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La Fluidez en el proceso creativo


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15/08/2019


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Caso: Vuelo 1549 US Airways – 15 de enero de 2009




Era una fría tarde en la ciudad de Nueva York cuando un Airbus A-320 de la empresa US Airways despegó del Aeropuerto de La Guardia con 155 personas a bordo (entre tripulantes y pasajeros). El capitán al mando era el experimentado piloto Chesley Burnett «Sully» Sullenberger III y su apoyo era el copiloto Jeff Skiles. Un vuelo que aparentaba ser normal se transformó en una odisea de 208 segundos (casi 3 minutos y medio) después que una bandada de aves impactará contra los motores del avión.

La actitud cerebral de fluidez está definida, de acuerdo a Shelley Carson, como “un estado cerebral en el que el tiempo desaparece, perdemos la sensación de nuestra propia persona y nos concentramos totalmente en la tarea que tenemos entre manos”[1], es decir, es cuando gracias a la experiencia, al conocimiento; y además, a la capacidad de interconectar acciones y actividades se logra cumplir con una acción creativa o de resolución de problemas. Es como cuando ya "sabes" conducir una bicicleta o bailar, de ahí en adelante dejas fluir las ideas y vas creando algo nuevo. Un ejemplo claro es el Jazz que surge de la improvisación.

El avión que tripulaba Sully se vio limitado a una simple maniobra de planeo pues había perdido la potencia de sus dos motores. No contaba con una altura suficiente para regresar al aeropuerto de La Guardia o al de Teterboro en New Jersey, en cualquiera de los dos casos, eso se comprobó con simulaciones posteriores, se habría estrellado en zonas densamente pobladas. El capitán Sullenberger decidió acuatizar en el Rio Hudson, maniobró el aparato y comunicó a las asistentes de vuelo que prepararan a los pasajeros para el impacto.

Cuando accedemos a esta actitud cerebral de fluidez se requiere, primero, de mucha experiencia; es un ejercicio que implica un conocimiento que nace del desempeño diario en un oficio, un arte o una labor profesional. En el caso que nos ocupa, el del vuelo 1549, se tenía ante los mandos del avión a un hombre que había dedicado su vida a tripular aviones, fuera de sus 30 años trabajando en US Airways también se había destacado en su paso por la Fuerza Aérea Norteamericana.

Otro aspecto importante es contar con la habilidad de unir conocimientos con la interconexión entre diferentes elementos o propuestas, es tomar en cuenta la actitud cerebral de conexión que implica un proceso para generar ideas diferentes y creativas (Pensamiento Divergente). Se busca establecer conexiones pensando en diferentes posibilidades. Involucra utilizar el humor inteligente, gratificarse por las ideas formuladas y establecer asociaciones insólitas. Para esta actitud los mapas mentales y la tormenta de ideas son herramientas muy útiles.

Pero, y tomando en cuenta el tema del liderazgo, es fundamental que se destaque el trabajo en equipo. En conferencias posteriores al acuatizaje el capitán Sullenberger destacó que no había sido una maniobra de un solo hombre sino un trabajo en equipo, no solo de su tripulación pues también habían participado los rescatistas de la Policía de Nueva York y el personal de los ferris y remolcadores que hacían tráfico sobre las heladas aguas del Rio Hudson.

El avión se precipitaba a gran velocidad hacía el rio, el capitán Sullenberger maniobraba con infinito cuidado, ponía en juego su vida y la de 154 personas más. El control que operaba, muy parecido a un joistick de juegos de computador, era delicadamente manipulado. Tenía que planear con mucho cuidado, un desnivel en las alas del aparato y el avión se despedazaría contra la fría (-6 grados centígrados de temperatura) pared de agua. En una extraordinaria proeza logra mantener el equilibrio y gracias a la experiencia de miles de horas de vuelo al instante de tocar el agua levanta delicadamente la nariz del avión y el acuatizaje, aun cuando se sintió un fuerte impacto, se realiza con éxito. Después de eso vino la evacuación del aparato que, como cualquier acción donde se encuentran personas aterradas, estuvo definida por pánico y algo de desorden.

La creatividad es una habilidad que no está destinada solamente a artistas, escritores o músicos; no se circunscribe a la labor de directores, productores o actores de cine, es, al contrario, una habilidad y un potencial de todos los seres humanos. Existen, de acuerdo con la autora Shelley Carson, 7 actitudes cerebrales que, de manera sinérgica, permiten trabajar creativamente en cualquier ámbito.

En el caso del acuatizaje en el Rio Hudson se puede destacar que, orientado por su experiencia, habilidad mental, conocimiento, abstracción y capacidad de establecer conexiones el capitán Sullenberger logró llevar a cabo una maniobra que, luego de diversos análisis por parte de las autoridades aeronáuticas de los EEUU, permitió decir que el factor clave en la ecuación por la que se salvó la vida de 155 personas, era el capitán de la aeronave que tomo las decisiones adecuadas ante una situación que parecía inmanejable.

En el proceso administrativo es fundamental que el profesional esté al tanto de todo lo que sucede a su alrededor y, además, que sea una persona capaz de activar su creatividad a la hora de solucionar problemas o de establecer los planes para alcanzar las metas de la organización. La experiencia, los conocimientos, el trabajo en equipo y la creatividad, así como una actitud positiva, permiten lograr los objetivos y llevar a buen puerto a los tripulantes, los pasajeros, la carga y a los que tienen el mando en las empresas.

La habilidad creativa debe ser cultivada, entendida y aplicada de manera constante. El desarrollo de habilidades de liderazgo y el saber cómo desarrollarlas de acuerdo a las circunstancias es algo que todo líder debe tener en su caja de herramientas empresarial.

Juan Carlos Camacho Castellanos

Capacitador / Imagine



[1] Tu Cerebro Creativo – Shelley Carson – Profit Editorial - 2012



Etiquetas:   Liderazgo   ·   Creatividad   ·   Dirección de Empresas   ·   Gestión de Riesgos

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