Es un retrato de los pesares del estrato más humilde del Brooklyn de los años veinte a través de Francie, la hija mayor de una familia de inmigrantes, que como otros muchos, pasarán cada día como una existencia en miniatura. El supuesto sueño americano al que supuestamente todos aspiran quedará diluido entre las miserias de lo cotidiano, salvo por espíritus como el de la niña, que no está dispuesta a quedarse anclada en la pobreza a la que están condenadas tantas familias.




