. De manera que, en la actualidad observamos
como en diferentes países de Latino América, muchos de sus ciudadanos están
levantando su voz, para dar a conocer la realidad que por muchos años está
sufriendo su país, tanto así, que de diferentes formas han salido a protestar
en contra de las políticas de su gobierno, un gobierno que favorece a unos
pocos y se le olvida él porque está ocupando ese puesto y cuál es su rol, pero
muchas de estas situaciones son predecible, cuando el mandatario es financiado
en sus campañas, por sectores poderosos, y eso genera un conflicto de interés
que impide que sea imparcial en su gestión.
Debido a que son fines del
estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la
efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la
constitución, entre otras cosas, sin embargo, parto de que derechos
fundamentales como la educación, salud y vivir dignamente, han pasado a tercer
plano por los gobernantes y legisladores, en países como Colombia donde se
tiene una brecha de desigualdad social enorme a tal punto que han intentado
normalizar las situaciones precarias en las que viven muchos de su población,
justificando esos hechos con que el “estado no tiene que regalarles nada” ¡y
tienen toda la razón! El estado no tiene que regalar nada, debe “garantizar”
porque nada de lo que dé el estado es gratis, es producto de los impuestos que
pagan muchos de sus ciudadanos.
Entonces, cuando la ciudadanía
se cansa de tanta corrupción, de la violencia, de la falta de oportunidades,
donde la salud y la educación es un negocio, ver como se les vulnera sus
derechos y son oprimidos por el estado, buscan la forma de manifestar su
inconformidad, y es ahí donde hacen uso de su derecho fundamental “el derecho a
la protesta” ese derecho que molesta a unos cuantos y esos cuantos buscan la
manera de deslegitimar la protesta social, infiltrándola para ocasionar hechos
de vandalismo, diciendo que es culpa de la izquierda y hasta se inventan foros
palabras, sectas y doctrinas para tergiversar las peticiones de sus
manifestantes. Aun así, muchas personas no reflexionan sobre la importancia de
unirse y apoyar el paro nacional y es que carecen de simpatía, eso para los de
estratos altos, pero para los medios y bajos pasaron a ser masoquistas, sin
embargo, como esto no es una guerra de clases, es de reconocer que en estas
manifestaciones no nos ponemos rótulos ni títulos, ya que observamos a muchos
ciudadanos desde el estrato más bajo hasta el más alto, pidiendo más equidad
social y garantía de sus derechos fundamentales.
Por otro lado, debo reconocer
que en nuestra población colombiana tenemos muchas cosas que cambiar, tanto de
pensamientos como de comportamientos, eso sin duda es un gran reto, entre esas
cosas está la abstención al voto, vender el voto, el oportunismo,
asistencialismo, etc., aun así, mi crítica social es que en un país donde no
prima la educación y los derechos fundamentales está condicionado para que esos
patrones comportamentales perduren en el tiempo, seguimos modelando y
reforzando conductas disfuncionales, poco constructivas, que a su vez favorece
a los gobiernos que quieren perpetuarse en los poderes, y eso es una razón más
para salir a marchar, protestar pacíficamente, en un país donde los niños
mueren de hambre, mientras los corruptos son dejados en libertad, donde la
mayoría de senadores y congresistas legislan a su favor y el gobierno no tiene
autonomía para tomar sus decisiones porque no tiene remota idea sobre cómo administrar
una nación.
Claramente, si digo que apoyo
el paro y las manifestaciones, me tratan y rotulan que soy de izquierda,
vándalo, que lo quiero todo gratis, no trabajo, no produzco, guerrillero, vago,
mamerto y todos los descalificativos que utilizan, a esas personas quiero
decirles lo siguiente: detrás de cada derecho que hoy disfrutan muy seguramente
hubo una protesta social, de manera que, es responsabilidad social que
garanticemos una sociedad más justa, más equitativa, donde las oportunidades sean
iguales para todos, no caigamos en el error de que “el pobre es pobre porque
quiere” o “a mí me toco así y pude” se trata de ser más empático, de ser más
humano. No le hago apología al discurso de la violencia ni al terrorismo,
luchare siempre por la justicia social, donde todos podamos concertar en el
marco de la diferencia, algo que el presidente de Colombia y sus ministros con
el partido de gobierno, está negando y está oprimiendo. Alza tu voz.
Osnaider Zarate
davsnaiderzarate@gmail.com