La desorientación de esta ministra es abrumadora. Remedando a Schopenhauer podríamos decir que “No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”
La desorientación de esta ministra es abrumadora. Remedando a Schopenhauer podríamos decir que “No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”

.
Remedando a Schopenhauer podríamos decir que “No hay ningún viento favorable
para el que no sabe a qué puerto se dirige”