Una casa, un jardín y un huerto

 

. Desde siempre has querido tener ese lugar especial donde descansar, respirar paz y oxígeno y dedicar tu tiempo libre a lo que te gusta, con lo que te sientes feliz; sin tiempo, sin prisas, a tu ritmo.

Y es que no hay nada más satisfactorio que ver florecer tu pequeño jardín y recoger los productos de la tierra, que plantaste o sembraste, con la ilusión del que quiere experimentar por primera vez como es eso de cultivar tus verduras y tus frutas. Por supuesto, tu prioridad es recoger productos ecológicos al 100%, y para ello, la única opción es la de utilizar abonos orgánicos ecológicos para enriquecer el suelo y favorecer el desarrollo de las plantas; y fertilizantes ecológicos para proteger el cultivo de todo aquello que pudiera dañar la cosecha.

Montar un huerto ecológico no solo es sano para nosotros como consumidores de productos naturales y tratados, únicamente, con abonos ecológicos, sino también, y muy importante, para la salud y conservación del medioambiente, un entorno cada vez más atacado por el hombre.

Para comenzar, lo más apropiado, en caso que no tengas experiencia, sería ir poco a poco; podemos probar con una tomatera y unas lechugas, y ya después, ir ampliando y añadir nuevos cultivos, según vayamos viendo. 

Un pequeño huerto ecológico da muchas satisfacciones. No hay nada más agradable y gratificante que ir a nuestro pequeño huerto y recoger unos tomates y una lechuga para preparar una exquisita ensalada. Una vez que probamos esta experiencia, es difícil que la dejemos atrás, al contrario, cada vez nos atraerá más y mejor. 

Los abonos ecológicos se sacan de los restos de vegetales, de los excrementos de animales de granja, del humus; y bien podemos elaborar nosotros mismos el compostaje para abonar y fertilizar la tierra, o bien, elegir una opción más cómoda y menos trabajosa, comprar el abono orgánico ecológico y los fertilizantes ecológicos en tiendas online especializadas en el sector agrícola.

Con el abono y los fertilizantes ecológicos ya en casa, enviados a domicilio, ya podemos comenzar a tratar el suelo de cultivo. Después, es cuestión de ocuparnos de los cuidados básicos, regar, arrancar las malas hierbas... y, por último, contemplar extasiados como crecen nuestros tomates y nuestras lechugas. Es una experiencia que bien merece ser vivida.

UNETE



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