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Vivimos en Colombia del siglo XXI y seguimos siendo esclavos


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01/09/2019


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¿Cómo podemos estar seguros? ¿Quién garantiza el bienestar de los colombianos? ¿Existen héroes valientes que se preocupan por el necesitado, frágil e inocente? ¿Quién escribe el decálogo de vida en sociedad? Todas estas preguntas apuntan a buscar un responsable, un responsable de nuestra seguridad. ¿Pero qué pasa cuando aquel héroe también es un villano?La sociedad Colombiana ha mantenido una historia llena de caos y de violencia. Muchos de los precursores de la misma han pensado en un “mundo mejor” sin embargo poseen ideas irracionales que buscan hacer daño y conseguir la paz a la fuerza y a su manera. Tal vez sean puntos de vista que no entendemos, pero no son los adecuados.


Las personas que se encargan de la seguridad de nuestro país son como cualquier otro colombiano, con las mismas aficiones, deseos, costumbres, estos a su vez han sido vulnerados más de una vez por las mismas personas que ellos mismos cuidan. ¿Por qué?

La sociedad Colombiana pretende ser una sociedad de valores religiosos, políticos y éticos, buscan la verdad y la paz tras un dogma religioso que se impuso a la fuerza hace mucho por los españoles. Si Dios es amor ¿Por qué entró a la fuerza? Aquellas mismas costumbres y formas de trato se pasaron de generación en generación, siendo así que aprendimos a dominar con la doctrina y no con el ejemplo.  Los colombianos que día a día luchan por la paz, mueren como ovejas llevadas al matadero. Poseen un ideal, pero el mismo sistema que impulsó a conseguir la victoria y el honor, es el mismo que alberga la corrupción y el deseo de tener poder y nada más, dejando una sociedad con necesidades en caos e invirtiendo en una guerra que nunca tendrá fin. Una guerra alimentada por ellos mismos, que defienden solo su patrimonio personal, que evita a toda costa ceder el poder, no de una nación, si no de una sociedad esclava, la cual ha sido siempre engañada, tal cual lo hace un mago con su público expectante, se paran al frente, mueven las manos, y mientras miras un punto, algo pasa oculto en otro.

Los encargados de liderar se esconden detrás de una política oscura y un escritorio lleno de placeres y hedonismo, lavan sus manos con dinero y tiene el poder de quitar y poner reyes. Solo ellos tiene la oportunidad y el privilegio de decidir qué hacer, como hacerlo y cuando. Solo ellos deciden que leyes hacer y a quienes les conviene, solo ellos permiten robar al que tiene el poder, matar a quien tiene las armas y violar al que está a cargo de la madre patria.

Es así que al final de todo, todos aquellos valientes que portan un uniforme, están viviendo un fantasía de magia. Que cuando algo pasa por aquí, otra cosa se mueve por allá. El sistema se ha corrompido y la sociedad es manipulada con sobras que les dan. Es común escuchar, “Gracias que le están pagando” “Agradezca que es un mínimo, peor es nada” “Tengo mi trabajo fijo y aun que hago algo que no me gusta tengo para comer” Es así que al terminar cada día, quedan sin ganas de continuar otro, las personas llegan a su casa a aprovechar lo poco que tienen, a vivir una vida llena de lujos alquilados, porque al final todo lo deben y nada es de ellos.

Es triste saber que al fin y al cabo todo esto seguirá y siempre será de la misma forma, pero si queremos hacer un cambio debemos empezar por usar la cabeza, apoyar la cultura, promover la educación, fundar colegios, apoyar fundaciones, ver el mundo con ojos de oportunidad, leer más libros, conocer el teatro, escuchar un buen rock, cambiar la forma de pensar de otros y cuando entendamos que somos una sociedad poco culta y civilizada, ese día se dará un cambio.

Finalmente acudo al fragmento de un párrafo que desangra una realidad social, este párrafo dicho por Brad Pitt en el club de la pelea es un espejo del mundo real.

“Somos derivados de una obsesión por el estilo de vida. Asesinato, crimen, pobreza. Esas cosas no me incumben. Me interesan las revistas de famosos, los televisores con 500 canales. Perdiste muchas soluciones versátiles de la vida moderna. Las cosas que poseías te poseían a ti. Tú no eres tu trabajo, no eres cuánto dinero tienes en el banco. No eres el auto que conduces. No eres el contenido de tu billetera. No eres tus malditos pantalones. Eres la mierda obediente del mundo”

Tyler CLUB DE LA PELEA

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Etiquetas:   Corrupción   ·   Anticorrupción   ·   Colombia

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