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Resultados electorales: Análisis y propuesta desde la izquierda peruana


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29/01/2020

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Los últimos resultados electorales para constituir al nuevo congreso me hacen recordar un poco el escenario político al que se vio enfrentado la izquierda el año 1980. Las elecciones para la Asamblea Constituyente en 1978, en donde la izquierda peruana tuvo su primera participación significativa en elecciones, lograron obtener alrededor del 30% de los votos distribuidos en cuatro organizaciones (FOCEP, PSR, PCP, UDP), sin embargo, en vez de que este resultado los anime a una acción conjunta en materia electoral, optaron por participar en las presidenciales de 1980 más divididos aún, ya que luego de algunos intentos unitarios (ARI, UI), la izquierda se presentó en 6 organizaciones distintas, habiendo otras incluso más pequeñas. Sobre esta situación Gustavo Espinoza, en una entrevista, mencionó lo siguiente: ´´En el ochenta lo que ocurrió fue que la fragmentación dio lugar a 6 candidatos de la izquierda. El electorado castigo duramente, porque ya sacamos cada uno el 3%, ahí aprendimos la lección: la falta de unidad era fatal´´.1 En estas elecciones la izquierda obtuvo un 14.5% incluyendo a FRENATRACA, reduciendo su votación en un 56% respecto a la constituyente y en un corto tramo de tiempo.2


Muchas veces son los egos sectarios más allá de las diferencias ideológicas o programáticas las que evitan los procesos unitarios, una prueba de esto es que en las elecciones presidenciales de mayo de 1980 donde la izquierda se presenta dispersa, y luego de la derrota que ésta significo con respecto a la constituyente, optaron por emprender un proceso unitario que termino por constituir al más grande frente de izquierda en el Perú tan solo cuatro meses después, ¡cuatro!, un record en tiempos políticos, más aun teniendo en cuenta que su participación dividida en las generales estuvo motivada por ´´diferencias ideológicas´´ además de actitudes adversas a la unidad, razones que de ser ciertas, no se solucionan en cuatro meses, sobre todo las primeras (ideológicas). Se avecinaban las elecciones locales en noviembre de 1980, IU (Izquierda Unida) se funda dos meses antes con una declaración política firmada por 8 dirigentes de organizaciones distintas de la izquierda el 12 de setiembre3, y producto de esta decisión unitaria, tan solo dos meses después de creada IU, es que en las elecciones municipales de ese año quedaron como la segunda fuerza electoral en el país.

Esta experiencia nos brinda varias lecciones para analizar la actual situación de la izquierda:

-          Primero,  que nunca es tarde para emprender un proceso unitario, si Izquierda Unida, siendo lo que fue y con disputas político-ideológicas mucho más fuertes que las de hoy, logro fundar su unidad en tan solo 4 meses, pues en nuestra actual coyuntura tenemos más de un año para consolidar un proceso unitario, por tanto la historia da prueba de que el tiempo no puede ser un problema.

-          Segundo, la unidad multiplica el voto, mientras que la dispersión no solo lo divide, sino que  también se lo entrega a la derecha. Vemos que el total de votos en una participación electoral unitaria es mayor que la suma de los votos en una participación dividida, y esos votos que faltan en la participación dividida de la izquierda se van a engrosar las fuerzas de la derecha y de los desilusionados del blanco/nulo. Ya hemos visto lo que paso entre la constituyente del 78 y las generales del 80. El año 85 IU logra el 25% de los votos en elecciones presidenciales, pero en las del año 1990, cuando se dividen en IU e IS (Izquierda Socialista), sacaron 13% sumando sus votos. El 2016 el Frente Amplio saco el 18.7% de los votos y este año, luego de la división, sumando los votos de los que antes fueron FA suman un 11 %.

-          Tercero, que la izquierda se unió y conformo IU como una forma de autocrítica. Las distintas organizaciones, al hacer los comparativos entre los votos obtenidos en la constituyente y en las generales del 80, se dieron cuenta de que la situación exigía un proceso unitario y que había sido un error la participación separada, entonces constituyen IU como una forma de enmendar el error. De igual forma en nuestra coyuntura actual, la unidad se impone como una autocrítica ante la incapacidad mostrada para emprender un proyecto mancomunado justo en circunstancias de grave crisis política en donde la izquierda hubiera tenido amplias posibilidades de crecimiento, que esto es así lo comprueba el hecho de que según los resultados finales de ésta elección, tan solo el FA, JP Y Perú Libre juntos hubieran logrado constituirse en la primera fuerza del congreso siendo que tan solo sumando sus porcentajes lograban un 14%, cuatro puntos arriba de Acción Popular.   

-          Cuarto, los buenos resultados electorales de la izquierda de los 80 no solo llego por el mero acto unitario, hubo todo un enérgico y vigoroso trabajo de base previo que desde los 60 venía creciendo arrebatándole bases al APRA y en los 70 creció aun con más ímpetu, y fue un crecimiento no solo cuantitativo sino también cualitativo, todo esto gracias a un trabajo esmerado de organización en los sindicatos, en el campo, en los centros poblados, en las universidades, participando activamente en sus luchas y en sus sacrificios, lo que logro soldar un tejido popular que hizo posible el nivel de votación obtenido por la izquierda en los 80. Hoy en día las organizaciones de izquierda están haciendo girar su participación política casi exclusivamente en el escenario electoral, activándose tan solo cuando se acercan las elecciones, manteniendo así su desconexión con el pueblo y sus luchas por las cuales dicen existir, esta situación debe ser urgentemente revertida, y para aquellos que creen que la labor de organización popular es cosa del pasado y que ahora solo funcionan las redes sociales, pues seguirán creyendo que la votación por el FREPAP es cosa de memes.

 

-          ¿Porque la unidad?

 

En el Congreso Fundacional del Movimiento Renovemos de noviembre del año pasado, movimiento en el que yo milito, se discutió el tema de nuestra participación electoral, se evaluaron varias opciones pero todas tenían en cuenta los acuerdos de nuestra plenaria anterior al congreso en donde se acordó participar en elecciones solo si en la izquierda se constituía un bloque, pero dado que esto no fue así, y a sabiendas del fracaso del bloque JP-PL, decidimos mantenernos al margen de una participación militante en el proceso electoral en curso, muchos teníamos la certeza de que separados incluso ni pasarían la valla y no había que ser analista político para ver esta realidad. Recuerdo que en el congreso en mención se hizo la invitación a otras organizaciones para que participen en calidad de observadores además de darles una participación por punto tratado para escuchar su punto de vista. Es en una de estas participaciones donde trataron el tema de la unidad como ´´mito´´, tema con el cual personalmente estoy de acuerdo en cierta medida y con ciertos matices.     

 

-          Podríamos hacernos las siguientes preguntas ¿de dónde emana el mandato para la unidad de la izquierda? ¿tiene alguna base material el mito de la unidad? Según mi perspectiva, la necesidad de la unidad en la izquierda emana de las necesidades del pueblo, y mientras más urgentes son estas necesidades, más urgente se hace la unidad. El pueblo no castiga a la izquierda cuando ésta va dividida, eso quizá pase en países con mayor cultura política. En nuestro país, donde la mayor parte de la población ignora siquiera lo que significa izquierda y derecha, la división de la izquierda es un castigo para el pueblo, dado que ésta división y la derrota que produce pospone la solución a sus problemas, manteniéndolo en la miseria, la explotación y el atraso. Por tanto, el mandato a la unidad de la izquierda emana de esta necesidad, de esta objetividad, no emana de ninguna voluntad individual. Las voluntades individuales solo tienen la capacidad de ejecutar dicho mandato, y como todo mandato, cuando no es ejecutado, alguien tiene que ser castigado, y como ya hemos dicho, el único castigado es el pueblo, castigado con la perpetuación de sus penas.

 

-   Pensemos que la política en la izquierda funciona como la gravedad, mientras mayor es la masa de un cuerpo más atracción genera y logra que otros orbiten alrededor de él, pero si esa masa se divide, sus partes a lo mucho lograran ser el satélite de algún cuerpo mayor, esto si es que no terminan como vagabundos pedazos de materia deambulando por el espacio. Ahora, volviendo a la izquierda ¿Qué es aquello que puede lograr que varias partes se junten para constituir una masa que sea suficiente como para constituirse en un gran centro de atracción?, pues este adhesivo es el Programa. Si hay varias organizaciones con el mismo o parecido programa y no lo usan para juntarse, pues terminaran como aquel vagabundo pedazo de materia deambulando por el espacio político.  Además, si no se unen cuando tienen que hacerlo traicionan lo que dicen, traicionan a su pueblo, y un traidor deja de ser lo que fue para convertirse en su contrario, si esto pasa, surgirá la necesidad de construir al instrumento capaz de unir al pueblo y servir a sus intereses, al margen de esa izquierda hecha tradicional.

 

-          ¿Quiénes podrían unirse?

  Ahora, aterrizando un poco, en nuestra actual coyuntura y desde la izquierda, ¿quiénes podrían unirse? Si vemos la situación con los ojos del 2016 podríamos decir JP y el FA son los más cercanos, sin embargo entre ellos se ha ido abriendo una brecha, y aunque mucho se hable de diferencias políticas, programáticas y de actitudes o prácticas, lo concreto y más certero es que hay una pugna entre ambas organizaciones por la candidatura presidencial, creyendo cada una que a su líder le corresponde encabezar la unidad de la izquierda para las próximas elecciones generales. A esto debemos agregar la actitud cerrada del FA a cualquier proceso unitario, siendo los que más mencionan a la ´´unidad como un mito´´ para justificar sus posiciones, lo cierto es que Arana quiere ser presidente y sabe que en un mismo frente con Verónica sus posibilidades son mínimas, y ojo que no soy fan de Mendoza. Esta posición del FA se verá reforzada por los resultados electorales que le dan un 6.1% frente a JP y su 5% que está al borde de la valla electoral.

 

-          De otro lado, hasta noviembre del año pasado se estuvo cocinando una unidad entre JP y PL, la misma que aborto dizque por problemas administrativos, lo cual dudo. Luego de ese fracaso se mencionó que el proceso unitario se retomaría posterior a las elecciones, aunque se han notado algunos intercambios de ataques entre ellos, unos más velados que otros. Sin embargo las cifras son claras, PL ha conseguido un 3.5% del voto, a esto hay que agregarle que en las elecciones del 2016 se retiraron por el temor a no pasar la valla, cosa que ha sucedido en las elecciones del domingo 26, o sea que su avance no es que haya sido mucho, y aunque se puede hablar y especular de un posible fraude, pienso que esta posibilidad está descartada, puesto que la derecha podrá ser bruta y achorada pero no es tan bruta como para bajarse los votos de un ´´radical´´ y dejar intacto a uno ´´más radical´´ aun, me refiero a Antauro. Estas cifras hacen que para Cerrón y PL la unidad sea un tema de sobrevivencia, si no integran un bloque mayor, es posible que en las próximas elecciones pierdan su inscripción, ya que si desde el 2016 hasta ahora no han podido crecer lo suficiente como para pasar la valla, difícilmente lo lograran en este año que queda para las próximas elecciones.

 

-          Por tanto, parece más factible que en lo inmediato se emprenda un proceso de unidad entre PL y JP, en el que tal vez se integre Gregorio Santos, o al menos sus militantes para conseguir algunas curules. A JP también le conviene esta unidad ya que al pasar la valla a las justas, pueden correr el riesgo de perder su inscripción, aunque con Verónica como candidata tienen posibilidades de sacar mayores porcentajes, pero ninguna posibilidad de ganar si es que van solos.

 

-          De unirse estos dos (JP-PL), habría mayor posibilidad de presión sobre el FA para emprender un proceso unitario al 2021, con buena muñeca y adecuada propaganda por la unidad, el FA se verá golpeado si se muestra intransigente, sobre todo luego de pasadas las próximas elecciones en donde separados ninguno lograra su cometido presidencial.

 

-          En el caso de UPP y Antauro la situación es más complicada. Con los resultados que ha obtenido que son superiores a cualquiera de las organizaciones de izquierda citadas arriba, e incluso tiene la misma cantidad de congresistas que el FA y JP juntos, es posible que el sectarismo de Antauro con respecto al resto de la izquierda se estreche aún más, y esto desde ambos lados. Para el FA y JP el radicalismo de Antauro es inaceptable, sobre todo en temas como la muerte a los corruptos, expulsión total de los venezolanos, sacar el ejército a las calles, entre otros. Parecida actitud podríamos ver también en PL. Dudo con sinceridad que un proceso de alianza con Antauro prospere, más aun por las perspectivas de crecimiento que deben haber despertado en él los actuales resultados congresales. La única forma en la que quizá se puede pensar en una alianza con ellos es en una posible segunda vuelta en la que Antauro o el candidato del otro bloque de izquierda logren participar, creo que solo en ese escenario estarían más dispuestos a conversar, sobre todo para tratar temas programáticos y ministeriales.

 

-          Quiero profundizar un poco este punto sobre Antauro. Recordemos que varios de los procesos latinoamericanos en el que la izquierda ha logrado ser gobierno, lo ha hecho con una participación mínima o estando al margen e incluso en contra de la izquierda tradicional en su país, tal cual como sucedió en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Tienen como característica común que se construyeron alrededor de un liderazgo (con matices en Bolivia), tienen una organización con militantes trabajadores y disciplinados más allá de una rigurosa formación ideológica (característico de la izquierda tradicional), desarrollaron un discurso polarizante buenos-malos donde los buenos eran ellos y todos los demás eran malos, entre otras características. Incluso siendo más específicos en las comparaciones, podemos decir que hay un símil mayor entre Antauro y Chávez, dada su característica de ser ambos militares, de haber sido ambos líderes de levantamientos militares (aunque Antauro lo hizo con reservistas, no deslegitima el perfil militar), ambos estuvieron presos por sus levantamientos y ambos optan por postular a la presidencia luego de su prisión. Actualmente UPP, el partido que está en alianza con Antauro, es el partido que tiene primeros puestos en más regiones en las últimas elecciones, de seguir esto así y de continuar la izquierda con su división, es posible que Antauro arrincone al resto de la izquierda en los próximos años y la mantenga en parecido eclipse al que lo mantuvo Ollanta entre el 2001-2011.

-          Por último, de más esta decir que mi persona no considera a Democracia Directa como un partido de izquierda, no es suficiente el discurso para serlo, los hermanos Alcántara tienen una serie de fuertes cuestionamientos por corrupción, aquí en Huacho hemos combatido a sus secuaces en la Universidad José Faustino ya que usan esta institución como un botín para sus quehaceres; hay hartas denuncias comprobadas de manipulación, amenazas, coacción, a los estudiantes, docentes y administrativos para que apoyen sus campañas políticas, y cualquier actividad que ellos desarrollen, es por eso que en Huacho los sindican incluso como una mafia con capacidad de mover millones para las campañas que nunca se aclaran de donde salen los fondos pero todos tienen las sospechas (y certezas) acerca de la real fuente de esos recursos y de los métodos que utilizan para obtenerlos, pero ya va a llegar el día en que esto se investigue debidamente y se muestre la verdad con toda su crudeza.

¿Qué estrategia seguir para alcanzar la unidad?

-          Bueno, sobre este punto, bien vale decir que hay un camino conocido y clásico: que se sienten las cúpulas a conversar sobre como tomar un vehículo en conjunto para llegar a las próximas elecciones, de ahí cada uno a su casa. En el Perú, las unidades terminan en donde empezaron, comienzan en las cúpulas y terminan allí. Las bases, las masas, siempre anhelantes de unidad, son el coro anónimo del drama.

-          Izquierda Unida inicio con una declaración conjunta de 8 dirigentes de distintas organizaciones de izquierda y termino con la pugna entre esas mismas cúpulas, más el factor Barrantes, erigido en cúpula por su condición de candidato. Lo mismo paso en el FA, ¿Cuándo consultaron a las bases de IU y del FA si es que estaban o no de acuerdo con la ruptura?, me acuerdo haber leído varios artículos y entrevistas en donde se hacían cálculos acerca de la militancia en IU, mencionando que de todo el universo de militantes, a lo sumo un 20% serian miembros de alguno de los partidos que integraban la organización, el resto, el 80% eran independientes, izquierdaunidistas, sin embargo, en las juntas directivas la situación era inversa, estaban compuestas en un 80% por militantes partidarios y un 20% de independientes; en el caso del FA en el cual participe, puedo decir que los porcentajes eran parecidos. Es por eso que en IU había tanta bronca por el tema de la carnetización y el tema de ´´un militante un voto´´, eran contrarios a una mayor democratización en aras de defender sus fueros partidarios.

-          Es muy posible que esta misma situación se replique en una futura unidad en la izquierda peruana, y esto es así porque aún no hemos sido lo suficientemente autocríticos con nuestra historia política, no aprendemos, seguimos haciendo política con los mismos manejos que han hecho fracasar proyectos pasados, seguimos con las mismas actitudes. El logo cambia, el candidato cambia, el programa cambia, los dirigentes cambian, pero los métodos siguen tan inamovibles como las necesidades de nuestro pueblo y tan tercos como nuestros fracasos.

-          Todo militante de izquierda medianamente enterado se puede dar cuenta fácilmente que el tema fundamental para el logro de la unidad, el programa, es en lo que más fácil se ponen de acuerdo. Donde surgen los conflictos es en los temas más inmediatos, incluso cotidianos: las distribuciones de las candidaturas, el control del frente, la constitución de las juntas directivas, la promoción de los liderazgos, cuestiones de táctica política, entre otros, temas que con métodos, prácticas y actitudes adecuados. Una vez que lo fundamental queda acordado (el programa), lo demás puede ser solucionado, una característica de la izquierda tradicional es justamente la división en base a temas cotidianos y en menor medida tácticos, además que ésta división se produce en las cúpulas y no en las bases.

-          Por tanto, urge un frente con un buen programa, pero sobre todo urge uno con nuevas prácticas, métodos y actitudes, solo este frente podrá considerarse con legítimo derecho ´´frente nuevo´´, todo lo que repita lo antes criticado solo terminara como un nombre nuevo adoptado por el viejo frente.

-          Sin embargo, dadas las circunstancias actuales en nuestra izquierda, es posible que emprendan un proceso de unidad, pero uno flojo y obligado más que uno sincero y voluntario, y es casi seguro que este frente en el cual muchos se fajaran construyéndolo no durara más allá de las próximas elecciones. Creo que ya es hora de que las bases y las provincias dejemos de quedarnos de brazos cruzados a la espera de la gana unitaria de las cúpulas partidarias, en las regiones y en las bases también hay políticos de nivel, militantes sacrificados que trabajan en la sombra por la construcción de la izquierda popular, mujeres y varones honestos, valientes, enérgicos, que vienen dedicando años a la vida en la izquierda, organizando marchas, huelgas, tomas, y toda forma de lucha con el pueblo y en su beneficio, toda esta acumulación que después es puesta al servicio de las unidades y los proyectos transformadores luego se ven traicionados y defraudados con cada nueva ruptura, con cada nuevo fracaso, pero aun así, no hay nada que desanime a esas personas, y vuelven a empezar de nuevo, son aquellos seres humanos que Mariátegui tenía en mente cuando citando a Renán menciona: ´´A cada experiencia frustrada, recomienzan. No han encontrado la solución: la encontraran. Jamás los asalta la idea de que la solución no exista. He ahí su fuerza.´´4      

-          Es por eso que planteo una tarea urgente a las bases y regiones, a todos esos militantes en la sombra, a todos esos soldados anónimos que trabajan por la transformación sin necesidad de cámaras, a todos aquellos que siempre anhelaron la unidad en medio de cada ruptura, es hora de que así como hay congresos nacionales ´´por la unidad´´, las bases también, los militantes individuales, los independientes, las pequeñas organizaciones, círculos, dirigentes, sindicalistas, y más, nos podamos poner de acuerdo para impulsar ´´Congresos Regionales por la Unidad´´, incluso con miras de impulsar uno nacional. Es en estos congresos donde debemos realizar un análisis lo más exhaustivo posible de la actuación de la izquierda en los últimos años, expresar nuestras críticas sobre los procesos emprendidos, identificar las debilidades de esos procesos y plantear métodos nuevos de trabajo, y ni siquiera nuevos, sino simplemente los métodos que siempre debieron usarse. A estos congresos debemos invitar, si es que cabe, a los candidatos de nuestra región que postularon por las distintas fuerzas de la izquierda para que manifiesten también su voluntad unitaria, de no ser así, muchos seguirán siendo eternos candidatos.

-          Si es que realmente aspiramos a un Frente Unido, y no solo para las próximas elecciones sino también para impulsar la organización y las luchas del pueblo, entonces no debemos quedarnos quietos con las esperanzas puestas en las cúpulas partidarias, debemos empezar a construir ese Frente desde las bases, desde las regiones, es hora de dar lecciones de trabajo mancomunado y con métodos correctos a todos aquellos que están acostumbrados a dirigir la unidad y la destrucción de nuestros frentes desde la capital y al margen de las bases, de continuar con nuestra quietud, estaremos siendo cómplices de los avatares negativos que seguramente se repetirán en los posibles nuevos intentos unitarios.

¿Cuáles deben ser los criterios de la unidad?

-          Para construir correctamente ese gran frente del pueblo desde las bases y desde las regiones, es necesario que tengamos determinados criterios de unidad los cuales deben estar basados en un análisis de la actividad anterior de nuestros frentes, en función de esto, planteo algunas cuestiones básicas a considerar entre nuestros criterios:

1.       Lo primero, si es que se busca una unidad duradera, es más, es una forma de identificar el deseo genuino de unidad, es empezando a discutir el programa de transformación, un programa en donde las distintas fuerzas se pongan de acuerdo en aquello que los une, una unidad en común, en contra de un enemigo en común y bajo un programa en común.  Este programa deberá tener algunos ejes centrales, deberá ser anti neoliberal, antiimperialista, ecologista, feminista, bregar por una nueva constitución, por la  industrialización de nuestros recursos estratégicos y otros que nos junten y no los que nos dividan.

 

2.       El frente debe constituirse, en su organicidad y funcionamiento, sobre la base de un militante un voto. Solo esto lograra superar varios problemas que luego terminan en las rupturas de los procesos unitarios, este método logra vencer la eterna hegemonía de esos partidos que buscan enquistarse en el control del frente, e incluso, este método logra quitar argumentos a todos aquellos que personalizan el problema de la unidad, aquellos que dicen: no me junto con tal organización porque tal dirigente hizo esto, es esto, o piensa esto. El método de un militante un voto, bien aplicado y de forma transversal, logra darle poder de decisión a las bases, logra hacer que sean ellos, y no las cúpulas o tal caudillo, los que decidan quienes dirigirán el frente, los que decidan quienes serán postulantes al congreso, los que decidan quien será nuestro candidato presidencial. No te gusta Cerrón porque está condenado, bien, es tu opinión, pero dado que tú no eres todas las bases, que sean ellas las que decidan si Cerrón es dirigente del frente o no. No te gusta Verónica porque es ´´caviar´´, bueno, es tu opinión, que sean las bases las que decidan si es nuestra candidata o no. No te gusta que en el programa del frente se defiendan los procesos políticos de izquierda en Latinoamérica, bueno, es tu opinión, que sea la voz de las bases la que decida sobre ese punto.

Nos pueden disgustar muchas personas y muchos puntos programáticos, pero si siempre vamos a imponer al Frente nuestras condiciones individuales de cúpula o caudillo y no la voz de las bases, entonces nada nos autoriza a luchar contra ninguna dictadura, nada nos autoriza a llamarnos demócratas, nada nos autoriza a decir que servimos a un  pueblo al que no escuchamos, nada nos autoriza a participar en un frente en el que la mayoría construye y una minoría destruye.

Por último, debo dejar claro que esta nos es una posición anti partido, nada más contrario a mi espíritu, más aun que soy participante de una organización de la cual me siento orgulloso. Sin embargo, la condición de un militante un voto pone al militante partidario en la misma situación que el militante independiente, y esto es así por que el Frente que busca construir una democracia plena en el país debe empezar a construirla en sus entrañas. Se supone que una persona miembro de un partido es alguien de vanguardia, alguien preparado políticamente, alguien que realiza un trabajo denodado, y las bases siempre tienen sensibilidad, ellas saben reconocer a los espíritus francos y honestos militen o no en una organización, por tanto, si eres miembro de alguna pues no te debe ser difícil lograr que te elijan para algún cargo en el frente, o para alguna postulación, el solo hecho de ser miembro de un partido del Frente, por más que este partido haya sido fundador del mismo, no puede autorizarte a ser candidato o dirigente natural, eso es una aberración que la izquierda debe erradicar. Si alguna vez, alguna de las organizaciones que integran el frente, gracias a que sus militantes han tenido un trabajo esmerado, disciplinado, honesto y desprendido, logra obtener una hegemonía en los espacios directivos del Frente o sus candidaturas, pues bien, esa será una tipo de hegemonía natural contraria a los hegemonismos a la que hemos estado acostumbrados las últimas décadas, hegemonismo que consiste en lograr dirigencias y candidaturas con malas artes, métodos incorrectos, a codazos y patadas, lo cual constituye actos de corrupción política.   

 

3.       En el frente, la consideración es individual y no como organización, esto es consecuencia de lo anterior, porque hasta ahora se han acostumbrado a que las organizaciones que fundan el frente sean las que tengan que dirigirlo de forma natural, y esto tiende a hacer frágil la constitución del frente, por tanto, ni las dirigencias, ni las candidaturas, ni ninguna función al interior del frente tiene que decidirse teniendo en consideración el criterio de la organización a la que se pertenece, el único criterio de participación,  elección y decisión en el Frente debe ser la democracia.

4.       Participación activa en las luchas populares, ya que una vez superado todo lo anterior, queda por realizar el trabajo más importante de la izquierda y el mismo que en gran parte ha sido abandonado para alegría y tranquilidad de la derecha. Debemos emprender jornadas conjuntas de organización y lucha popular, haciéndonos uno con el tejido popular que vayamos construyendo, haciendo que el pueblo organizado sienta al Frente como un instrumento suyo que tienen que usar para transformar su situación de miseria y postergación.

5.       El Frente debe lograr una inscripción propia. Todo lo anterior, aunque suena bonito, es posible que sea difícilmente aplicado por las cúpulas partidarias actuales, más aun si las bases no se activan para cambiar esta situación, aunque con sinceridad deseo equivocarme. Sin embargo, dado que la historia no abona en un sentido positivo debemos ser prevenidos, por tanto, todos los militantes independientes del Frente, todos aquellos dirigentes que tienen depositadas sus esperanzas en este espacio, todas las organizaciones populares y sindicales con genuino deseos de transformación, todas las organizaciones pequeñas, círculos, colectivos y movimientos que la integren, deben imponer como tarea para el Frente el que éste logre una inscripción propia, la misma en la que lógicamente también podrán participar los partidos que ayudaron a fundarlo. Esta debe ser una tarea preventiva para que las clásicas cúpulas partidarias reflexionen más antes de romper el frente amenazando con llevarse su inscripción, como ya lo hemos mencionado antes, en este tipo de Frentes siempre los no partidarizados son mayoría, más aun si tenemos en cuenta solo a las organizaciones que tienen inscripción electoral, y ya que estos son minoría, es legítimo pues que la mayoría constituya un instrumento que garantice la continuidad del Frente y el no desperdicio de sus esfuerzos, ya debemos estar hartos de que la mayoría sea la que construya el Frente y sea una minoría la que la destruya, es hora pues de que las bases tengan un instrumento propio en el que participen todos sin la incertidumbre de ver nuevamente su sacrificio de vida humana dedicada a la militancia tirada por el despeñadero de los conflictos minoritarios de las cúpulas sectarias y hegemonistas.

Dicho todo esto, espero que lo vertido sea de ayuda para construir un instrumento unitario de nuevo tipo en nuestra patria; no solo el país, sino también el mundo exige que pongamos nuestro grano de esfuerzo militante para salvar a los pueblos sufrientes de la miseria, el atraso y hoy también de la destrucción, siendo que nos asumimos sus defensores y sus abanderados, nos corresponde no defraudarlos una vez más y constituirnos en el Frente que marque un punto aparte en la historia nacional. 

 

Notas:

1.       Adrianzen, Apogeo y Crisis de la Izquierda Peruana, pág. 305

2.       Constante Traverso, La Izquierda en el Perú, pág. 236

3.       Javier Diez Canseco en Adrianzen, Apogeo y Crisis de la Izquierda Peruana, pag. 102,   

4.       José Carlos Mariátegui, El Hombre y el Mito.























































































Etiquetas:   Izquierda   ·   Congreso   ·   Perú

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