Hace un año quisieron matar al Presidente

Se ha dicho y no sin razón que el Ecuador es un país ingobernable, que el pueblo no sabe lo que quiere y que no tiene la madurez suficiente para permitir que un gobierno concluya su mandato democráticamente. A veces se dice una serie de cosas que más bien confunden y no dejan en claro lo que realmente sucede. Está visto, el Ecuador no es un país ingobernable porque sí, “porque le gusta defenestrar a presidentes deportivamente”, lo que ocurre es que dentro de esta pequeña nación luchan encarnizadamente fuerzas extrañas y opuestas, defendiendo sus ideas e intereses de partidos y grupos económicos, ávidos de saciar sus ambiciones, sin que por ello haya en el fondo el deseo de cumplir programas concertados para largo plazo o de Estado, en beneficio de millones de pobladores.  Apenas ha llegado alguien al poder, a causa de sus ineptitudes, han surgido enseguida líderes políticos tratando de imponer sus opiniones y propósitos, que sumados a la insensatez y debilidad de mandatarios electos y sin que nada importe, los han echado del poder, incluso con la venia de los grandes medios de comunicación, también partícipes de intereses económicos y con enorme capacidad decisiva.

 

. A veces se dice una serie de cosas que más bien confunden y no dejan en claro lo que realmente sucede. Está visto, el Ecuador no es un país ingobernable porque sí, “porque le gusta defenestrar a presidentes deportivamente”, lo que ocurre es que dentro de esta pequeña nación luchan encarnizadamente fuerzas extrañas y opuestas, defendiendo sus ideas e intereses de partidos y grupos económicos, ávidos de saciar sus ambiciones, sin que por ello haya en el fondo el deseo de cumplir programas concertados para largo plazo o de Estado, en beneficio de millones de pobladores.  Apenas ha llegado alguien al poder, a causa de sus ineptitudes, han surgido enseguida líderes políticos tratando de imponer sus opiniones y propósitos, que sumados a la insensatez y debilidad de mandatarios electos y sin que nada importe, los han echado del poder, incluso con la venia de los grandes medios de comunicación, también partícipes de intereses económicos y con enorme capacidad decisiva.
En la actualidad las cosas se han vuelto de otro modo. Ha aparecido un líder que no teme a los poderosos y confabulados a nivel nacional e internacional, tiene un equipo de asesores, que aunque vapuleados y criticados por ciertos sectores, ha descubierto los puntos débiles de personajes y empresarios y les han vuelto su forma impositiva de ser, cuesta arriba. Por lo tanto, para dichos personajes, esto no tiene perdón y hay que hacerle al audaz mandatario la vida imposible…pero, como se ve, no lo han logrado. Eso es todo.

De allí devino el 30 de septiembre de 2010. Una gran confabulación que con el rostro de rebelión policial y apoyo de un minúsculo grupo militar, sí mostró las claras intenciones de asesinar al Presidente y defenestrar a su Gobierno, fue realmente un golpe de Estado, para imponer nuevamente el sistema tradicional. Pero como dice el pueblo, “se dieron con la piedra en los dientes”, sobre todo cuando se ve que la nueva propuesta recibe el aplauso y respaldo de grandes masas de campesinos, gente pobre y desprotegida, pueblo llano y sectores sensatos y sensibles.

Está visto que Rafael Correa no fue ni es santo de la devoción de EEUU y los grandes poderes económicos que siempre logran apoyarse en fuerzas oscuras. A partir de su triunfo electoral ha sido una lucha sin cuartel, contra corriente, primero desnudando a banqueros corruptos, luego contra un sistema judicial corrupto también y por fin contra ciertos medios de comunicación con un enorme rabo de paja. Ha sido en efecto una lucha contra corriente como nunca en nuestra historia para presidente alguno. La prensa grande ha cumplido su papel, y de paso, ciertos columnistas, editorialistas, comunicadores y periodistas, que por falta de conocimiento de la historia y la realidad nacional, o lo que sería peor, por sumarse a una malévola causa por sus motivos de trabajo, se han convertido en caja de resonancia de personajes y grupos muy conocidos.

El Ecuador padece de un mal tremendo: falta de nacionalismo, consecuencia de su sistema educativo retrasado de décadas, que ahora busca levantar cabeza, porque ha sido injusto, deshonesto y atentatorio contra la dignidad  de millones de niños y jóvenes ecuatorianos.  Los males de un pueblo parten de dos aspectos: el económico y el educativo. Allí reside todo.  Hoy se trata de poner orden en esos dos asuntos fundamentales y claves para la futura nación, y por ello nacen las preocupaciones, porque a un pueblo ignorante y pobre es fácil dominarlo y maniatarlo.

Entonces, todo lo anteriormente indicado, ante un cambio que se pretende, ha ido fermentando, y como todo fermento, que hierve, explota y se desborda, se dieron las consecuencias. ¿Y cómo sucedió? Pues a través de agentes y activistas que buscan y encuentran apoyo en instituciones armadas a las cuales pretenden prostituir. De allí surgió el 30 S. Se sumaron enseguida personas en calidad de “opositores al régimen tiránico y dictatorial”, inclusive negando o desconociendo algo más claro que la luz del sol, que lo del 30 de septiembre de 2010 fue un atentado contra la vida del Presidente y que se quiso poner fin a su mandato de la forma más aleve. Estos personajes, por suerte ya muy conocidos, lo que buscan hoy es seguir defendiendo intereses de diversa índole y su figuración individual, con lo cual puede haber la posibilidad de un cargo público de la categoría que fuere, porque en este régimen no tienen cabida, y nos resistimos a pensar que pretenden salvar al país o a cambiar y revolucionar las cosas, todo es cuestión de conocer sus antecedentes personales, que por suerte la prensa proporciona fácilmente. Ellos desconocen o quieren desconocer una serie de fundamentos, como por ejemplo, que un proceso dialéctico es lucha de opuestos, con elementos que provocan una espiral ascendente, en un camino de errores y aciertos, como la naturaleza misma, no aceptan que todo es susceptible de perfeccionamiento, ruta en la cual muchos se pierden, se confunden, no entienden, incluida cierta prensa. Es cierto que se han desnudado errores garrafales en el trayecto de años y defectos del manejo organizativo e institucional, y es lo que se busca corregir.

La Policía en particular ha dado un salto cualitativo sustancial. El sistema judicial pretende lo mismo. Igual la educación, la salud, el orden constitucional, la igualdad social o por lo menos la atención a los más postergados, y eso no se hace de la noche a la mañana. Por ello, invitamos a leer la obra de Eloy Alfaro, fue una lucha y gobierno, prácticamente desde el campo de batalla, y eso nos dice todo.

César Pinos Espinoza

UNETE



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