enterado de los despojos que ha sufrido el territorio nacional por concesión gratuita de los gobernantes de turno a partir de 1830”[2]





¿Qué podemos concluir? Los  gobiernos venezolanos han caído en el hábito de aplazar las conversaciones fronterizas por razones políticas, y tal vez por no sentirse lo suficientemente preparados como para defender la territorialidad venezolana que históricamente pertenece a Venezuela de acuerdo a lo establecido en la Real Cédula de 08-09-1777. De igual manera responsabilizan al gobierno que les precedió o al actual de entregar territorio, cuando en realidad, si revisamos fuentes documentales,nos damos cuenta que la responsabilidad ha sido esa actitud displicente de no defender lo defendible y de no obtener lo obtenible. Cuando la Cancillería de Venezuela, sea del actual gobierno o de un hipotético gobierno opositor en 2013 comprenda que no es un problema de gobierno sino de Estado, la territorialidad venezolana, en mi opinión, no se permitirán más despojos a nuestro territorio.

[1] Revista Resumen. Vol.II.N° 13. 03-02.1974



[2] Revista Resumen. Vol.II. N° 19. 17-03-1974





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