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¿Cómo se puede?


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08/10/2019


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El si se puede de Macri y el no pudo que le responde su principal opositor, exponiendo que  miente al electorado, son dos ambigüedades sin sustento, porque no aclaran en ningún caso, qué se puede y cómo o que no se puede. 




Aunque las campañas electorales están llenas de promesas, de diagnósticos sobre lo que se hizo mal, pero propuestas poco concretas a lo que se debe hacer, es muy dificil comunicar contra la realidad.

La realidad puede ser  y en muchos casos es una subjetividad, una interpretación  y hasta un "relato" que sostienen los discursos dominantes en la sociedad. Sin embargo cuando determinados hechos de la realidad son inocultables, inexplicables a través de ningún relato o interpretación política y mediática y cruzan a muchos de modo brutal,  como sucede ahora en este desenlace final de crisis, la comunicación queda subordinada a esos hechos para ser creíble.

Se puede comunicar de modo positivo buscando pese a la gravedad de los hechos, alguna motivación en la gente para que apoye y se pueda salir. Se puede comunicar de modo realista  sin omitir lo negativo, buscando una aceptación de los hechos para que la reacción conjunta ayude a salir  de la crisis, asumiendo las dificultades que se van a enfrentar. Lo que no se puede en estos casos es comunicar negando los hechos, omitiendo o simplificándolos. No se puede comunicar contra la realidad de los hechos que cruzan a las mayorías, simplificando las soluciones como hace el gobierno.

El Debate Presidencial si bien esta vez está encorsetado tratando de evitar supuestas reacciones financieras con la fragilidad que hoy tiene el sistema, de todos modos va a marcar un punto de inflexión en la comunicación de los candidatos.

Comunicación que hasta ahora no fue buena, porque en los dos principales no se sostuvo en hechos, aunque Fernández enfrenta la realidad y Macri la simplifica casi de un modo negador. Sin duda el discurso más coherente luego de las elecciones Paso, fue el de Lavagna pese a estar lejos en votos. Igual que antes de los comicios que venía haciendo propuestas concretas, las sostuvo luego de los resultados. Y a tal punto fueron concretas esas propuestas, que varias de ellas se implementaron en este tiempo de transición a la primera vuelta aunque no le den el rédito a Lavagna, como la Emergencia Alimentaria que se consolidó con una ley del Congreso, el acercamiento a acreedores privados, el pago de deuda con fondos de FMI y el comienzo de negociaciones con el organismo de crédito para estirar plazos. Es verdad que todo lo que se está negociando, se sostiene en los resultados de esas elecciones y recae en Fernández sobre todo, pero al menos en esto se muestra un consenso con lo que propuso Lavagna,  aunque no lo reconozca el gobierno,  niegue la realidad de su derrota y no admita ni los aportes ni las negociaciones que suceden.

De todos modos el escenario financiero es dramático y lo peor es que  ni siquiera se puede prever cuánto más dramático podría llegar a ser.

Es que hay una encerrona fatal en la macro, que si bien juegan muchas variables, en esta transición se redujo,  a llegar con dólares en las reservas al recambio de gobierno o llegar con un dólar acompañando  la inflación sin que se escape demasiado.

Son contradictorios ambos escenarios, si se llega con algo de reservas, el dólar inexorablemente subiría, incluso si cierran más el cepo. Eso haría mucho más dificil cualquier tipo de Acuerdo Económico y Social, que no solo los opositores proponen, si no que hasta Macri hoy contempla en sus declaraciones, pero que en el pasado aunque lo anunció también, nunca lo hizo.

Si se llega con un dólar controlado o mejor sería decir con un peso que no siga cayendo, las reservas disponibles serían mínimas y quizá hasta no habría, lo que significaría para el próximo turno de gobierno ---no importa quien gane--- imposible evitar un derrumbe peor de la moneda nacional.

Ninguno de los candidatos habla claro con los ahorristas en dólares que todavía están en los bancos, tampoco con los ahorristas en pesos o los que tienen cualquier instrumento en moneda nacional y solo quiere hacerse de dólares. Ninguno le hace notar a la gente, que si todos buscan o reclaman dólares, para todos no hay y esa demanda termina desvalorizando más al peso, moneda en la que muchos tienen sus ahorros, buena parte de su bienes y lo más importante: los ingresos de la mayoría.

No hablan como si lo hicieron al menos desde la oposición con sus distintas propuestas, con los tenedores internacionales de bonos, a los que les anticipan que se haría una salida "a la uruguaya" sin quita de capital, solo estirando plazos. Solo ese mensaje hizo que buena parte de los bonos subieran o sostuvieran su valor.

Pero si bien la macro nacional es así de grave, la segunda caja del país que es la provincia de Buenos Aires está en una situación aún más compleja. 

Desde el gobierno de Vidal justifican que van a dejar el mismo nivel de endeudamiento que recibieron de Scioli, lo cual a simple vista parece real, pero no lo es. 

La realidad que están denunciando los candidatos opositores en función de los datos oficiales a los que tienen acceso, es que el endeudamiento es unos 2000 millones de dólares más de los 9000 millones  reconocidos por el oficialismo y si bien la suma es similar a la heredada en 2015, la diferencia es que entonces solo 40% se debía pagar en billete dólar y la actual deuda el 90% demanda dólar billete.

Pero además está la multiplicidad de organismos con los que se tomó deuda desde el gobierno provincial. No solo el Tesoro de la provincia se endeudó, sino que también se utilizó el Banco Provincia, cuyos dos únicos ingresos hoy son vía devaluaciones y la diferencia que haga con su capital en dólares y las Leliq que son deuda del Central, pero que técnicamente hoy  esos ingresos,  serían menores a sus pasivos. .



Lo más grave del resultado que deja Vidal en la Provincia y sus Organismos, es que la deuda  igual según su versión o mayor según sus opositores a la del gobierno anterior, está casi totalmente dolarizada cuando su caja no produce dólares. A esto se suma que Vidal tuvo la actualización más grande de fondos desde los años 90', con el reconocimiento de los Fondos del Conurbano, que al gobierno  de Scioli nunca le dieron como tampoco a ninguno de los anteriores, mientras la inflación fue diluyendo en anteriores gestiones el monto en pesos que correspondía a estos fondos.

Buenos Aires es la única provincia grande con semejante pasivo, como Argentina es el único país de la región ---sacando a Venezuela que su quiebre es estructural--- que tiene graves problemas de divisas, mientras que en los demás vecinos sus problemas financieros son en moneda nacional y a lo sumo de déficit fiscal.

Se dilapidaron recursos en ambos gobiernos, el nacional y el de la mayor economía provincial. 

Se deja un altísimo endeudamiento en ambas administraciones, con una macro economía dificil de anticipar al recambio de gobierno y mucho menos luego.

A estos hechos de la realidad, con un gobierno nacional quebrado y endeudado y la provincia donde hay casi 40% del electorado también, la comunicación no puede ignorarlos.

No se si la utopía del gobierno de "dar vuelta la elección" es posible. Tampoco sé si la sinceridad dosificada del principal opositor y las negociaciones que hace, van a dar algún resultado. Y menos aún si con propuestas coherentes pero con pocos votos, Lavagna puede incidir. Pero si sé que lo dificil de dar vuelta,  es la caída,  el derrumbe del peso, la salida de capitales y el empobrecimiento mayor que eso está generando.

Si la comunicación no está atada a los hechos, si no se ofrecen propuestas coherentes y de consenso entre los tres principales candidatos, si no se da certeza a los que tienen dólares y ahorros, la caída es impredecible.

Por ahora no pasa. 

Los gritos de arenga de Macri podrán cambiar algunos votos, pero no los problemas centrales.

Los diagnósticos realistas de Fernández y las propuestas sin decir cómo no alcanzan.

Y las propuestas coherentes de Lavagna no alcanzan, si no se siguen implementando en la transición, articulando para esto con Macri y Fernández. 

Para diciembre e incluso para el 27 de octubre va a ser tarde, si no hay dólares o se escapó su cotización.

Después están todas las demás variables que inciden en ese resultado, pero para poder tener algún control, hay que decir "cómo" se puede o no se puede hacer lo que se va a hacer y que ese cómo, tenga algún consenso entre los tres candidatos.











Etiquetas:   Comunicación   ·   Crisis Económica   ·   Devaluación   ·   Crisis Social   ·   Dólar   ·   Mauricio Macri   ·   Elecciones Presidenciales

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