. "¿Son en relidad las seis de la tarde? " "¿ Nos habiamos
citado a las seis de la tarde?" "¿Era esta la esquina donde debia
esperar? " "¿Era hoy la cita?" "¿Habra venido antes que yo y se habra
ido? ".
Por lo demas, uno no sabe hacia donde mirar,
¿de que lado vendra?, ¿sera aquella sombra que se acerca a unos casi
cien metros?. Por lo general la sombra se va pareciendo menos a la que
esperabamos mientras mas cerca esta y se revela definitivamente como
desconocida. Cada vez que se detiene un colectivo, inspecionamos a las
personas que descienden y mas aun, miramos hacia el interior del
vehiculo pensando que no se baja por error o quizas arrepentimiento.
En
la vereda de enfrente una señorita esta esperando, ¿sera ella ?, ya son
las seis y cuarto, seguramente estara molesta, cruzamos a la carrera
solo para comprobar que la señorita es otra descoinocida, pero tambien
comprobamos que la avenida es ancha y que no hemos estipulado en que
vereda esperaremos. A las seis y veinte ponemos plazo a nuestra dignidad
y decidimos irnos a las seis y media, al mismo tiempo vamos desarmando
los mecanismos de preparacion de nuestro cuerpo y nuestro espiritu,
despues de todo no era tan linda. A las seis y veinticinco no nos
molesta tanto cuanto tarda en llegar la señorita , sino cuanto tarda en
llegar el reloj a las seis y media. Finalmente ella llega y todo esto se
olvida, o se escribe de nuevo bajo una forma de una refinada especie de
placer.Ya en el final, comprobamos que acaso solo ha
consistido en una modesta teoria de la desilusion, la experiencia indica
que casi siempre ocurre lo deforme, lo dsatinado, lo injusto. Ante
esa comprobacion, algunos tienden a abandonar la espera o a convertirse
ellos mismos en agentes del rechazo y la traicion. Presiento
oscuramente desde aca que las almas nobles tienden a desarrollar un
sistema de afectos, dignidades e inteligencias que funcionan aun
sabiendo la inutilidad de sus esfuerzos.