Maltrato animal, el origen de un cambio

Hoy, fue un jornada inolvidable en España. Por 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones, parlamentarios catalanes aprobaron abolir las corridas de toros en Cataluña. La medida abrió un tremendo debate no sólo en España, sino, en todo el mundo. Partidarios de la tauromaquia, defienden esta "expresión de arte" como una pieza importante en la cultura hispana. Para muchos, parte de la esencia que identifica al país ibérico.

 

. Por 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones, parlamentarios catalanes aprobaron abolir las corridas de toros en Cataluña. La medida abrió un tremendo debate no sólo en España, sino, en todo el mundo. Partidarios de la tauromaquia, defienden esta "expresión de arte" como una pieza importante en la cultura hispana. Para muchos, parte de la esencia que identifica al país ibérico.

En contrapartida, los defensores de los animales, se manifestaron conformes con la medida adoptada por el Parlamento de Cataluña, pues consideran que las corridas de toros es una explícita forma de maltrato animal. De este modo, los amantes de los animales obtienen el triunfo en una batalla, pero falta mucho camino por recorrer para que  ganen la guerra.

Personalmente, todo lo que sucede en el mundo no me deja indiferente. Estamos en un proceso de manifestación social sin precedentes. La fuerza está centrada en la voz de las masas quienes adoptan la postura que demarcará los parámetros permitidos socialmente. La defensa de los animales es algo que llama poderosamente mi atención. Hace un tiempo atrás, recuerdo que el conocido grupo ecologista, GreenPeace, comandó una importante campaña en protesta por la caza indiscriminada de ballenas; ¿la recuerdan? Esto hace unos años. Me sorprende, porque el ser humano -a mí parecer- está inmerso en una doble postura: Por un lado, estamos a favor de la defensa de los animales, pero, por el otro, vivimos nuestros días centrados en el más absoluto egoísmo; nos importa poco o nada lo que sucede con el otro. En este sentido, si las posturas adoptadas en la actualidad son positivas, solamente el tiempo y las próximas generaciones serán las encargadas de su evaluación. Pero, ¿estaremos conscientes de las consecuencias?

En Chile, existe una tradición cultural bastante similar a la española, pero con ciertos matices. Nosotros tenemos el rodeo, que tiene su punto de mayor protagonismo durante el mes de septiembre, período en que Chile celebra sus Fiestas Patrias. Sin embargo, contamos con varias tradiciones culturales: Las carreras de perros galgos, las domaduras y las carreras a la chilena, por nombrar algunas que aún están "permitidas".

Nuestro país ha tenido atisbos de protestas al respecto. Pero éstas, jamás han fructificado. Si bien, en el rodeo no se tiene por costumbre matar un toro, un novillo es sometido a un fuerte estrés: Es perseguido por una pareja de jinetes quienes tienen la misión de atrincar al animal contra unas colchas dispuestas en los costados de la medialuna (lugar físico donde se desarrolla este deporte).

En definitiva, el tema no deja de ser menor. Provocar un cambio en una persona es algo muy complejo. Imaginen lo que implica modificar costumbres que están arraigadas en lo más profundo de la tradición cultural de un país. En España, principalmente, en Cataluña, algo cambió; al menos, durante los próximos 15 años, instancia en que la medida será revisada nuevamente con la posibilidad de ser reinstaurada.

Me encantaría que Chile muestre una apertura al debate en torno al maltrato animal. Asimismo, una disposición a evaluar si parte de las tradiciones culturales chilenas nos quitarán una esencia que, a mí parecer, no se debiera ver afectada. Porque, ¿dejaríamos de ser chilenos sin tener rodeo?

UNETE



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