Othón P. Blanco, aquel municipio que antes del 2011 fuera la segunda demarcación municipal más grande del país en cuanto a territorio, puerta de entrada a la nación y salida a Centroamérica, con bellas playas, zonas agrícolas, rico en flora y fauna.
Othón P. Blanco, aquel municipio que antes del 2011 fuera la segunda demarcación municipal más grande del país en cuanto a territorio, puerta de entrada a la nación y salida a Centroamérica, con bellas playas, zonas agrícolas, rico en flora y fauna.

. Blanco, aquel municipio que antes del 2011 fuera la segunda demarcación municipal más grande del país en cuanto a territorio, puerta de entrada a la nación y salida a Centroamérica, con bellas playas, zonas agrícolas, rico en flora y fauna.
Que tiene como sede a la capital de Quintana Roo, Chetumal, donde inicia México y se asientan los tres poderes del Estado, la cuna de la gente de buena madera.
A Chetumal le sobrevive su bahía, la concordia y amistad de las familias que han hecho crecer esta ciudad y que hace se sostenga, sobreviva, arañe el subsistir y aun respire.
Es lamentable, frustrante e incluso triste ver las calles abandonadas y algunas con destrozos viales, camellones descuidados, parques sucios, con juegos oxidados y guarniciones sin pintar.
Saber de comercios que bajan la cortina porque no pueden más; que otros para resistir han recortado gastos, la basura se acumula por días en las banquetas, calles oscuras, una imagen urbana deplorable.
A esto sumarle programas municipales inexistentes, obra e inversión nula para Othón P. Blanco, asistencia social limitada y la operatividad y logística de protección civil con escases.
El “cambio” que hace unos ayeres prometió y ofreció Luis Torres Llanes no llegó, toda vez que el único cambio que hizo fue el de candidatura.
Situación que viene a darle la agonía a la capital con la ESPERANZA DE MÉXICO, desangelada construida por la improvisación y las contradicciones en el discurso de Otoniel Segovia que sin brújula naufraga en el gobierno de la capital de Quintana Roo, con una aprobación pérdida y con la credibilidad del discurso por los suelos.
Otoniel Segovia gobierna bajo el rostro de Andrés Manuel López Obrador, el banderín de MORENA y el recuerdo fúnebre de Hernán Pastrana, es así como pretende ganar simpatizantes en comunidades donde no lo conocen ni reconocen.
Los chetumaleños siguen sedientos de cambio y los tiempos políticos no están ajenos a esa crisis de confianza.