. N. Maquiavelo
La
semana pasada escribí sobre el presupuesto etiquetado para Durango por Ramo
presupuestal. En esta ocasión, hago lo propio para el Presupuesto de Egresos de
la Federación (PEF) tomando en consideración los Criterios Generales de
Política Económica (CGPE) y el Marco Macroeconómico 2020.
Para
efectos de síntesis diré que el PEF 2019 y su respectivo Marco Macroeconómico,
salvo por el rubro del PIB que prácticamente cerrará el presente año con 0.43%
de crecimiento (para efectos prácticos 0%), y por las estimaciones del PIB de
Estados Unidos ancladas en 1.6% (desde un estimado original de 2.6% al iniciar
el año); salvo por esos dos rubros, todas las demás variables macro (tasa de
interés, tipo de cambio, pesos por dólar, inflación…) en las que se sustentó el
PEF 2019, se cumplieron a cabalidad. Es decir, la Secretaría de Hacienda (SHCP)
cerró filas y procuró una especie de “sitio” contra las estructuras
burocráticas para limitarse al guion establecido en diciembre 2018. No es menor
este logro, déjeme serle franco. Como adjetiva al primer año de AMLO la portada
de la revista PROCESO de esta semana: “Aplanadora”.
Habrá
quienes argumentarán que se trató de medidas draconianas irracionales, un
retroceso, y otros, defenderán la nueva etapa de centralización y depuración de
la burocracia federal. Lo cierto es que desde SHCP están mostrando, en los
hechos, lo que éste gobierno realiza en materia de cambios legales,
constitucionales, sustitución de cuadros y reorientación de políticas públicas.
Nos guste o no. Si son medidas ad-hoc con las tecnologías del futuro o no. Esta
dimensión de cambios no se veía en esa magnitud desde 1982-1988, y en alguna medida,
entre 1992 y 1996.
Tomando
en consideración este contexto, estos son mis apuntes sobre el PEF 2020:
En
términos del argot hacendario el PEF recién aprobado es equilibrado, sobrio,
coherente y apegado a estimaciones realistas en los CGPE 2020. El balance de
riesgos es muy conservador. Es, en estricto sentido, un presupuesto muy
neoliberal. Les da pauta y margen para iniciar las políticas públicas que López
Obrador requiere para su proyecto y para perfilar una reforma fiscal amplia
para 2021, de acuerdo a lo que está previsto. Es muy positivo en este sentido. Estos
cambios drásticos en lo político, social, programático con crecimiento 0% en
2019, hasta hoy, no serán problema.
La
estructura de los ingresos demuestra que ha subido la recaudación (no por más
impuestos sino por apretar las condiciones del SAT). Los ingresos no
tributarios plantean un aumento de 38%. Eso es muy importante. De cumplirse así
sería una máxima neoliberal: “hacer más con menos”.
El
crecimiento esperado oscila entre 1.5 y 2.5% al final del año 2020. Fácilmente
alcanzable simplemente por la inercia del gasto público sí, y solo si, se
ejerce correctamente y en tiempo. Este año 2019, no se cumplieron las metas
establecidas porque ha sido el año de los ajustes drásticos y de los manotazos
sobre la mesa: “romper para después construir”. Desde luego que eso no a todos
satisface y tiene contentos.
El
promedio del dólar a $20; la tasa de interés a 7.4% en promedio (seguramente
será menor); la inflación al 4.0%; el precio internacional de crudo US
$49/barril; y la producción petrolera se mantienen en estimaciones también muy
realistas y alcanzables.
Por
supuesto, en 2020 debemos estar atentos a la producción de crudo y el precio
del barril. Son indicadores que no dependen solo de México (énfasis en la
producción de PEMEX y a su nivel de endeudamiento). Por otro lado, la tasa de
interés estará ligada a la Reserva Federal (a la baja) y al comportamiento de
Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Chile, países que comparten similitudes con
México y que pasan por un mal momento. En este contexto, en la industria
petrolera, a pesar de ser energías no renovables y de alto impacto al ambiente,
se alinean los astros para México en el plano geopolítico e internacional.
Otro
acontecimiento positivo para México es la guerra comercial EUA – China, y la
desestabilización de países latinoamericanos que refuerzan la importancia de la
inversión extranjera en México. Podemos ser la potencia manufacturera que se
capitalizará con y sin TMEC. De aprobarse este nuevo acuerdo impulsará las
inversiones en manufacturas muy rápidamente; si no se aprueba, trabajaremos con
las reglas existentes del TLCAN. Lo importante es esa definición. De pasarse la
decisión del TMEC más allá de enero-febrero 2020, seguiremos en esquema TLCAN
sin problemas y sin incertidumbre en mediano plazo. Todo depende de Canadá y
Estados Unidos y de la presión que ejerzan contra nuestro país en el tema
laboral, sobre todo.
Un
asunto que impregna altos márgenes de inestabilidad será la elección
presidencial de EUA. Hasta el momento es como un “agujero negro” y es probable
que recibamos embates cada vez más desesperados de Trump (depende de su
posición en la contienda): contra migrantes; amenazas para subir aranceles; y
en el tema de la seguridad fronteriza y el narcotráfico. Esa es una gran variable
multifactorial de total incertidumbre. Si México “capea” el temporal como hasta
ahora, es probable que el discurso de Trump se diluya. Por ello es una variable
tan incierta.
En
lo que respecta al estado de derecho (arcas públicas) y recuperar la confianza
(ciudadanos y empresarios), la inseguridad pública vinculada al narcotráfico y
otros delitos de alto impacto, el Talón de Aquiles del Estado mexicano, la
tarea pendiente es revertir la captura “cuasi total” y total en muchos casos,
de amplias capas de estructuras no solo policiales locales sino de gobiernos
que prácticamente se encuentran rebasados y/o en connivencia con la
delincuencia organizada. Este fenómeno no es nuevo y se remonta a la
desaparición de la Dirección Federal de Seguridad pasando por Subprocuradurías
Especializadas, la PGR y hasta por el CISEN. En este sentido, el papel de la
Secretaría de Seguridad Pública y la Guardia Nacional quedan mucho a deber:
¿Cómo pacificar y al mismo tiempo recuperar las actividades económicas y el
tejido social?...
En
lo dicho, el presupuesto y ejercicio del gasto, es un proceso permanente y rudo
de intercambios y debemos de atender que no necesariamente lo que se planea, se
concreta. Apenas es un esbozo de lo que se quiere hacer y hay muchos intereses
en juego. Ahora, está por verse la eficiencia en el gasto desde la Federación y
su coordinación interinstitucional. Ya no habrá pretextos que valgan.
@leon_alvarez