.semana.com/nacion/articulo/operacion-silencio-amenazas-y-presiones-sobre-los-militares-que-hablan-de-falsos-positivos-en-la-jep/620661">En materia de política, nuestro país no ha avanzado casi nada, para ello sólo se debe remitir a las noticias del final del 2019 y las del inicio del 2020 con la idea de compararlas con las del 2008. Podremos observas que estamos devuelta a los 2000´s
COLOMBIA: AÑO NUEVO ¿ESCÁNDALOS
NUEVOS?
Como cualquier país del mundo, Colombia posee escándalos políticos y a
diario, de hecho, ya no le sorprende a nadie que desfalquen, asesinen o nombren
políticos de índole dudosa en altos puestos públicos, y que con los procesos y
pruebas establecidos para demostrar la culpabilidad, los sinvergüenzas
continúan en el cargo; como la respetada Ministra de Educación, María Victoria
Angulo (desde el 2018) quien en el 2016 y en calidad de secretaria de educación,
contrató a la empresa COOSEHEROICA (empresa con sede principal en Cartagena)
por más de 9.000 millones de pesos para la el Plan de Alimentación Escolar
(PAE), dicha empresa no pagó impuestos de la suma adquirida y como si fuera
poco, facturó cifras sobredimensionadas como que cada pechuga de pollo comprada
valió 40.000 pesos. Lo más ridículo del asunto, es que la empresa tiene
escándalos similares en la secretaría de educación de Bolívar y Bucaramanga. Al
final, María Victoria Angulo, cuya firma debe estar en todos los documentos
relacionados a contrataciones o subcontrataciones que dieron sus servicios a la
Secretaría de Educación del Distrito en ese entonces (pues está dentro de sus
funciones como funcionaria pública), no fue sancionada, sino, premiada como
Ministra de Educación del país. En este caso uno lanza la pregunta tipo Álvaro
Uribe ¿Qué supone uno?
Pero, esta columna de opinión no tiene la finalidad de “darle palo” a algún
funcionario en específico. La verdadera intención es simple, responder este
interrogante: ¿En qué año estamos viviendo? Una pregunta valida, porque no
puedo ser el único que llegue sentir, que en pleno inicio del 2020, en vez de
avanzar, estamos yendo en reversa en materia política. Resulta que haciendo un
análisis breve de los hechos que han pasado en los escasos días de enero (23 de
enero, fecha de escribir esta humilde opinión), pues esto ya había pasado antes
y parece una historia de novela mexicana; fácil de predecir el final, monótona,
aburrida, pero aun así los espectadores esperan algo diferente.
Hagamos una comparación de hechos, para saber realmente en que año está
nuestra política criolla hoy en día. Situémonos en el año 2008, el año en que
la olla podrida se empieza a destapar; Se
hace público las el escándalo de las chuzada o cuzaDAS, en el cual el gobierno de turno (Álvaro Uribe) interceptó
de manera ilegal a magistrados de altas cortes, el director de la revista
Semana, políticos de oposición, líderes sociales y miembros de Derechos
Humanos. Es menester recalcar que el “extinto” DAS era solamente manejado por
la presidencia, entonces ¿Qué supone uno?
En el 2008 se hizo público también los Falsos
positivos, que si bien son un episodio muy doloroso para quienes lo
padecieron, no se iba acabar en ese año. Jóvenes del abandonado municipio de
Soacha fueron embaucados con falsas esperanzas de trabajo y resultaron muertos,
y camuflados como guerrilleros en Ocaña, Norte de Santander. Militares destituidos
atribuían que la recompensa era de 10.000.000 por los 19 jóvenes asesinados (cada
joven valió 526.316 pesos colombianos).
En este año nuevo 2020, en el municipio de Tibu se volvió a aparecer una
sombra que se creía extinta, unos hombres con pasamontañas y lista de nombres
en mano para ejecutar sistemáticamente como en el 2008 o 2002 (Operación orión).
Por otro lado, las chuzadas volvieron en los primeros días del año y chuzando a
los mismos objetivos del 2008, pero ahora se mezcla con la operación silencio, la cual consiste en hacer callar militares ya
sea con dinero o muerto, para que estos no hablen en la JEP sobre falsos positivos anteriores o recientes
y mucho menos hablen sobre chuzadas más recientes a políticos y periodistas.
Entonces, ¿Feliz 2020, 2008 o 2002?