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Negocios celestiales.


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08/10/2019

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A veces pasamos nuestra vida calculando, sumando, restando, dividiendo y echando culpas por no tener el dinero suficiente, por no tener un buen carro, por estar pagando arriendo y no ser dueño de una gran mansión; En nuestro afán diario de estar al nivel de lo que vende esta sociedad, un estatus social, una buena marca, ser un gran ejecutivo, ser dueño de varias empresas, como mantenerse joven, que cirugía plástica me puedo realizar, que carro va a salir al  mercado, etc….


Por tal motivo, nos encontramos en un ambiente donde ya no hay familias, ya no hay hora de comida, ya no jugamos con nuestros hijos y olvidamos a nuestro socio mayoritario espiritual, nuestro padre celestial.

“Solo cuando decido dar el primer paso, es cuando permito que en mi vida inicie un cambio”. Cristhiam Silva

Todos estamos en una burbuja llamada tiempo que no nos permite detenernos, pensar, analizar y sobre todo tomar buenas decisiones, ser sabios en el momento de  enfrentarnos a una sociedad sin tiempo, sin economía e incluso sin moral, estamos sujetos a la vida diaria sin encontrar solución a muchos problemas que nos enfrentamos, sobre todo económicos.

Por lo cual, si observamos y detallamos la lectura del libro logramos comprender que nos falta una cosa muy importante y es colocar Dios en  primer lugar a nivel personal, entender que muchas de las cosas que tenemos a  nuestro alrededor como el aire, el agua, el oxígeno, el sol, la noche, el día, el sueño, los animales, nuestro cuerpo, nuestra vida y todo lo que comprende el universo es dado por nuestro creador, que sabemos que están hay pero que no valoramos porque no tenemos que pagar por ellas, olvidamos la importancia de cada una y no somos capaz de detenernos a escuchar el sonido de la naturaleza, incluso, a veces ni siquiera hacemos nada por cuidarla, no pensamos en nuestras futuras generaciones y somos tan desconsiderados que ni siquiera cuidamos nuestro cuerpo; Comemos cosas que no se deben, tomamos bebidas que nos hacen daño y somos sedentarios.

Por otro lado, estando en ese plano surge la maravillosa idea que cuando jóvenes aparece “formar una familia”, donde desde el inicio fallamos, solo hacemos caso a los impulsos sexuales y no desarrollamos un plan para nuestra vida, no nos interesa planear nuestro futuro, ni esa gran responsabilidad que debemos afrontar.

Hay una serie de problemas que  surge en la mayoría de hogares y es la incompatibilidad sanguínea, las enfermedades hereditarias, incluso las enfermedades de transmisión sexual, quien se detiene a pensar y antes de casarse no pide un examen médico a su novia (o) donde diga  ¿Qué enfermedades padece?, ¿Qué antecedentes familiares tiene? ò ¿Qué tipo de sangre es? Eso evitaría muchos problemas familiares.

Pero muy seguramente antes de todo esto que es tan importante, se asegura que su novio (a) sea de buena familia y obvio que posea dinero, sería el mejor partido y así se entiendan o no, para eso hay divorcio y punto. Se evita el problema dinero y se obtiene más dinero a costa de lo que sea.

A raíz de ello, cuando viene el vivir en pareja, se comienza, casi siempre, por problemas económicos, porque  yo defiendo lo mío y tú defiendes lo tuyo, los dos trabajamos para lo que cada uno necesite y si alguno de los dos no trabaja, empieza la autoridad que le da derechos de mandar en el hogar.

Ese egoísmo financiero lo da ese apego a lo material (dinero), todo esto nos está dejando sin familias, los niños  están creciendo sin temor a Dios, no los enseñamos a ponerlo en un primer plano y apegarnos a él, después de eso nada nos faltara, el será el mejor administrador no solo de  nuestro dinero, sino de nuestras vidas.

Somos tan infelices con todo, primero tenemos un carro, continuamente queremos otro más grande, tenemos un apartamento, luego queremos una casa, la obtenemos y seguido queremos otra más grande y así sucesivamente, queremos y queremos, nada nos hace feliz, nada nos llena y al final de nuestras vidas nos vemos como muchas personas, con mucho dinero, con muchas cosas, con todo por lo que un  día se luchó, pero en realidad se encuentra en una cama sin poderse levantar, tal vez con enfermedades incurables y añorando el  no haber aprovechado más el tiempo, nos detenemos a reflexionar y a pegarnos de la mano de Dios cuando ya es demasiado tarde, empezamos a planificar la vida cuando ya no podemos hacer nada, nos damos cuenta que hemos pisoteado a mucha gente, incluidos amigos y familiares solo por buscar nuestros propios intereses, que toda la vida les hemos enseñado a nuestros hijos el valor de lo material, en vez del espiritual .

Tengamos un negocio espiritual con nuestro padre celestial, él es quien nos da todas las oportunidades que buscamos, es quien nos pondrá caminos para elegir, es quien nos llenará de paz diaria y sobre todo nos dará una paz interna y familiar.

Etiquetas:   Economía   ·   Ensayo

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