El “Frankenstein” en el que se ha convertido el monstruo político mexicano, es decir un ente compuesto de diversas partes, orígenes y lugares sin lógica alguna en muchas ocasiones, hace que sea difícil muchas veces interpretar lo que sucede, aunado a ello el ver que hay demasiada “aspiracionitis” y en donde lo que más se ha perdido sin duda en estos tiempos de la 4T, es el oficio político, y el interés personal descaradamente va más allá de todo.




