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Reseña "Pan de limón con semillas de amapola" de Cristina Campos


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08/10/2019


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Pan de limón con semillas de amapola, es el primer libro de la barcelonesa nacida en 1975 y licenciada en Humanidades por la Universidad Autónoma de Barcelona Cristina Campos Mercader, aunque acabó los estudios en la ciudad alemana de Heidelberg. Trabajó como coordinadora del Festival Internacional de Cine de esta ciudad. A su vuelta a Barcelona comenzó a trabajar en el sector cinematográfico. No estamos hablando de una autora consagrada pero si de alguien que sabe lo que lleva entre manos. Nos presenta una novela con un registro muy intimista y personal.


Enfrascarme en esta lectura me ha hecho recorrer lugares que conozco desde muy niña y que visito cada año y si en algún momento no pudiese vivir en mi tierra levantina no me importaría vivir en esa isla mágica en la que centra su historia.

Si hacemos volar nuestra mente en las descripciones que hace de lugares como Valldemossa, Deiá, Sa Foradada, Palma de Mallorca, Sóller y su Puerto… nos detendremos en un ritmo lento para que saboreemos los paisajes y si no se conocen, se cierran los ojos y nos los imaginamos y hasta los podemos oler. Deteniéndonos en Valldemossa con los ojos cerrados podremos vislumbrar a uno de los pilares del Romanticismo francés, Aurore Dupin Delaborde (George Sand) amante de Chopin y escuchar las melodías al piano de este insigne músico, mientras paseamos por los bellos jardines de La Cartuja.

Conforme nos adentremos en la lectura de la novela descubriremos que la protagonista quiere despejarnos secretos que para ella era no tienen ninguna explicación. No sabía porqué su madre la odiaba, porqué su padre la quería tanto y la protegía y mucho menos a qué se debe que alguien a quién no conoce le deje una herencia que debe compartir con su única hermana.

Pero lo que verdaderamente pone en alza es el valor de la amistad, la libertad, el amor, la sensibilidad. Ese amor de madres e hijas, hijas y madres, vivido no solo desde el instinto maternal, sino desde que una mujer siente que una criatura recién nacida la necesita. En definitiva es un libro de mujeres que aúnan algunas carencias sobre todo las afectivas y llegan a ser hurañas en sus relaciones.

Anna y Marina, son hermanas, se llevan dos años de diferencia, pero desde la adolescencia de la pequeña han vivido separadas. Anna vive la vida, pero la vida que los demás quieren y Marina ha vivido la que ha querido, pero cuando recibe la noticia de que debe volver a la isla para aceptar una herencia comienza a vivir una nueva vida, afrontando situaciones impensables cuando ella, médica ginecóloga por vocación y por amor a su padre, le da un giro a su vida, a su profesión, a su situación sentimental y volverá a la roca, así denominan a la isla los mallorquines.

Ellas dos no serán las únicas mujeres de la historia, otras dos amigas de la dueña de la casa dejada en herencia serán también parte principal de la historia y mantendrán a Marina con los pies en la tierra. Se podría decir que es un libro de búsquedas y de incógnitas, Marina busca saber quién le deja una casa en herencia, porqué su madre no la quería, porqué su padre la mandó a estudiar lejos de su hogar, porqué asistiendo a una mujer etíope en un parto siente que ese bebé debe formar parte de su vida al fallecer la madre, porqué, porqué… Pero estos enigmas las hará extensibles a los que la rodean, su hermana, su sobrina, su pareja, esas mujeres que la acogen en el pueblo de Valldemossa.

Leer este libro me ha supuesto una calma inesperada, una vuelta a lugares, un volver a paladear sabores, a recorrer carreteras sinuosas, a pasear por calles empedradas con esa narración pausada que ha utilizado su autora que te enfrasca en ella pero sin devorar las páginas, pasándolas poco a poco y no deseando que llegue el final.

Para aquellos que no hayan visitado la isla de Mallorca les recomiendo: coger papel y lápiz y subrayar lugares, anotar costumbres y gastronomía y seguir algunas de las rutas que Cristina Campos nos describe en su libro.

Recomiendo no perderse esta lectura, sobre todo a personas sensibles, y si es posible, degustar alguna de esas recetas de repostería con las que comienza sus capítulos.





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