.
Me sorprende
sobremanera que, con la que está cayendo en Cataluña, el Gobierno siga mirando
al alero y sin ponerse a trabajar. La Constitución se nos va de las manos por
la reiterada dejadez de nuestros políticos, muy alejados en su quehacer y
preparación de aquellos que dieron ejemplo durante la transición.
No voy a insistir
en que tenemos un presidente veleta porque ya han insistido otros compañeros en
ello. Parece más entendido en el pasado que preocupado por el presente y el
futuro: no hay más que echar un vistazo y hacer recuento de cuántos planes,
leyes, normas o resoluciones ha sacado adelante en los meses que lleva en
funciones; eso sí, trabajar, no trabajará, pero va a acabar gripando el Falcon.
Sánchez ‘Cum
Fraude’ ha heredado todo lo malo de Rodríguez Zapatero, ocupándose y
preocupándose de cuestiones que poco o nada interesan a los españoles, sobre
todo de cara al futuro: empezando por la profanación de la tumba de Francisco Franco
y la exhumación del cuerpo –si es que sigue allí y no fue trasladado en marzo
de 1976-- y siguiendo por la ocultación de la compra de votos en Andalucía.
Estoy seguro que si el ‘doctor Fraude’ pusiera tanto empeño en crear trabajo
como en sacar a Franco de Cuelgamuros, trabajaría hasta él. Por cierto, el
chascarrillo es plagio de un meme que circula por ahí; para fabricar plagios de
tesis ‘fake’ ya está la máquina de la UCJC
La prensa
alemana e inglesa decían hace unos días que el ‘doctor NO’ está excesivamente
alejado de la realidad española. Muy preocupado por allegar asesores donde no
hacen falta; gastar un dinero del que
ahora no dispone; prometer lo que sabe que no puede cumplir; hablar de un
diálogo que no domina ni practica….y, cuando vienen mal dadas, se marcha del
país con cargo al erario público.
Una vez más
vuelve a ser acusado de “fantasma” y de estar excesivamente preocupado por los
muertos, cuando debería preocuparse de resolver los problemas de los vivos. Ahora,
con la campaña electoral cercana y la presunta crisis que se avecina, y
desconociendo que ya hay candidato de consenso en su partido, por si el PSOE
gana las elecciones, vuelve a sacar a Franco en campaña electoral, ordena
represaliar a los monjes benedictinos y entorpece la entrada de los niños en la
escolanía del Valle de los Caídos; incluso llegó a dar orden de prohibir que se
dijera misa en el interior del templo: vamos, casi como en los primeros meses
de 1936 tras el triunfo del Frente Popular.
Y como los atropellos que va cometiendo no
vienen solos, hace un par de meses, si la memoria no me falla, la ministra de
Hacienda decía que “tenemos las jubilaciones más altas de Europa, en proporción
a lo que han cotizado los españoles” y hasta el exministro, Solchaga, ha
redundado en esta reflexión, afirmando que ningún español “ha cotizado lo que llegará
a cobrar como jubilación”. ¡Chupa del frasco, Carrasco! Incluso el ‘doctor
plagio’ no dudó en afirmar no hace mucho que “hay un margen importante para
reducir las pensiones en España de hasta un 42% en los próximos tres años, con
una tendencia a subir la edad de jubilación como en Europa”. Ayer “pipo” y hoy “popi”. Veleta, veleta.
Torpe, torpe.
Entrecomillo
lo anterior para que no me acusen de
plagio, como han hecho altos cargos y hasta el propio presidente que -- en un
acto de abuso desnortado-- llegó a utilizar fondos públicos para rebatir las
acusaciones sobre su plagio; unas
acusaciones que se han demostrado ciertas y certeras. Por cierto, sigue sin dar
explicaciones al respecto en el Parlamento, al igual que tampoco ha tomado
ejemplo de la directora general de Educación Concertada, Becas y Ayudas al
estudio de la comunidad de Madrid. La
máquina de dar doctorados en la UCJC se ha gripado. Ahora, vamos a ver si la
comisión mixta –Ministerio y UCJC— se atreve a hacer justicia y anula las tesis
“fake” detectadas. Y van…
Un
presidente capaz de mentir en lo académico, en lo político y en lo personal, es capaz de mentir en todas
las facetas de la vida. “Al mentiroso y al tramposo, al foso”, decía Séneca. De
ahí que su credibilidad haya caído tantos enteros, sobre todo en el último año:
no ha sido capaz de formar Gobierno ni ha sabido negociar (para él “negociar”
es que la otra parte se ciña a sus antojos y ocurrencias). Incapaz de presentar
y aprobar unos presupuestos para el país. No ha movido un dedo y ha vagueado en
exceso. Ni siquiera ha trabajado, pero ha cobrado desde el primer día. Ha viajado
para cuestiones personales con medios públicos y ha chuleado a periodistas y
diputados, hasta que Casado le puso frente a sus contradicciones y Abascal frente
al espejo de los horrores, falsificaciones y atentados del socialismo español en
la Historia reciente predemocrática. Ni que decir tiene que Iglesias no se
quedó atrás y le hizo ver que no es el ombligo del mundo aunque él se lo crea.
Hasta el propio Rivera le hizo ver que, desde el punto de vista académico,
tanto él como su tesis son todo un “fake”.
En unos
días, los españoles vuelven a tener la palabra aunque después no se les haga
caso en nada, ni siquiera vean resueltas sus preocupaciones. El ‘doctor fraude’ ya ha sido rechazado cuatro
veces en el Parlamento. Soportar un presidente así es llevar al país al
ridículo permanente. En Europa ya no tiene recorrido. En EE.UU. le toman por el
“pito de un sereno” y el “chocho de un mejillón” (Véase el desprecio con que le
trató Donald Trump, en la reunión del G20, con la expresión: “¡Siéntese y no
moleste!”).
Parece que
la única alternativa es deshacerse de él por la vía democrática, por eso el
mejor comienzo es NO OTORGARLE
VOTOS en las urnas e intentar que esté en la oposición con
su equipo ministerial de ayudantes en entredicho permanente y de perfil
contradictorio. Un voto al ‘doctor fraude’ no es un voto útil. Su objetivo
principal era Franco; Cataluña para él no existe; a las comunidades autónomas
las ha chantajeado; el 155 no lo sabe escribir; el adoctrinamiento hasta lo
niega y la sectaria ley de Memoria Histórica se está quedando en simple memoria
histérica..
En fin, con
lo que hemos presenciado en los últimos días, me acuerdo del pensamiento de
Bertold Brecht y no terminaré sin citar una de sus sentencias, tal vez la que
más me gusta desde hace años: “Muchos jueces son absolutamente incorruptibles;
nadie puede inducirles a hacer justicia”.