Distopia al peu de la Vella, una novela pacifista que lleva la realidad al límite.

El escritor valenciano José Luis Belmonte proyecta en una novela lo que podría suceder si los conflictos políticos actuales se desbocaran hacia los extremos. Comprometido con la cultura y con las lenguas, intenta poner de manifiesto que la violencia y la crueldad no forman parte de las estructuras sociopolíticas en sí, sino que existen y permanecen en las personas. La falta de comprensión entre los individuos puede llevar a una sociedad a una guerra más rápido de lo que parece a simple vista, y es necesario aceptar que las guerras nunca traen nada bueno al conjunto social, solo aportan beneficios a fieles oportunistas.

 

. Comprometido con la cultura y con las lenguas, intenta poner de manifiesto que la violencia y la crueldad no forman parte de las estructuras sociopolíticas en sí, sino que existen y permanecen en las personas. La falta de comprensión entre los individuos puede llevar a una sociedad a una guerra más rápido de lo que parece a simple vista, y es necesario aceptar que las guerras nunca traen nada bueno al conjunto social, solo aportan beneficios a fieles oportunistas.
Belmonte juega un poco con las posibilidades de la historia para hacernos entender verdades crueles. Plantea que a raíz de los problemas territoriales y judiciales en el estado, la situación se ha ido escorando hacia los extremos y explota la violencia en las calles y el gobierno convoca al ejército para lo que parece ser una nueva guerra.

Presenta, en mitad del caos provocado por la declaración de una nueva guerra civil, una historia de amor clásica al estilo Romeo y Julieta, pero llevada al contexto actual. A primera vista nuestro cerebro piensa que es raro, cómo podría suceder que dos diputados de partidos de hoy tan distintos ideológicamente, y en mitad de un conflicto tan grave, puedan enamorarse en lugar de optar por la postura oficial de enemigos.

Pero la base del amor imposible es la misma. La base por la que los demás intentan sabotear su relación también. Sus destinos serán muy distintos, pero no tan lejanos en cuanto al mensaje que transmiten: el amor no ve barreras que a veces la (sin)razón se inventa. Es posible mirar a los demás sin odio, ni vergüenza, ni miedo, y entendernos como seres humanos, más allá de luchar cada uno por sus intereses de forma democrática y pacífica.

Es una novela muy interesante que puede aportar grandes perlas de conocimiento a quien se atreva a leerlo. Como dice el autor en el prólogo:

“Decía Stefan Zweig que el artista solo puede crear un mundo imaginario olvidándose del mundo real, hasta situarse fuera de sí mismo mientras lo produce. ¿Y dónde está durante la creación? Pues muy simple: en su obra. Salvando las distancias (infinitas en mi caso), he de confesar que lo experimentado durante los veinte días que invertí en escribir este pequeño relato fue lo más parecido a un estado de ensimismamiento que hubiera vivido hasta entonces. Hasta el punto de que, transcurridas unas semanas, no fui capaz de describir el proceso que dio lugar al texto, e incluso me cuestioné si realmente fui yo quien lo escribió, no por la calidad de la obra, sino por el proceso creador. No fue hasta después de «obligar» a leer el borrador a los más íntimos que decidí aventurarme a enviarla a alguna editorial y concursos. Y así es como usted, hoy, tiene en sus manos este inofensivo pero entretenido relato que espero le excite la curiosidad.”

UNETE



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