Ante los cambios que se avecinan en el ciclo escolar 2019-2020 que está por comenzar, ante la preocupación de docentes y padres de familia por lo que sucederá con la formación de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) y ante las críticas fortísimas de exfuncionarios de los gobiernos pasados. Me he dado a la tarea de generar este breve artículo en el que expongo dos asuntos fundamentales: en primer lugar: la complejidad que enfrenta la Secretaria de Educación Pública (SEP) ante un movimiento de contrarreforma educativa que intenta subsanar desaciertos de los pasados sexenios y en segundo lugar la posibilidad de un posicionamiento educativo/formativo llamado Nueva Escuela Mexicana que permita una reconfiguración de la ciudadanía mexicana



