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Pensamiento mágico o confianza.


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13/10/2019


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Ante la realidad socio económica y financiera que tiene el país, incluso dificil de determinar todavía porque la caída no terminó, los distintos sectores políticos en competencia electoral, terminan en un discurso de pensamiento mágico para ensayar alguna solución.




El presidente directamente abandonó el discurso racional, no niega la realidad pero intenta alguna interpretación benévola para si mismo sobre los hechos, trata de rescatar algunos logros poco o nada visibles hablando de una base más solida de la que recibió en 2015. Por lo demás cambió discurso por una arenga casi infantil y vacía para un núcleo duro que lo sigue en sus marchas. Sin embargo la fuerza de esa arenga que solo es creíble para convencidos circunstanciales, porque Macri transitoriamente es el candidato que representa su pertenencia antiperonista, pero que en un futuro podría ser otro, se diluiría más allá de las elecciones. Toda su fuerza está puesta solo en el acto electoral, sin  propuesta concreta, ni ideas, ni ninguna certeza de que se haría luego de ganar, cuando en las últimas semanas posteriores a las Paso, se hizo lo opuesto a lo que se venía haciendo antes de las Paso y se fue en contra del rumbo que decía Macri era "el camino y no había otro"

El Si se puede y La damos vuelta son los conceptos a los que se redujo la propuesta de Macri.

Alberto por su parte se adapta a los variados auditorios que le ofrece un frente tan amplio como Todos, la mayoría peronistas pero no todos. Tiene un discurso uniforme pero liquido, evita definiciones que lo compliquen a futuro. Busca ser el centro (geográfico) de ese frente en todos los aspectos, desde lo ideológico a las posiciones internacionales pero todo  con una liturgia peronista y a la vez moderada. Evita que lo metan en la grieta desde la prensa, ni que lo hagan ir hacía el ala más dura o menos dura de su propio frente, tratando de mostrar que él es el equilibrio de tanta diversidad.

Con las consultas económica trata de ser prudente,  pero cada vez es más crítico de la realidad que deja Macri. Cuando por la consulta lo que debe expresar es alguna solución a lo económico, cada vez se lo nota más preocupado y  le cuesta disimularlo. Quizá uno de los momentos donde más evidenció su preocupación, no fue ante preguntas de la prensa, si no frente a Estudiantes en el Nacional Buenos Aires donde asistió con Pepe Mujica. Allí repitió el concepto que viene levantando como bandera, acerca de que si su gestión no tuviera en cuenta a la gente o los perjudica, que salgan a la calle y le digan que está  equivocando su camino.

Como bien analiza la prensa y los especialistas estas últimas semanas, Macri está haciendo de candidato como si fuera oposición y Alberto como si ya se sintiera oficialista.

Macri se niega a dar ninguna certeza o hacer alguna propuesta, de cómo sería si lograra dar vuelta la elección y ganara ¿qué haría con su gobierno de ahí en más? 

De todos modos Macri sigue prometiendo con simplificaciones, lo que hasta los menos informados perciben que no es posible, por ejemplo "el ajuste terminó, se viene el crecimiento, la suba de salario, el alivio"  cuando aún,  por la caída de actividad, del peso y todo lo que eso significa, es evidente que falta y no terminó. Pero también promete aunque no en concreto, pero si insinuando algunas fantasías de crecimiento y bienestar, lo que antes ya había prometido y no cumplió.

Alberto fiel al Teorema de Baglini y sintiéndose mucho más cerca del poder que Macri, no promete acerca de medidas concretas, si deja conocer algunas propuestas como las Tarjetas de Alimentación y Energía, pero solo fija la postura de hacer foco en los más vulnerables y no perjudicar más a la gente, aunque no da mayores certezas de cómo lograría eso.

Ante esta realidad de un presidente en funciones que no gobierna y solo hace arengas en marchas buscando el milagro electoral, un candidato a presidente que se siente presidente pero no gestiona y busca no crear falsas expectativas que luego defrauden; desde afuera, como candidato con pocos votos entre Alberto y Macri, Lavagna aporta a la gestión.

Si solo analizamos los casi dos meses que nos separan de las Paso, el que vino gobernando fue Lavagna. 

Aunque no le den el crédito de las propuestas concretas que hizo, tres de ellas se pusieron en practica. Una fue la de Emergencia Alimentaria que el Congreso la amplió en la ley. La otra fue la de usar fondos de FMI para recompra de Bonos y pago de deuda de algunos bonos próximos a vencer para que no sigan cayendo, que se viene ejecutando aunque no con la profundidad que Lavagna propuso. Y empezar ya una negociación de plazos con FMI, que si bien el gobierno no articuló, si lo hizo el organismo incluso reuniendose con opositores. No enviar el giro correspondiente hasta luego de las elecciones y a la vez autorizar o al menos no oponerse al uso de los fondos que fortalecían las reservas, fue una clara actitud del FMI de estar abiertos a una nueva negociación.

No hubo más ni ninguna nueva gestión en estos dos meses.

Las promesas de Macri, porque no se le pueden llamar propuestas a las que hace en cada Marcha no al menos si no dice cómo las concretaría, se enfrentan a la realidad de los hechos.

El desastre macroeconómico solo tiene precedentes en las peores crisis de la historia. No es este un escenario complejo como dicen algunos,  sino muy grave. Economistas de todos los sectores ideológicos, aunque no compartan modelos coinciden en el diagnóstico. Desde Fabian Medina, Diego Giacominni y Milei o Natalia Montyl de Libertad y Progreso, que poco o nada comparten con gobierno y oposición, se debaten entre si el escenario 2020 será como la Hiper del 89', el derrumbe del peso del 81' que nos hizo perder la moneda o el default de 2002. El equipo de Natalia incluso hizo proyecciones técnicas financieras temerarias, que de no cambiar el curso actual de las variables, de seguir todo esta curva, podría haber  un "dólar de 500 pesos para 2020"

Se puede cuestionar a los economistas que advierten (al cartero), pero no se pueden ignorar los hechos (la información que nos dan). Se les pueden colocar intereses o alguna pertenencia a sus análisis económicos financieros (decir son opositores o responden a grupos económicos) pero no se puede negar que los escenarios que anticipan, los dan más allá de quién gane las elecciones (nos están ni con Alberto ni con Macri).

Más allá de quién gobierne a partir del 10 de diciembre, lo que suceda hasta entonces nos va a afectar a todos.

Y el mayor problema, es que entre el 27 de octubre y el 10 de diciembre, el país puede ser totalmente distinto en su macroeconomía. Y no para mejor.

No es lo mismo resolver la macroeconomía de este momento, a la posterior a las elecciones o a la que habrá en diciembre.

Como tampoco hubiera sido lo mismo, si los tres principales candidatos  luego de las Paso hubieran consensuado una transición que cerrara expectativas o incluso si lo hubieran hecho antes de las elecciones para dar certezas. Tampoco era lo mismo resolver los desequilibrios antes de las corridas de 2018 y que Macri fuera a FMI o cuando asumió en 2015 que era varias veces menos compleja la solución con el bajo endeudamiento en dólares que había o si queremos ir más atrás también, para establecer "la herencia" hubiera sido muy sencillo corregir en 2011 y no poner el cepo al dólar, que al lado del actual, CFK hasta se puede ver liberal permitiendo comprar hasta 2 millones de dólares por mes en ese entonces.

A cada punto clave de la historia que queramos volver, se lo ve más sencillo que este presente. Pero a la vez este presente, parece bueno viendo el 2020.

Alberto se remite al 2003 soñando quizá ser Néstor que empezó a crecer luego de la crisis. Pero olvida que antes estuvo el 2002, la caída a fondo, donde no estuvieron ninguno de los dos.

Macri no se remite al  pasado, pero sus arengas nos quieren llevar a un escenario que no termine como De La Rua, a quien el FMI no asistió con 1200 millones de dólares y terminó en el default que forzó su renuncia. Macri no lo expresa pero querría un 2020 que no sea como 2002 si gana, aunque no diga (o no sepa) cómo lograrlo.

Lavagna estuvo en ese 2002 y asumió la economía luego de las correcciones de Remes Lenicov. Vio la caída a fondo siendo parte de ese gobierno de coalición, el derrumbe del peso del 2002, la subida de 1 a 4 del dólar y se hizo cargo de la economía luego para empezar a crecer de nuevo.

Nadie quiere repetir un 2002, y estoy seguro que la gente tampoco, pero los principales candidatos,  no hicieron nada de consenso para evitarlo.

El mayor responsable es sin duda Macri, que ya desde 2018 frente a los acontecimientos internacionales y antes de ir a FMI debió buscar ese consenso opositor en el Congreso como principio. Y dar confianza a los mercados y a los ahorristas locales para evitar esas corridas. 

Seguramente los fondos especulativos hubieran salido de todos modos, pero al menos hubieran podido dar confianza a los ahorristas locales, a las empresas para que no dolaricen sus flujos de capital y huyan del peso y a los exportadores para que ingresen sus divisas al sistema local y rindan sus dólares.

Todo hubiera sido posible con un oficialismo y una oposición (serios) capaces de articular consensos y dar certezas, para un equilibrio macro. De antecedente en 2018, había 146 leyes que el "peronismo racional" como llamaron, le había aprobado a Macri. Parece que pasó un siglo desde entonces, pero solo hay un año y medio y la peor caída de la historia. Esta situación, esta pobreza, esta caída de empresas, industrias, pymes, empleo y este derrumbe del peso, se pudo haber evitado.

Todo esto se pudo evitar si Macri no sostenía la grieta, si no demonizaba además del Kirchnerismo a todo el Peronismo que se le terminó juntando. Y si no seguía metiendo miedo y usando las diferencias ideológicas y sociales de la gente, para aumentar la división,  tratando de sostener una mitad que le garantice el poder.

Parte de la política no esta a la altura de la realidad que provocaron.

Sus objetivos no son los del bien común, si no los intereses políticos propios, negocios para su entorno y poder sobre la justicia, para tener control de las causas judiciales que le genera hacer esos negocios.

A los grupos de poder que hay en los dos principales frentes que se disputan el gobierno: Juntos por el Cambio y Todos, los moviliza más dividir para lograr ese control, que consensuar por el bien común.

La elección está terminada más allá de arengas o discursos. Esta terminada en la provincia de Buenos Aires la madre de todas las batallas, donde ganarle al peronismo unido es imposible. Y eso da por terminada también la discusión nacional, por estar definido el mayor electorado, por el alineamiento de los gobernadores peronistas y la diferencia que obtuvieron.

Si los no peronistas están divididos, es imposible que fuercen un balotaje.

Pero aún todo el no peronismo unido, si quien lidera es Macri con la mayor imagen negativa de todos los candidatos, tampoco lo podrían lograr.

Sin embargo eso es algo menor ahora, a lado de lo que va a demandar frenar esta caída, el derrumbe del peso, que no se siga deteriorando la economía real y que se pueda volver a crecer.

El peronismo gobernando también  va a necesitar al resto, no solo del no peronismo político, sino  del no peronismo y los independientes de la sociedad.

Ningún pensamiento mágico o soluciones que no sean consensuadas va a cambiar esta realidad.

Se pudo evitar llegar a esto, se puede evitar hoy que el derrumbe siga y se podría evitar tener que arrancar de tan abajo, pero no lo hacen.

No lo hacen y es dificil saber si no concientizan la gravedad de lo que puede pasar o no tienen idea de cómo evitarlo.

La crisis es de confianza no en un gobierno, si no en el sistema político que controla el sistema económico.

El dólar no tiene valores muy distintos en el mundo, solo acá puede ser de 9,60 en un momento o  de 60 ahora y de 150 como anticiparon hace poco algunos trader financieros o de 500 en el peor escenario como indican otros economistas  para 2020.  Pero desde 9,60 y antes 6,50 o 4,30 en la Era K a 13, 17, 23, o 60 hoy en la Era M el valor del dólar no cambió sustancialmente en otros países solo acá subió de ese modo, porque  lo que no paró de perder confianza y  derrumbarse fue el peso.

La confianza o no en el peso no demuestra otra cosa, que la confianza o no  en el gobierno.

Hay una última posibilidad de recuperar alguna confianza, que por lo menos evite que los pesos que  aún hay en los bancos demanden dólares y que los dólares de privados en los bancos salgan de allí. La posibilidad demanda de una enorme grandeza de Macri que nunca mostró antes, dejando su recorrido por ciudades que en la realidad no es más que una despedida, pero que podría costar muy caro a la gente. A continuación  que llame a Alberto y a Lavagna, haga lo que debió hacer luego de las paso, anuncien los tres determinadas medidas macro que sean creíbles de sostener en el tiempo, que la gente las crea y paren el derrumbe en la demanda de pesos. Si Macri no hace algo de ese nivel de grandeza, aunque gobierne luego otro candidato, quedará en la historia como el principal responsable del desenlace. 

El valor del peso depende,  de lo creíbles que puedan ser las medidas que los tres anuncien,  gobierne quien gobierne. 

Y del valor del peso depende,  lo dura o no que pueda ser la vida de la gente.

Del 27 de octubre al 10 de diciembre, hay una ventana de tiempo, en la que se puede pulverizar la poca confianza que todavía hay y se puede llegar a fin de año, viviendo en un país mucho peor que el actual.

La realidad no se va a resolver con pensamiento mágico.

Como tampoco se va a resolver sin confianza, que aunque parezca una subjetividad la confianza, probablemente tanto como ser positivo, el pensamiento mágico es su peor enemigo. Ser positivo y generar confianza sobre los hechos reales, es lo contrario al pensamiento mágico.





 















Etiquetas:   Crisis Económica   ·   Mauricio Macri   ·   Macroeconomía

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