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Nueva Constitución: la sociedad civil empoderada


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13/12/2019


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La explosión social que se ha producido en este tercer trimestre del año 2019 ha sido consecuencia de décadas de cansancio de la mayoría de los chilenos frente a la desigualdad, la inequidad, los reiterados abusos y la desprotección.

 

El sistema político económico ha mercantilizado las necesidades humanas básicas, con lo cual, quien no tiene dinero para pagar por una buena atención queda desprotegido. Las pésimas pensiones que están recibiendo los adultos mayores; la deplorable salud pública, que ha significado condenar a muerte a miles de pacientes; una educación de mala calidad, que vende ilusiones, ofrece profesiones saturadas sin espacio laboral y ha endeudado a miles de jóvenes; un sistema de transporte caro, ineficaz; el agua en manos privadas, en un sistema perverso que privilegia los negocios por sobre la vida de las comunidades rurales; una corrupción extendida y transversal que ha gozado de impunidad y que hemos vivido en sucesivos gobiernos, clientelismo, tráfico de influencias, uso de paraísos fiscales e información privilegiada, cohecho, malversación de recursos públicos, abusos contra mujeres, infancia y ancianos. Cifras siderales que han sido robadas al Estado de Chile, en el Ejército, en Carabineros, en obras públicas, en Codelco; financiamiento ilegal de la política, dietas escandalosas en el Poder Legislativo y prevaricación en el Poder Judicial; abusos a menores en las Iglesias, en SENAME; colusiones en las farmacias, los pollos, el papel higiénico; corruptelas en el fútbol en la Banca, el Retail. Han sido 30 años y los chilenos explotaron en una crónica de rebelión anunciada.

 

Demandas todas que, al principio o al final, confluyen en la necesidad de cambiar el marco constitucional que ha generado esta realidad. Generar una Nueva Constitución para humanizar el sistema político económico de Chile que exige darnos como país una nueva Constitución Política. Y para llegar a consensuar el país más justo y decente que queremos tenemos que ir, en forma soberana a un proceso constituyente.

 

De hecho, ha sido la movilización social con más de 5 millones de chilenos en las calles, lo que abrió el proceso constituyente en Chile. Tardíamente, el Presidente Piñera quiso convocar a un Congreso Constituyente. Pero, La Unidad Social respondió de inmediato que exigían ir a una Asamblea Constituyente, convocada a través de un Plebiscito. Ya en el último gobierno de Bachelet se había iniciado un proceso de conversación nacional, con cabildos, asambleas en organizaciones de base. Esto se extendió a todo Chile, con  múltiples cabildos, asambleas, conversatorios y debates en juntas vecinales, liceos, cámaras empresariales, colegios profesionales, gremios, clubes deportivos, para alimentar las bases de una nueva constitución.

 

El 15 de noviembre, la clase política acordó formalizar un proceso constituyente. Lo primero fue acordar que se iría a una Nueva Constitución que partiría a fojas cero, lo que descartaba definitivamente parchar la del 80. En segundo lugar, se convoca a un Plebiscito de apertura para Abril 2020. Pero, como el interés de los partidos políticos ha sido subirse a un proceso que se inició desde la sociedad civil, han tratado, letra chica mediante, de tratar de controlar ese proceso: primero, sin acordar que sea con voto obligatorio el plebiscito inicial; segundo, proponer una Convención Constituyente mixta en donde la mitad sea de elección popular y la otra sean ellos, como parlamentarios; tercer punto, ha sido pretender que los candidatos a delegados constituyentes no sean independientes sino militantes de partidos, o bien, que sean postulados al alero de un partido; cuarto punto de discordia, que, frente a puntos no acordados, éstos vayan a un Comité Técnico de parlamentarios para que se fije la salida.  Y el punto más grave del acuerdo del 15Nov es que para acordar el texto de cada artículo de la nueva constitución se exija que un 66% lo vote aprobándolo, es decir, exigiendo un quorum de dos tercios de los delegados constituyentes 2/3. 

 

La sociedad civil, organizada en la Unidad Social a través múltiples organizaciones, ha rechazado el intento de la clase política por mediatizar y distorsionar la soberanía popular que, en consecuencia, ha precisado lo que exige: Plebiscito de apertura con voto obligatorio; que en ese plebiscito se coloque la opción de Asamblea Constituyente, de elección en un 100% de sus miembros, libre y soberana para acordar su funcionamiento; que los independientes puedan postularse libremente; que se reserve cupos para pueblos originarios; que en caso de no acuerdo en algunos temas, para dirimir se realicen plebiscitos complementarios definitorios, es decir que se consulte al pueblo y que no se resuelva cupularmente.

 

La sociedad civil está recuperando soberanía popular y, pese a los intentos de los sectores conservadores oficialistas, que han realizado campañas del terror contra la participación de la gente y aspiran a que todo esto se vaya a la vía muerta, la ciudadanía, a través de los municipios ha llevado adelante, en diciembre, una Consulta Municipal que se ha llevado en paralelo en más de 200 comunas, lo que está demostrando la voluntad de actuar en forma madura, sin prejuicios ideológicos ni religiosos, en la definición de un orden institucional que elimine el privilegio de abusar que han tenido los sectores dominantes. 

 

Y en la construcción de este nuevo Pacto Social, las grandes definiciones surgirán de un debate extendido, con propuestas que darán un marco estable a Chile. Desde las Ciencias Políticas y Sociales, se cruzan ideas fuerza  para un Estado Unitario, Plurinacional y Responsable, Regulador y Fiscalizador, Laico, con libertad de expresión, de economía mixta, que sancione la concentración económica, con capacidad para planificar, invertir y gestionar, por sí o en alianza con el sector privado y en donde el bien común signifique respeto a la vida, el medio ambiente, con el foco en las personas y la justicia social. Los políticos deberán volver a ser servidores públicos que trabajen sin prebendas especiales y la ciudadanía, siempre participando, deberá tener capacidad para ejercer fiscalización y exigir transparencia. El debate de ideas es el gran desafío del año 2020. 





Valparaíso, 13 Diciembre 2019

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente 

@hnarbona en Twitter.

 

 





Etiquetas:   Política   ·   Democracia   ·   Sociedad Civil   ·   Plebiscito

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