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Según el Estudio Nacional de Salud Mental en
Colombia realizada en 2015, el 40,1 % de la población colombiana entre 18 y 65
años ha sufrido, está sufriendo o sufrirá alguna vez en la vida un trastorno
psiquiátrico diagnosticado, y aunque el estudio cuenta con un alto grado de validez
y confiabilidad, es importante mencionar que diferentes poblaciones de zonas rurales,
niños y adolescente no tienen una participación alta en ese estudio, de manera
que, hay un factor de riesgo alto que nos puede indicar que el porcentaje en
general puede aumentar, aun así, los trastornos
mentales son más frecuentes, y afectan a dos de cada cinco personas adultas en
nuestro país, donde ningún nivel socioeconómico o área geográfica es inmune a
ellos, y trae consigo disfunciones en las áreas de ajuste de cada persona.
Luego de todos los datos, cifras, estudios,
investigaciones y demás, se sigue viendo, una gran separación de la salud
mental ante las demás, como si fuera un campo aparte de la salud en general. Y
aunque la ley 1616 de 2013, tiene buenas iniciativas y beneficios para afrontar
la problemática, el hecho es que no la han implementado en su totalidad, se quedó
plasmada en el papel con las firmas de los congresistas, el presidente y los ministros,
y eso trae como consecuencia las altas cifras de problemas de salud mental que incitan
a miles de personas a quitarse la vida cada año, además de eso, la odisea que tienen
que pasar para acceder a los servicios, y cuando acceden a ellos, se les realiza
una intervención de primeros auxilios, leí
un artículo de la revista Semana, que las mujeres lo intentan con más
frecuencia, pero los hombres son más efectivos en lograrlo, por lo tanto, para
toda la población en general influyen muchos factores como: biológicos, psicológicos
y sociales, pero en el caso de las mujeres, son más propensas y susceptibles a
desarrollar un trastorno mental y en el caso de los hombres viene acompañado del
estigma, creencia y presión social, de que los hombres tienen que ser fuertes
"todos unos varones" por consiguiente, son despersonalizados y deshumanizados.
Eso en cuanto el sistema de salud, ahora, por
parte de algunos profesionales en salud mental, también ahí, hay una oportunidad
de mejora enorme, en realizar su labor con una rigurosa praxis y ética profesional,
donde se busque investigar y desarrollar métodos efectivos de intervención, promoción
y prevención, esto con el fin de tener la esperanza de integrar un sistema de
salud que sea competente tanto en sus políticas de implementación como en los
profesionales que ejecutan la labor. Es importante trabajar una estrategia de
salud pública para promover el bienestar en general, donde se aborde a los
individuos, familias y comunidades. Vivimos en un país que sin duda está
marcado por el conflicto armado, la violencia, la desigualdad social y la falta
de oportunidades, esos son uno de los factores predisponentes y desencadenantes
de muchas disfunciones comportamentales y mentales, donde es menester trabajar
en la resiliencia, para cerrar las heridas de un conjunto de situaciones que no
ha permitido el avance cultural, ahora bien, quiero decirles y recomendarles
que a través del discurso se logran grandes descargas emocionales, nada como
ser escuchados sin sentirse juzgado, también, que trabajemos juntos para
reformar el sistema de la salud pública, ya que desde ese punto podemos partir
para lograr grandes transformaciones.Por: Osnaider Zarate Saurithdavsnaiderzarate@gmail.comPsicología, 29/12/2019Web: https://bauldeescritores.bookmark.com/la-salud-mental-sigue-siendo-la-cenicienta-en-colombia