Poco a poco fue cayendo en la pereza y en la indolencia, para no dar ningún pretexto a Nerón y, como solía decir, “porque a nadie se le obliga a rendir cuentas de su inactividad”1.
Poco a poco fue cayendo en la pereza y en la indolencia, para no dar ningún pretexto a Nerón y, como solía decir, “porque a nadie se le obliga a rendir cuentas de su inactividad”1.
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