Malas leyes y peores árbitros II

 

.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2249420.htmMalas leyes y peores árbitros IIFederico Ling Sanz Cerrada La semana pasada hice referencia a los actos de precampaña que los partidos políticos están realizando desde ahora. Mencioné que el IFE no estaba haciendo nada para sancionar este activismo político anticipado que se sale de la ley y de la regulación electoral (a pesar de que estoy en total desacuerdo con la legislación actual). No obstante lo anterior, mi buena amiga Andrea Foncerrada, que trabajó en el propio IFE, me escribió para comentar algo que me pareció fundamental: discutir si puede el Instituto Federal Electoral iniciar "de oficio" un procedimiento para sancionar los actos anticipados de precampaña. Digo lo anterior, porque la conclusión a que llegamos es que entonces, también quienes están siendo laxos son los propios partidos. Sin embargo, no puedo dejar de estar en desacuerdo con esta regulación. Resulta que ahora tenemos una norma anacrónica que es violentada por todos los institutos políticos. En este sentido, creo que la responsabilidad no le atañe al IFE, sino a los legisladores que reformaron hace algunos años la ley. Ahora bien, resulta que nos enfrentamos con otro caso interesante: la resolución del Tribunal Electoral sobre un asunto que sucedió en Nayarit: un debate entre precandidatos de una coalición se transmitió en televisión (compraron el tiempo en dicho medio) y otro partido los denunció. El IFE desechó la queja, pero el TEPJF señaló que la ley fue violada porque nadie distinto del IFE puede adquirir tiempo en medios electrónicos y en segundo lugar, porque eso había generado una contienda inequitativa, al promover solamente a los candidatos de una coalición. Y entonces el IFE tuvo que sancionar a los involucrados. ¿Quién reaccionó? Todos. Primero fue Javier Tejado Dondé y periodistas importantes como Joaquín López Dóriga, sosteniendo que esta resolución anularía la posibilidad de transmitir debates entre precandidatos. Tienen razón. Después el propio IFE dijo que ellos habían acatado la orden del tribunal y que la razón no era que se hubiera organizado un debate, sino que se había adquirido ilegalmente el tiempo en los medios. El TEPJF dijo lo mismo: la sanción era por el tiempo comprado y no por haber debatido. ¡Qué cosa más ridícula! Implícitamente prohibieron transmitir cualquier debate fuera de tiempos oficiales. ¿Qué sucedería si Televisa, Proyecto 40 o alguna radiodifusora quisiera organizar un debate en un programa de discusión? Pues que cualquiera podría acusarlos de inequidad en la contienda y serían sancionados. El consejero Benito Nacif (IFE) aclaró eso justamente, y dijo que la libertad de expresión y de intercambio democrático de ideas se había vuelto a censurar. Aunque sea por razones diferentes, o coincidentes en el fondo, los medios electrónicos, Benito Nacif, Javier Tejado, Joaquín López Dóriga, todos ellos, tienen razón: la democracia una vez más se vulnera porque tenemos malas leyes, y además, peores árbitros. ¿No será momento de comenzar a cambiar la norma electoral que parece sacada del periodo más oscurantista de la competencia democrática? Vuelvo al punto: quienes tienen que modificarla son los legisladores. Pero coincido con lo expresado por el propio Joaquín en su columna: tampoco fueron capaces de dictaminar la reforma política con reelección incluida. ¿Consulta ciudadana para diagnosticar si la población quiere la reforma? Es una falaz y cobarde huida de la rendición de cuentas en el Legislativo. María Amparo Casar documentó en su investigación del CIDE lo opaco, discrecional y poco transparente de los recursos y los procesos que se tienen y viven al interior de la Cámara de Diputados, casi todos ellos ejercidos por la Junta de Coordinación Política (esos mismos que no se han puesto de acuerdo para nombrar a los tres consejeros faltantes del IFE desde hace casi un año). Me quedo pensando en una cosa: si tenemos malas leyes y peores árbitros, ¿no será que tenemos que voltear a ver a quienes hacen las leyes y nombran a los árbitros? Allí puede haber una respuesta interesante. Diré por último que ojalá los árbitros se emanciparan de sus dueños y los magistrados de su legalismo de vericuetos. www.federicoling.com y @fedeling *Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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