. Y van…
Estos últimos
días están siendo una verdadera vergüenza para la política española, sobre todo
en lo que se refiere al incautado barco “negrero” del Open Arms. Demasiadas
sospechas sobre él como para no pensar que algo huele mal detrás de todo eso.
No es de recibo que se vista como humanitaria una actuación presuntamente rodeada
de ilegalidades, delitos, confrontación y desprecio a la ley. En esto último ha
insistido la ministra de Defensa, Margarita Robles. Eso sí, mandar una
embarcación del ejército español ha sido un tremendo despropósito y un claro
desprecio a la ciudadanía. El ejército merece más respeto que el que muestra
este Gobierno en funciones. Veremos cómo lo defienden en el Parlamento, una vez
presentada la moción pidiendo explicaciones ante tanto despropósito.
El capitán
de la reseñada embarcación ha hecho un ridículo espantoso intentando explicar su
labor, cuando es sabido que tiene abandonadas sus empresas y que sus
trabajadores están programando una huelga de escándalo con muy graves
acusaciones. Me gustaría saber qué hace Hacienda al respecto porque, si fuera
un pobre trabajador, seguramente estarían acorralándolo. ¿A qué se dedica y qué
pretende? Ha conseguido enfrentarse al Gobierno español y al italiano, incluso
ha enfrentado a estos entre sí.
El Gobierno
español se ha destapado y ha quedado ante la UE como ineficaz, incompetente y
desnortado. Tanto la ministra de Defensa como el ministro de Justicia han
resbalado con sus declaraciones. Tal ineficacia se ha extendido al tema
de los incendios en Canarias; no es de extrañar que algunos bomberos se hayan
negado a saludar al presidente — Pedro ‘Plagio’ Sánchez– al sentirse
desprotegidos, abandonados y despreciados, mientras el jefe del Ejecutivo
permanecía tumbado plácidamente en la playa y sin preocupación; hasta los memes
lo explicaban claramente con la expresión: “Los incendios canarios no merecen
que rompa mi descanso. Para eso soy el presidente”.
Del Gobierno
italiano no vamos a decir nada más de lo que ya ha dicho la prensa y otros
medios. Al parecer, Matteo Salvini tiene el apoyo de la Europa responsable.
Ésta ha reconocido que Italia está dividida al respecto pero destaca el
mayoritario apoyo a Matteo. Es tal el grado de delincuencia existente en Italia
que la población se ha puesto del lado del ministro desde el primer momento.
Tal es así que ha subido su popularidad y, una vez disuelto el Gobierno de
Giuseppe Conte, apunta a que obtendrá una mayoría suficiente el sector
salviniano tras las elecciones. Ejemplo de Italia deben tomar otros países
europeos; bien claro lo han mostrado algunos expertos en estas lides, en el
sentido de que la religión musulmana y la forma de convivencia de ese credo no
tiene cabida en Europa occidental.
Mucho ha
sorprendido que los viajeros — tras pagar fuertes sumas a las mafias
africanas– llegaran a Lampedusa con numerosos abalorios, además de con móviles
de última generación. Un reciente informe policial demostraba que este tipo de
viajes son la aspiración de muchas familias africanas: envían a un hijo (a
veces un “mena”) para posteriormente facilitar la llegada de toda la familia.
Las mafias los ponen en el Mediterráneo, contactan con las mal llamadas ONG y
éstas los recogen como si fueran náufragos, para después llevarlos a puertos
europeos seguros.
Sí, solo
puertos europeos porque, de lo contrario, las mafias no pagan las fuertes sumas
a los presuntos barcos “negreros” como el Open Arms. Por cierto, esta
embarcación no está legitimada para recoger ni transportar personas, solo
víveres y mercancía diversa, según ha manifestado la ministra en funciones. En muchos
casos no huyen de sus países por problemas de guerras ni persecuciones ni nada
por el estilo. También es verdad que, quienes no pagan a las mafias, se echan
al mar con botes ‘de tres al cuarto’ y, claro, pasa lo que pasa, acaban mal.
Visto lo
visto, y leídos decenas de informes al respecto, el Open ha pretendido engañar
a todo el mundo. Abusar de los transportados. Mofarse del Gobierno italiano,
dividir al ‘fundido’ Gobierno español en funciones y poner en alerta a
las poblaciones españolas e italianas. La fiscalía italiana deberá clarificar
tanto despropósito y el capitán del Open dar la cara ante la Justicia española.
En fin,
confiemos en que la Justicia y los gobiernos –salvo que sigan de
vacaciones– pongan en su sitio al presunto barco “negrero” y a su capitán. El
daño ya está hecho. Ahora viene la repatriación y eso dividirá más aún a los
políticos, donde no faltará la confrontación entre formaciones populistas y
constitucionalistas. Respecto a los “Menas” de la embarcación y quienes ganaron
la costa a nado, lo primero que hicieron fue buscar lugares con Wi-fi
gratis. Se supone que notificar a sus familias que el primer paso estaba dado.
Pero el tema no acabará aquí. No tardando veremos cómo el gobierno en funciones
vuelve a tomar por tonta a la población y le cuenta el cuento de nunca acabar. Al tiempo.
Jesús
Salamanca Alonso