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DESDE EL CONFÍN DE LOS TIEMPOS


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28/09/2011


1084 Visitas




























































































Alma horizonte, corazón mío, oye mi clamor desesperado.



¿Por qué no me escuchas?

A través de los confines del tiempo y del espacio te he buscado,

en  todas mis vidas y reencarnaciones te he  amado y anhelado. 

Es mi alma que te añora, mi boca que te ansía, mi cuerpo que  te reclama.

 

¿Es que no te has percatado de mi  amor desaforado? 

Cien mil años te he buscado, cielo y mar he navegado y buceado,  

tus mieles he deseado, mi cuerpo reclama tu calor.

Ven amor, ven ya, ven a mi. 

 

Sí,  amor mío, atiendo fervorosamente a tu clamor de ayer,

soy yo a quien tanto has buscado.

He atravesado mares y océanos, montañas y cordilleras,

el infinito y su inmensidad para reencontrarte.

 

Tu alma cansada está de tanta infructuosa búsqueda

tú, mi alma enamorada. Ven a casa, ven ya a mí.

El fuego de mi hoguera esta encendido,

espera por ti y mi calor te aguarda.

 

Nuestras lenguas doradas, arrojan dardos henchidos de amor,

¿Es tan fácil inventar un himno nuevo? 

Yo soy tu poema y tu único himno de amor.

Yo te nombro mío,

siempre mío en las orgías de las horas infinitas de amor y de lujuria,

 donde ambos nos desatamos sin temor.

Ven,  baila y canta junto a mí.

 

Yo soy tu río de caudal desbordado que ansía que vengas a mí a calmar tu sed.

Mis ojos, vacios  han quedado por tanta búsqueda infructuosa,

en selvas profundas y caminos insondables,

mi antigua sangre árabe te reclama.

Por mares y desiertos te llamé,

ya todo está saldado, nuestro reencuentro se ha sellado.

Yo te nombro mío. Vine por ti,

ya recorrí todos los caminos, y todos me conducen a ti.

Te he buscado y encontrado, ahora quiero descansar en ti.

 

Mi esperanza es un mar sin límites,

solo ella me ha mantenido en pie.

Yo soy el ángel que te cubre,

soy tu vino suave, envuelto en Kimono de cristal.

 

En el caos mental fraguado por los efluvios elevados del vino,

me solazo y me complazco.

Vine a llenar el vacío que mi larga ausencia te ha causado,

los estragos que he dejado vine a subsanar.

 

Sé que has sufrido ángel mio, sé que sin mí, estas vacío.

Soy tu poema de amor,

de todos los tiempos y reencarnaciones,

por fin te he encontrado.

Mi alma te reclama,

ven a casa, ven amor,

Ven  ya, ven a mí.



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