.
Las diversas
formas de democracia, dependen para su buen funcionamiento, de la calidad de
los líderes y de las leyes que estos generan. A su vez la calidad de los líderes
depende de la calidad de los sistemas de
reclutaciòn y formación de futuros líderes, de quienes los instruyan y de los
valores que les trasmitan. Y la elección de los mejores líderes, depende de la
capacidad, discriminación e intuición de quien tiene la potestad de elegir.
Los medios de comunicación
masiva influyen de forma importante en cómo se forma la opinión sobre algunos líderes.
Por lo que las capacidades de quien se informa deberán ser muchas para poder
sobrepasar la barrera, identificando mentiras o medias verdades. Teniendo la
capacidad de comparar, analizar y discriminar como el mejor investigador, de
quien miente y quién no.
El propio proceso
capitalista en su proceso de racionalización ha generado una lógica de
funcionamiento que es producto de la racionalidad instrumental, utilitaria, que
solo busca un permanente objetivo, mayor producción, rentabilidad y riqueza, formando
como diría Max Weber una , que
maquiniza los hombres y el sistema, alejándose del bien común y de los principios
humanistas.
Theodor Adorno y Max
Horkheimer a mediados de los años 40 hacen una crítica a la razón instrumental,
analizando la subida de Hitler al poder. Como uno de los pueblos más cultos de
Europa pudo elegir tan mal, dentro de un régimen democrático. Como la
propaganda, los discursos y el afán de poder y de dominio como objetivo
principal, catapultaron un líder
inhumano. Que vorágine de masas propicio el apoyo a esos líderes, que los
condujeron a ese destino desbocado.
Hoy se pueden
tener sistemas más desarrollados, con contrapoderes, pero no se está inmune a
que una lógica de riqueza y poder copte las organizaciones políticas, los
partidos políticos, las burocracias y a los propio líderes y electores.
De la
concientización, problematización y vigilancia de estos asuntos, está el mejor
funcionamiento de la democracia, mejores líderes, mejores partidos con mayor
independencia económica, mayor transparencia informativa y el acceso a la información
y educación de quienes tienen la responsabilidad de elegir.