. Pero, sí logró sumarse a Yucatán y Sinaloa, que también por mayoría en el congreso lograron echar reversa a lo que hubiese sido un avance para la igualdad en este País.
Con este tipo de prohibiciones, de retrasos en ciertos Estados, se fomenta sin lugar a dudas la discriminación, el odio entre sectores de la sociedad. Por una parte, la iglesia pide que no sean aprobados este tipo de iniciativas, (como la del aborto, una más), y por otro no se someten ni a sus propios principios. Porque a la fecha no he conocido a ningún sacerdote, obispo, menos cardenal y mucho menos un papa, que acate los 3 votos obligatorios por ellos mismos, (pobreza, obediencia y castidad). Y esto viene a colación porque el Obispo (me pongo de pie (sarcasmo)), de la entidad que nos ocupa, que es todo amor, Profamilia, y demás doble moral que ya se les conoce; visitó quince días antes la legislatura para dar “su punto de vista”, donde en propias declaraciones para el periódico LA JORNADA, dijo que: “no fui a influir en el voto de los diputados, pero cada quien su conciencia”. Entonces, ¿para qué chingados fue? Hoy, la de hoy, es que Zacatecas sigue siendo tierra mocha por excelencia.
No podemos permitir que grupos conservadores, católicos, sigan estando en contra de que todos y todas, podamos tener igualdad de derechos y estar en igualdad de condiciones. El mundo cambia, la forma de vida, los precios, la tecnología, la sociedad, la vestimenta, metas, sueños, logros, amigos, hasta nuestra familia. ¿Por qué las religiones no? El matrimonio igualitario no daña a terceros. Pensemos y enseñemos a los que vienen y a los que están, que todos tenemos derecho mínimamente a eso, a tener los mismos derechos.