. Colección: El club Comicón.
Cómo escribir sobre un extraterrestre sin que los pies se me despeguen del suelo.
No han de confundirnos las apariencias. Guillermo Escribano Morales no
es un ser de este mundo, tampoco de otro, él es de por sí un mundo y habita
otras galaxias.
En realidad es
inmenso y se conforma de física humana pero su mente es inequívocamente
extraterrestre. Dan ganas de saber dónde aparcó el OVNI, por aquello de
librarle de las multas de la ORA, porque además es un E.T que inspira
ternura aún siendo él un tiarrón con dos bemoles y de conciencia recta con
nobles sentimientos… lo que le hace doblemente extraterrestre; de ahí los dos
bemoles y el doble cerebro que parecen funcionar dentro de él.
Algunos podrían discutir tales
orígenes galácticos y resumir estas lucubraciones mías aseverando la genialidad
de Guillermo, aun consciente de que mis sospechas son fundadas porque le veo
rodeado de un halo de divismo genial, sí, pero supramundano… Además, la
fenomenología no engaña siendo, por añadidura, Guillermo Escribano Morales
un fenómeno de su santa madre y un fenomenal indicio de la realidad de los
espíritus evolucionados más allá de la ralentizada progresión genética de una
Humanidad con tendencia al frenazo en seco, allá donde él acelera sus
partículas pensantes con una ductilidad maravillosamente sorpresiva.
Fenomenalmente redundante, quiero decir.
Somos los demás los
que tendemos a ubicarlo en el Olimpo del ingenio, pero lo cierto es que si los
príncipes no pueden disimular la sangre azul, Guillermo, nuestro extraterrestre
favorito, tampoco disimula su sangre verde fosforito y en sus letras esta
virtud indisimulada se hace fehacientemente asertiva.
Porqueriemas es un
alarido silencioso de protesta universalizada, pero también podría ser un
silencio ensordecedor de universalizada (eso siempre) protesta ante un mundo
que no está hecho a medida de almas trascendentes como la Escribano Morales;
allá donde lo mundanal se empequeñece tan distraído en los errores que sólo
cabe el contexto del humor para hacerlo pasar por benigno. Con todo
dulcificarnos porque en la visceralidad de esta Literatura, magnificada por la
sensibilidad humorística de Guillermo, hallamos lo humano de un ser que
acostumbra a disimular su grandeza con el valor humilde de una hilarante genialidad
al servicio de nuestras motivadas sonrisas.
Guillermo posee la virtud
inherente a las grandes personas que es alegrar la vida de su entorno y aportar
inteligencia sublime ante las manidas ocurrencias de quienes ya no saben ni
reírse de sí mismos, siendo en maestría este autor un reidor de su propia vida
para animarnos a reír de las nuestras propias; comprometernos con la paciencia
ante los desgarros y salir airosos de la contienda de la existencia
victoriosos, alegres, trascendentes y más humanos… paradójica humanidad
tratándose de Guillermo,-del que no sabremos dónde ha aparcado el OVNI porque
no lo dice- quien sabe disfrazar de sutilidad escatológica la dulce
perseverancia de sus sensibilidades superiores.
Ante todo, Guillermo es un
sentidor sin ninguna noción de prudencia, no porque ejerza la imprudencia sino
porque es genuino, hilarante, trascendente, sutilmente radical y radicalmente
sutil; todos estos dones en un mundo con tendencia al solapamiento es toda una
declaración de intenciones ennoblecidas, magistrales, excelsas, y, para qué
engañarnos, por todo ello, imprudentes. Guillermo es un ingenio sentidor que
aplica la veracidad pensante para convertir su expresión escrita en un tesoro
incorriente y ciertamente necesario.
Es de necesidad
aprehender la reflexión “escribana” del Morales… nuestro E.T favorito. Es
necesario aprender de sus excelencias inequívocas y reír mansurrones ante la
benevolencia de su pensamiento sentidor con el que sentirnos más humanizados,
universalizados en la consigna de la risa… identificados con la sensibilización
del ingenio sin parangón, para contagiarnos de la imprudencia y reírnos de
nosotros mismos en este mundo tan proclive a la desastrosa dignidad de lo
políticamente correcto.
Las dádivas de Porqueriemas
son ambrosías, incluso de tendencia escatológica, porque nada es lo que parece
con la cultura mayor contextualizada en el sentir de lo humorístico, con la
intimista proyección de una moral dignificante que arremete contra la
hipocresía mundanal llevando rúbrica ingeniosa de un alma tan superior en su
condición pensante como humilde en su diversificada grandeza. Porque así es
Guillermo Escribano Morales y no podía ser distinto con su obra, una extensión
de su exquisita opulencia personal imbuida en setenta y siete superlativas
páginas que bien podrían haber estado escritas sobre rollos de papel higiénico…
superando con mucho en contenido la baladí disposición de un mundo demasiado
proclive a ensalzarse por una seriedad que Guillermo deja en evidencia inspirándonos
una inmensa sonrisa.
Si inusitadas son las obras
editadas por LápizCero ediciones, en Porqueriemas tenemos la joya
de la corona que luce elegantemente Guillermo.
En Porqueriemas la belleza es un
inefable modo de convertir los fondos más inusitados en las formas más
allegadas a la ironía, a la sardónica complacencia en la denuncia; de provocar
a nuestro discurrir como lectores de una avanzada prosística que inspira
y sugiere con la cierta sensación de captar la sustancia magnánima de un pensar
privilegiado.
Subtitulada esta obra: ”Con el
rabo entre las piernas” se nos hace elemental la disposición capitular
estando su índice organizado en las siguientes partes:
1- Una pierna.
2-El rabo.
3- Otra pierna.
… y es que Guillermo Escribano nos
viene a decir que si nos complicamos la vida es porque queremos; con lo fáciles
que son las cosas…
Seguiremos sin saber dónde aparcó
el OVNI, pero sírvanos Porqueriemas para intuir lo lejanos que están los
orígenes de este ser maravillosamente mordaz y sensible que es Guillermo
Escribano Morales, mi ET favorito.http://fcandelacriticaliteraria.blogspot.com/2011/09/porqueriemas-autor-guillermo-escribano.html