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60 días a todo o nada


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22/12/2019


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Se aprobó en tiempo record el paquete de leyes fiscales, impositivas y de emergencias que pidió el gobierno de Fernández. Ahora solo queda ver si instrumentos tan extremos como los aprobados, van a lograr torcer la trayectoria de default total,  y si se van a utilizar bien.




El detalle de cada uno de los artículos de la ley, las suspensiones, congelamientos, cambios, adecuaciones e incrementos de impuestos, sería inmenso para una nota, así que vamos a analizar sólo lo más cuestionado, en algunos casos por ser conflictivo y en otros por estar mal explicado o que su explicación entró en la grieta y existen dos relatos opuestos.

Si analizamos todo el paquete y el resultado fiscal que busca, es asombroso el nivel de ajuste. 

Solo cabe recordar que el gobierno de Macri ajustó algo más de 4 puntos sobre PBI en 4 años y causó un desastre de proporciones. O que si nos remontamos al fatídico año 2000 preámbulo de la crisis 2001, López Murphy fue desplazado de su cargo de Ministro de Economía por un ajuste que no llegaba a 1 punto sobre PBI. En este caso los artículos de la Ley pedidos por Guzmán para llevar adelante su gestión, el ajuste  si se logra practicar supera los 2 puntos de PBI, en un gobierno que apenas lleva 10 días de gestión.

Es importante el ajuste fiscal pero paradojicamente, si bien cada cual va a acomodar el argumento a su pertenencia política, apunta a afectar de sectores medios para arriba, tanto sociales como productivos o económicos.

Muchos van a rebatir esto diciendo que un Jubilado que cobra 20 mil pesos, apenas si puede vivir con ese dinero y no lo alcanzan los bonos que se dan a las jubilaciones mínimas y es real. Pero a la vez, si bien se suspende la movilidad que ahora deberá determinar el Ejecutivo junto con una nueva fórmula para calcular el aumento, los demás jubilados van a tener algún aumento por cronograma de pago, por ahora no precisado.

Otros van a tomar el hecho cuestionable ---y lo es--- de haber dejado fuera de la suspensión por 180 días y el congelamiento, a Jubilaciones altas, de privilegio y de sectores como Judiciales, administración, docentes o la política. 

Sin embargo posiblemente en este punto, es donde se jugó buena parte de la implementación de la ley.  

Si se incluía en un paquete tan grande de leyes a esos sectores, se corría altísimo riesgo de que se multiplicaran los amparos judiciales incluso con medidas cautelares, que podrían desarmar toda la estructura del paquete económico que necesitan.

Hacer una reforma jubilatoria de esos sectores, sobre todo el judicial y sobre todo Jueces que llegan a cobrar hasta 4 o 5 veces el sueldo del Presidente de la República y un jubilado percibe 95% de ese haber, demanda de una Ley especial, con tratamiento exclusivo y que no deje lugar a demandas. Sin contar que esa cajas especiales de jubilación, en varios casos--incluido el Judicial-- son deficitarias y hoy están siendo financiadas con rentas generales. Una reforma, al menos las debería hacer superavitarias esas cajas, ya que son privilegiadas.

Las retenciones son otro punto cuestionable teniendo en cuenta, que si la idea es reactivar la economía y hacer crecer exportaciones, cobrar más por exportar parece contradictorio.

La actualización de los 4 pesos que aumentó Macri a valores de la devaluación, más el aumento,  es generalizado en soja. Es más bajo en maíz y trigo y en el articulado no hay segmentación según envergadura del productor o distancia a puerto. Aunque desde el gobierno se comprometieron en el reglamento de la ley, a tener en cuenta estos aspectos y a beneficiar a pequeño y medianos productores o que estén distantes de puertos, en otros impuestos con descuentos o devoluciones. Vamos a ver si lo cumplen.

En este aspecto también se jugó  parte de la aplicación de la ley, porque dar distintos tratamientos en retenciones, podría también generar cautelares y amparos.

Lo que habría que ver y que ningún medio lo explicó claro, sin relatos cruzados ni pertenencia a uno u otro lado de la grieta, es que todo este paquete de leyes solo tuvo un fin económico, de ajuste y recaudación. Y básicamente el ajuste consiste en "desindexar el gasto" y "recaudar sobre seguro". Cerca del 60% del gasto en el presupuesto ---de Macri que es el que se prorrogó--son Jubilaciones, Pensiones y Asignaciones. Y recaudar seguro, significa ir por algún punto más de impuesto sobre,  lo que por la megadevaluación del último año, se va a vender seguro y eso es el agro.

Todas las emergencias pedidas y los poderes para gestionar el Ejecutivo, son importantes para estos primeros meses--- esperemos no superen los 6 meses y sean eternos-- pero lo básico de la ley fue: desindexar el gasto y recaudar más.

Esto hace ver como contradictorios ahora  los cuestionamientos de la gran mayoría de Economistas ortodoxos, liberales y que en general piensan desde el establishment, que criticaron fuertemente a Macri por indexar el gasto, sobre todo las jubilaciones y ahora cuestionan a Fernández  que los desindexe. 

Con respecto a retenciones, si bien hoy es dificil adivinar el perfil ideológico tiene el FMI después de tantos mensajes ambiguos, pero fue el que más presionó desde siempre tanto a Macri como ahora a Fernández, para recuperar los porcentajes anteriores a la quita de retenciones  a exportadores de granos y actualizar el plus de 4 pesos a valores actuales.

Es que quedan pocos dólares más allá de números exactos, hay una deuda importante en pesos reperfilada --pateada para adelante-- por el gobierno anterior, ambas deudas pueden caer en default total, no hay acceso a ningún tipo de crédito ya que Fernández descartó aceptar por ahora más dólares de FMI--lo cual solo sería postergar los problemas-- y la actividad está aún en caída, lo que hace a la vez caer más la recaudación. 

El panorama es muy malo, el escenario es distinto a 2001 pero podría rápidamente acelerarse y terminar en un desenlace similar al de 2002. La única salida es no caer en default total y formal, lo cual haría inviable cualquier negociación con acreedores. 

Pero a la vez todo lo que hoy se ve como malo ---suspensión de aumentos automáticos de jubilaciones, suba de retenciones o de otros impuestos-- sería exponencialmente peor, de caer en default y no poder evitarse el derrumbe del peso y la espiralización inflacionaria.

El plan de Guzmán ---muy parecido a lo que propuso Lavagna-- que todavía no se le puede llamar programa y mucho menos integral, apuesta a no agrandar el déficit y en lo posible con estos casi 2 puntos de ajuste reducirlo a cero. 

Además busca reactivar poniendo dinero en lo más bajo de la pirámide social, productiva y comercial con distintos instrumentos--en algunos caso no sacándole más dinero o reduciendo sus costos-- pero sin alta emisión que le implique riesgo de más inflación. En simultáneo mostrar a los acreedores privados orden en las cuentas del Estado, solvencia para pagar, pero con un escenario de falta de liquidez que reactivando se superaría y los obliga a renegociar plazos para pagar,  si los intereses son razonables, sin ninguna quita de capital.

Por poner dinero abajo en la pirámide, cómo no se puede emitir, tampoco hay crédito, hacerlo aplicando impuestos arriba y redistribuyendo dentro del mismo sistema en jubilaciones, hubo medios y periodistas que hablaron de "Nueva lucha de clases o la grieta es de clases".  La verdad que hay que ser mal intencionado, para no ver lo pragmático del plan y llevar sus objetivos a incentivar la lucha de clases, cuando lo que se necesita es cohesión social.

Si no se puede pedir dinero afuera, no se puede emitir, el país está lleno de pesos pero no los tiene el Estado y los privados no los invierten. Sí además los argentinos tienen muchísimos dólares, pero están fuera del sistema ¿de dónde creen que pueden salir los recursos para sostener el gasto y renegociar deudas, si no es de este modo?.

Los economistas liberales  aseguran que cuanto más impuestos haya a los sectores productivos y altos, menos inversión habrá. Pero no dicen que con un escenario como el actual de incertidumbre y que lleva al menos 8 años de estancamiento y caída, cuanto más excedentes tienen los privados sobre todo de sectores altos, es más alta la dolarización y la salida del sistema.

Cualquier dinero que se pone en los sectores altos, sea por bajas impositivas o mayor rentabilidad, termina en dolarización y salida del sistema desde hace casi una década. Estos años el único que puso dinero en la calle, para sostener algún nivel de actividad fue el Estado. 

A raíz de esto surge otro falso mito: "que 8 millones de privados registrados, mantienen a 22 millones que viven del estado" A esta afirmación, esta vez si clasista y temeraria, no sólo no la confirman los hechos, sino que ni siquiera le cierra las matemáticas.

En Argentina  un 70% de la Recaudación del Estado son impuestos al Consumo como IVA, Previsionales y Ganancias. Estos impuestos pagan mayoritariamente y se les van casi todos sus ingresos, los sectores medios, medios bajos y bajos de la sociedad. Tan solo un 30% de la torta recaudatoria, son impuestos a la renta como Ganancias Empresarias, a la riqueza como Bienes Personales y a las exportaciones como las Retenciones, que pagan de los sectores con mayor poder adquisitivo.

O sea un 70% de las cargas impositivas recaen sobre la parte más mayoritaria pero con menos recursos de la sociedad y un 30% sobre los sectores de mayores ingresos. En EE.UU por ejemplo esa ecuación es exactamente al revés. El 25% de la recaudación en ese país, que no podemos decir que no sea liberal, recae sobre los sectores más bajos el quinto quintil como le llaman y el 75% de las cargas y proporcionalmente más altos los impuestos según los ingresos, en los otros cuatro quintiles superiores.

Es real que en EE.UU hay menos cantidad de impuestos y el porcentual total es más bajo, cerca de 10 puntos menos que en Argentina, pero todos deben pagar ya que las penas son muy graves a la evasión y pagan más, los que más ingresos y riqueza tienen.

¿Hay lucha de clases en EE.UU por pagar más los ricos y menos los pobres?

No lo parece, pero es increíble que acá hablen de lucha de clases, cuando los últimos 8 años al menos, el Estado es el único que pone dinero abajo y eso en realidad está sosteniendo buena parte de la actividad comercial, productiva o de servicios de los sectores superiores,  entre los que están los 8 millones de trabajo registrado y empresas.

No les cierran las matemáticas porque no solo pagan más impuestos 22 millones que 8 millones cuantitativamente---más allá de dónde salga el dinero-- sino que además, con su consumo sostienen la actividad de los 8 millones y hasta de las empresas más importantes.

El problema es de inversión y es real que para que haya inversiones debe haber condiciones favorables. Sin embargo aquí a veces, aún con condiciones favorables lo único que consigue es más dolarización de renta excedente, dolarización de renta de multinacionales que controlan más del 80% del mercado de consumo masivo, que aunque compran y venden en pesos y sus costos son en pesos,  luego de dolarizar su renta la sacan del sistema girando a sus casas matrices. 

Esto lo demuestra la capacidad ociosa que hoy pasa el 52%. Ni siquiera la inversión que se hizo antes, se usa o explota a toda su capacidad.

Este plan de Guzmán que por ahora está lejos de ser un programa, junto con las medidas que siguen del BCRA---  cepo casi total-- y las distintas acciones que prevé la ley para distintos ministerios, tienden a cerrar toda posibilidad de dolarización cobrando un alto impuesto dependiendo de que dólar se demande, bajar las tasas al ritmo que la deuda en pesos lo permita y no desequilibre lo monetario y con esto casi obligar a invertir,  incluso dando créditos no bancarios, para que la segura demanda que va a producir el dinero que pongan abajo, tenga la respuesta de una mayor oferta vía inversión, al menos para utilizar capacidad ociosa existente.

El dinero excedente en los sectores medios altos y altos, se dolariza y fuga, el dinero colocado en los sectores medios y bajos, se gasta y genera actividad. 

Se espera que esa actividad además genere inversiones. Que todos los dólares de exportaciones los pueda absorber el Central sin emitir, sino con las negociaciones que se pueden hacer por Leliq y otras deudas en pesos. Y que la recaudación del Tesoro crezca en pesos, para lograr liquidez y poder renegociar endeudamiento.

Si el paquete de leyes consigue este escenario y el plan aplica, entonces Guzmán deberá ir por un programa  integral que ---se supone-- ya tendría previsto como una segunda fase a partir de 2021, donde la inversión ya no sea obligatoria porque no se puede dolarizar a gran escala y la demanda requiere de usar capacidad ociosa, sino por incentivos por baja de impuestos, mejores condiciones o facilidades.

Si el plan se sostiene o fracasa, se va a ver en muy poco tiempo, y no por el apoyo o rechazo que haya tenido en la sociedad o los sectores económicos internos, que peor no pueden estar y van a buscar subir su actividad, sino por las negociaciones de deuda externa que se logren.

Si no se logra mostrar disciplina fiscal, credibilidad en que hay solvencia y el problema es solo de liquidez y se renegocien pagos, aunque se logre reactivar el mercado interno e incluso aunque aumenten las exportaciones, la deuda en dólares es impagable en los términos pactados por Macri, sumado esto a las deudas anteriores que tienen cronogramas de pago.

A diferencia de 2003 donde se recibió el gobierno en default total, con el ajuste prácticamente hecho e 2002 y hubo tiempos de negociar la deuda hasta 2005 con el primer canje, en este caso el default  es real, pero todavía hay algunos recursos para seguir pagando y no se formaliza.

El límite sería marzo, es muy poco el tiempo y hay que convencer a muchos de que se va a poder pagar para que confien.

En poco más de dos meses vamos a saber si este 2020 se parece al período 2003 a 2005 pero apretado en 60 días o si vamos a otra caída como la de 2002.

Que arrancando de 40% de pobreza, 55% de inflación y más de 10% de desocupación, sería impensable el escenario. 







Etiquetas:   Economía   ·   Crisis Social   ·   Endeudamiento

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